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Joan Goodrum, instructora de meditación y miembro del Arte de Vivir
 
“No entiendo cómo la gente puede vivir sin meditar”
A fines de 2009 la instructora de Sahaj Samadhi, Joan Goodrum, estuvo en Chile impartiendo el segundo curso correspondiente a la fundación El Arte de Vivir, organización sin fines de lucro que actualmente está presente en más de 150 países, instaurándose como la ONG más numerosa del planeta.
 
Carla González C.
 

La reconocen como una erudita en el tema y sus alumnos agradecen sus cursos y la manera que tiene de entregar sus conocimientos, sabiduría que lleva consigo hace más de cuarenta años y que hoy la tiene recorriendo toda América enseñando acerca de la meditación y de lo importante que es conocerla.

Su nombre es Joan Goodrum y es parte de la fundación El Arte de Vivir, organización no gubernamental (ONG) sin fines de lucro creada por Sri Sri Ravi Shankar, líder humanitario y espiritual hindú quien a través de sus enseñanzas ha podido transmitir mensajes que promueven “los valores humanos, la paz global y el desarrollo del máximo potencial humano”.

Discípula circunstancial del fundador de la organización esta mujer de nacionalidad estadounidense es instructora de la segunda etapa de los cursos que se entregan en la ONG, taller que a diferencia del primero, se realiza en medio de un ambiente natural, donde cada uno de quienes se entregan a la experiencia tienen la oportunidad de alejarse por un momento del mundanal ruido para encontrarse de cara con la introspección.

Punto Vital tuvo la oportunidad de conversar con Joan, quien en su breve paso por nuestro país abrió las puertas de su corazón para contarnos acerca de lo que la enamoró de la meditación y cómo llegó a convertirse en una de las instructoras más reconocidas de El Arte de Vivir.

“Probablemente empecé a meditar antes de que nacieras”, afirma esta mujer de 65 años quien conoció la meditación a eso de los 20 y que se confiesa como una persona a quien siempre le causó interés el tema espiritual. “Empecé con la meditación trascendental y lo hice regularmente desde 1968”, cuenta.

A partir de aquello se formó como instructora de este tipo de meditación, oficio que practicó por 20 años y que según sus palabras le brindó “una fuerte estabilidad en la vida y una paz interior increíble”. Todo esto se incrementó luego de conocer a Sri Sri Ravi Shankar, con quien tuvo un acercamiento tal que hoy declara ser una de sus discípulas.

 
El encuentro con El Arte de Vivir
 

Joan Goodrum – en su calidad de instructora en meditación trascendental – llegó a la fundación El Arte de Vivir sin querer ser una de las personas que imparten clases y talleres, al menos ése no era su fin. Sin embargo, estar cerca del creador de esta ONG le permitió cambiar de idea.

Al respecto cuenta que “unos amigos me dijeron que había un maestro (refiriéndose a Sri Sri Ravi Shankar) que estaba visitando California y me contaron que podría preguntarle cualquier cosa que deseara. Ellos me empujaron a hacerlo y finalmente me acerqué para calmarlos (ríe)”.

Así es como esta interesante mujer tomó los cursos de El Arte de Vivir, experiencia que le permitió conocer a este maestro a quien califica de muy generoso en su entrega. “Me impresionó porque estaba acostumbrada a recibir menos en un mundo espiritual”, sentencia.

Fue entonces como Joan vivió estos cursos, los que actualmente se siguen impartiendo y que tienen a la meditación y al correcto uso de la respiración como ejes. Con respecto a esta nueva vivencia, la instructora confiesa que al menos la primera etapa “no me capturó tanto”, pues sufría de asma, complicación respiratoria que le impedía poder desarrollar de manera eficaz los ejercicios.

El desafío fue intenso y difícil. No obstante, una de las cosas que le seguía llamando la atención fue la generosidad del maestro, quien incluso se alojó varias veces en su hogar durante visitas posteriores a California. “Me preguntaron si podía quedarse y respondí que ¡claro!, que qué lindo era tener a un santo, a una persona realizada en casa”, cuenta.

“Con él tuve una conexión muy fuerte”, relata y añade que a pesar de que lo que seguía en su vida era tener a un maestro, admite que “no lo necesitaba, no lo quería”, pero al mismo tiempo reconoce que “sentía una felicidad tan grande, sonreía sin ninguna razón. Entonces me pregunté, ¿qué es lo que está pasando?, porque claro, el cambio dentro de mí era muy notorio”, manifiesta.

Luego de aquella suerte de revelación, a esta mujer se le presentó en varias ocasiones la oportunidad de ser una de las instructoras de El Arte de Vivir y así, con su experiencia, poder transmitir conocimientos a quienes tal como ella se acercaran a la fundación. Se negó en varias ocasiones, hasta que fue el mismo Sri Sri Ravi Shankar quien de a poco la fue instruyendo hasta convertirse en una de las más destacadas guías de esta organización.

 
Joan y el Sahaj Samadhi
 

Para Joan Goodrum es muy difícil entender por qué las personas no meditan. Para ella, esta acción es tan importante que la compara con respirar, es decir, algo elemental que todos deberíamos hacer a lo largo de nuestra vida.

Dentro de la fundación, actualmente se encarga de difundir conocimientos en los dos cursos destacados. El primero, que contempla técnicas de respiración y el llamado “yoga de la respiración” y el segundo, el retiro que los alumnos hacen en silencio y donde está inserto además el Sahaj Samadhi, una forma especial de meditación.
 
Para Joan Goodrum la meditación es “la comodidad máxima en la vida”. Al respecto dice que “si quieres estar cómodo, debes meditar. Con esto podrás llegar a este lugar que está dentro de ti, un lugar de paz, dicha y felicidad enorme. Meditando puedes llegar ahí”, asegura.
 

Con respecto a esta práctica meditativa, cuenta que se trata de una técnica antiquísima que nace en India y que no trata específicamente acerca de la concentración (tal como lo hacen otras), sino más bien un modo que puede ser llevado a cabo perfectamente en medio del ruido de una gran ciudad.

 “Sahaj significa sin esfuerzo, por lo tanto la hacemos sin concentrarnos y el resultado de esto es una capacidad más grande de poder enfocarse en la actividad y aunque estemos descansando profundamente, hay en nosotros más energía y dinamismo. Es casi imposible creerlo, pero es la verdad”, enfatiza.

Según sus palabras, Joan Goodrum cuenta que por ser una práctica milenaria, “se ha ido adaptando para una vida activa del siglo XXI. Sólo se han hecho algunos cambios, muy pequeños”, afirma. Para practicarla se necesita de un lugar en donde no haya interrupciones, pero no por eso ese espacio debe ser inundado por la soledad. “Puede ser en un tren, en un bus, en el avión o la biblioteca”, comenta.

 
     

Asimismo, comenta que hay ocasiones en que la meditación es aún más profunda en lugares en que uno no pudiera esperar tal nivel de focalización mental. “En la mitad de mucho ruido se puede meditar y si aceptamos el bullicio podemos profundizar la reflexión”, explica.

En este mismo contexto, asegura que “todos podemos hacerlo, sólo se necesita de un compromiso. Hay muchas excusas y por supuesto que la persona más ocupada necesitará aún más de la meditación. Si no estás haciendo nada en la vida, no la necesitarás tanto”, menciona.

Para Joan, meditar permite un sinnúmero de cosas, entre ellas ganar más energía, tranquilidad, calma, limpieza interior, mejorar el sueño y la calidad de vida, superar el  estrés, entre otros. “¡Hay tantos beneficios!, después de todo, es como una almohada muy suave para sentarse, ¿para qué entonces estar sentado en una silla incómoda cuando puedes tener una más confortable”, sentencia.

“No puedo entender cómo las personas pueden vivir en esta vida con todos los altos y bajos sin esta almohada de meditación. Es sin duda, como un salvavidas con el cual podemos superar muchos obstáculos”, reconoce.

 
Punto Vital Enero 2010 ©
 
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