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El estrés es bueno hasta que excede los límites. Saber cuáles son es nuestra tarea
 
Adiós a las situaciones extremas
El ritmo acelerado al cual nos vemos expuestos diariamente, impide que nos desconectemos por algún momento de nuestras obligaciones diarias. Sin embargo, existen alternativas para intentar mantenerse a ‘raya en el estrés’. Sólo depende de cada uno aquella desconexión.
 
Carla González C.
 

Positivo o negativo, el estrés siempre es un agente nocivo para el organismo de los seres humanos y cada cierto tiempo, los medios de comunicación dedican tiempo para informar acerca de este trastorno, de cómo combatirlo y de las consecuencias y patologías que puede generar.

La periodicidad en informar acerca de este tema, sin duda va relacionada con el aumento de enfermedades que se producen a partir de situaciones tensas, que mantienen a hombres y mujeres muchas veces con su organismo al límite, llevándolos a patologías como los infartos, fallas en la memoria, derrames cerebrales e incluso un eventual Alzheimer, enfermedad a la cual se le ha asociado el cansancio excesivo.  

El estudio del estrés tiene muchos más años que apariciones en los medios. Las investigaciones acerca de este trastorno se le reconocen a Hans Selye, neurofisiólogo húngaro quien escribió en 1936 por primera vez acerca del concepto del Síndrome de Adaptación General (SAG), que luego pasaría a llamarse estrés.

De esta forma, el científico sentó bases acerca de las condiciones que generaban el estado del estrés, las que definió como “respuestas no específicas del cuerpo frente a cualquier demanda” y que tienen que ver con el aumento de la adrenalina y de la noradrenalina, sustancias presentes en los estados de nerviosismo e inquietud.
 
El médico cirujano y creador del centro médico Bioquantum (www.bioquantum.cl), Rodrigo Alcázar, dice que si bien existe un estrés considerado positivo (eutrés) y que de alguna forma nos lleva a tomar mejores decisiones, es el distrés (o estrés negativo) al que hay que tomar atención. Originado a partir de su prolongación en el tiempo, el distrés adopta la categoría de crónico, cualidad de la que hay que preocuparse, primero, reconociendo el trastorno y segundo, barajando todas las alternativas para lograr una recuperación.

“La situación económica, la crisis ambiental, problemas de salud y de convivencia, nos hacen caer en un mecanismo que se va complicando con el tiempo”, afirma Alcázar y explica que la persona que se ve enfrentada a situaciones límite a lo largo del tiempo, termina desarrollando una respuesta de adrenalina y noradrenalina permanente, hasta llegar a un momento en que el cuerpo se agota, entra en un estado de cansancio, debilidad, falta de concentración, insomnio, nerviosismo, mal carácter, etcétera.

Las características anteriormente descritas tienen que ver con el distrés y cuando poseerlas es algo de cada día, significa que el estado anterior de alerta permanente y ‘normal’ dentro de los rangos de presión, se ha abandonado.
 
Estrés: cómo tratarlo en forma natural
 

¿Cuál sería la forma más fácil de combatir el estrés? La ingesta de medicamentos es lo usual en casos de cansancio, falta de sueño o nerviosismo persistente. No obstante, existen otras soluciones, las llamadas alternativas, que bien pueden complementar ciertos tratamientos e incluso prescindir de ellos, logrando muy buenos resultados.

El facultativo de Bioquantum señala que investigaciones han confirmado que el estrés daña el sistema inmunológico y genético. En éste último, Rodrigo Alcázar comenta que estudios realizados en Estados Unidos concluyeron que las personas que realizaban meditación, tenían estos genes – que se activarían durante el estado de estrés – apagados. “La meditación entonces es una técnica para tratar y sobre todo para prevenir este trastorno”, sentencia.

 
     

“Los psiquiatras americanos recomiendan la meditación tanto como antidepresivos y ansiolíticos”, comenta el médico cirujano a modo de dejar la invitación abierta a adoptar terapias naturales para combatir el llamado ‘estrés negativo’.

Al respecto, el doctor José Miguel Zaninetti – ergonomista y médico de Bioquantum – comenta que existen diversas formas de tratar el estrés y que se caracterizan por ser nulamente invasivas y por pertenecer a la medicina de distintas culturas (la mayoría de oriente), cuyo principal objetivo es el de encontrar el centro en cada individuo y “mantenerse ahí, en el equilibrio”, como menciona.

Una de las ciencias a las que se refiere el doctor Zaninetti es la ergonomía, la que define como “el campo de conocimientos multidisciplinarios que estudia las características, necesidades, capacidades y habilidades de los seres humanos (…), donde su objetivo común es adaptar los productos, tareas, herramientas y espacios a la capacidad y necesidades de las personas”.

“El estrés es el hecho de no estar contento o conforme en el lugar en que estás, en el momento preciso y por alguna razón determinada”, sentencia. Es por esta razón, que el estrés se genera en las grandes ciudades y tiene mucho que ver con los factores que en un principio enumeró Rodrigo Alcázar: contaminación, ruido, luz, entre otros.

José Miguel Zaninetti afirma que el estudio acerca del estrés debe hacerse en forma individual, pues cada una de las personas vivirá una realidad distinta, rodeadas de factores que si bien se repiten en las sociedades, tendrán una repercusión diferente en cada una de ellas. “La ergonomía estudia estos casos en forma personal, ya que nos hemos ido dando cuenta de que todas las personas tienen un nivel de estrés diferente. Así se determina cuál es la enfermedad que aqueja al paciente según todo lo que le rodea”, dice.

Sin duda, una de las manifestaciones más concretas en quien sufre de estrés, son los continuos dolores de cabeza que aquejan con intensidad cada vez que una situación problemática se avecina. En esta línea, el ergonomista relata acerca de la terapia cráneo - sacral, técnica basada en la movilidad del sistema que lleva el mismo nombre, es decir, “la movilidad de los líquidos intersticiales que están entre el hueso y la piel de la cabeza”.

El facultativo comenta que es la tensión muscular la que permite un estancamiento de estos líquidos cefalorraquídeo y por la presión que ejercen estos, se producen los grandes dolores de cabeza, migrañas, cefaleas, etcétera. La misión que tiene entonces esta terapia es la de relajar a través de masajes que consisten en suaves palpaciones que ayudarán a mejorar el tránsito de los líquidos y permitir así la autorregulación del cuerpo.

Otra de las terapias mencionadas por el doctor José Miguel Zaninetti y que tienen buenos resultados en el tratamiento del estrés es la quiropraxia, técnica proveniente de la medicina complementaria oriental, que consiste en la alineación de la columna vertebral para lograr la armonización y la conducción de los impulsos nerviosos, para así “disminuir las tensiones musculares de todo el árbol vertebral y algunas disfunciones de la gran mayoría de los órganos, porque hay que tener en cuenta que el 80% de las enfermedades tienen un origen de una disfunción de la columna vertebral”.

La gran pregunta será entonces: ¿cómo no estresarse si vivimos en una ciudad como Santiago, donde ruido, apuro y presión son tan cotidianos como respirar? La respuesta que entrega el doctor Zaninetti tiene que ver con la capacidad de aprender con métodos como la meditación, para mantenerse desconectado aún cuando se esté dentro del estado de vigilia: “a través de la meditación se logra que la persona, mientras esté despierto, logre tener una desconexión casi completa de su cuerpo, conectándose así con su esencia”, afirma.

Por su parte, el doctor Rodrigo Alcázar sostiene que es muy difícil distinguir la frontera entre el eutrés y el distrés, “la ciudad donde vivimos nos pone en estrés”, sentencia y explica que la mejor receta para no caer en excesos es “mantenerse en el centro”. Para lograr aquello, el facultativo dice que sólo hay que tener un poco de ‘práctica meditativa’, es decir, aprender a cerrar los ojos y entrar en el espacio del silencio. Aprendiendo esto, podremos estar perfectamente en estado beta (consciente) y en medio de una situación estresante, pero seremos capaces de sobrellevar tranquilamente la situación.

Y para el mejor entendimiento de este postulado, el médico cirujano realiza un parangón entre la mente y el mar, donde las olas reflejarán todo el ajetreo diario en el cual estamos inmersos, el movimiento incesante y permanente; y en el fondo del océano entonces, encontraremos silencio, paz y quietud, que por supuesto es a lo que debemos aspirar como seres humanos.

El desapego a lo cotidiano, teniendo conexión más con lo interno que con lo externo también es una tarea fundamental a la hora de verse enfrentado a escenarios tensos, “es un buen mecanismo para hacerle frente al estrés de todos los días”, manifiesta Alcázar y dice que no existe la premisa del término de este trastorno, sino que más bien el objetivo es adaptarse a las situaciones.

 
Punto Vital Agosto 2008 ©
 
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