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Estar en armonía, conocerse y aprender de las experiencias son factores que ayudan a sanar
 
Un viaje hacia nuestro interior
En el pasado Encuentro de Salud y Calidad de Vida realizado en Santiago a principios de diciembre, la connotada antropóloga Patricia May expuso ante los asistentes acerca de cómo la sanación de los seres humanos comienza dentro de uno mismo y de la importancia en conocernos para así encontrar respuestas y recuperar la salud.
 
Carla González C.
 

Muchas veces la preocupación por los nuevos avances tecnológicos que se suceden en la medicina o de los nuevos fármacos que salen al mercado para curar tal o cual enfermedad, nos hace olvidar que el principal foco de sanación y de salud somos nosotros mismos.

Conocer nuestro interior y desde allí procurar la armonía, es un trabajo que todos debiéramos realizar, aquietando el cuerpo de todo el estrés cotidiano y deteniéndonos para escuchar el interior de nuestro ser, el que muchas veces posee el sentido que debiéramos llevar de nuestra vida y que en ocasiones obstaculizamos con actitudes que no van acordes al profundo sentido del vivir.

Para explicar aún mejor estas ideas, la antropóloga Patricia May menciona que “en el centro de nuestra psiquis, en lo que los budistas llaman el fondo de la mente y detrás de toda perturbación, hay una potencia nuclear, un centro interior e irradiante con cuyo contacto entramos en un estado de alineación de armonía y de salud”.

La profesional destaca que para saber un poco más acerca de sanación y autosanación – conceptos que considera fundamentales – “es vital saber que los grandes sanadores somos nosotros mismos y que cuando buscamos ayuda para ser sanados, en realidad estamos buscando a alguien que nos entregue recursos para ser utilizados posteriormente desde nuestro propio ser”.

 
La antropóloga Patricia May dice que seguir el camino de la autosanación no implica la acción consciente de una recuperación, sino que se trataría de un “anhelo de ir más allá”. Para la profesional, los obstáculos interiores que impiden la sanación los provoca uno mismo.
 

Si bien estas palabras podrían confundirse con las creencias y convicciones que cada persona pueda tener arraigadas, la antropóloga define que todas estas aseveraciones corresponden a experiencias más que a planteamientos teóricos y por lo tanto vivirlas y aprender de ellas (quizás en forma inconsciente) permitirán “andar por el camino de la sanación”.

A pesar de lo anterior, Patricia May subraya la idea de que este sendero se recorre sin pensar en qué es lo que se está cultivando. “Se aprende andándolo”, sentencia y agrega que “el impulso hacia sanar o llegar hasta la plena potencia de lo que uno es”, llega sin que se haga necesario el invocarlo. “Nos sentimos llamados – quizás no en forma racional –  a cambiar la condición tergiversada o enferma que podamos tener”, afirma.

 
El cambio debe fecundarse en uno mismo
 

Si las vallas que se atraviesan en el camino no provienen desde el exterior sino que de nuestras propias acciones, la búsqueda de la sanación también debe fecundarse en el interior de cada individuo. Al respecto, May sentencia que “el cambio debe ocurrir desde uno mismo” y que ese sendero se recorre “a tientas, equivocándose, perdiéndose, cayéndose”, pero que luego de un tiempo, se podrá reconocer claramente que se forjó una vía eficaz.

Para la antropóloga uno de los contextos que rodea el tema de la autosanación es bajar el ritmo, aquietarse y lograr la serenidad que proviene desde el propio yo. De allí que aparece lo que ella denomina como un viaje hacia nuestro interior, pues se trata de escucharse a uno mismo alcanzando estados donde cada persona se reencuentre y logre fluir en el espacio intentando “darse el tiempo de vivir en paz”.

 
     

Aquellos estados de profunda serenidad hacen – en palabras de Patricia – que la persona se dé cuenta que su vida tiene sentido y que el tiempo que todos debiéramos darnos para estar con nosotros mismos, se convierta en una fascinación entre el individuo y su interior.

“Esto es la esencia de todo y de todos los seres. Todos podemos alcanzarla, ya que no es exclusiva. Es realmente lo que somos de verdad y es lo que hemos olvidado de nuestro ser”, manifiesta.

En esta misma línea, Patricia May cuenta que la meditación hace un aporte sumamente importante en este tipo de sensaciones. No obstante, no aplica el concepto de meditación como algo ortodoxo, sino que como una acción diaria, permanente y que tiene que ver con el simple hecho de cerrar los ojos, respirar profundo y encontrarse con el propio mundo, con el universo interior que todos poseemos.

     
Patricia May asegura que como seres humanos “hablamos tanto de viajes hacia fuera, de conocer tecnologías y de saber del universo, pero sabemos tan poco de nosotros mismos. Creo que hay un viaje clave y ese es el debemos hacer hacia nuestro propio interior”.
 

Otro de los factores que influyen en el cambio que debe generarse en el interior de cada persona está relacionado con la autoimagen. En ese sentido, la profesional expresa que “todo ser es bello” y explica que cuando uno se da cuenta de que esa frase puede ser aplicada perfectamente a cada una de las personas, podremos darnos cuenta que la belleza existe tanto dentro como fuera de nuestros cuerpos. “Ahí sabremos que podemos ser felices”, resalta.

Según Patricia, la herida central en el ser humano es la “herida en el amor”. Para la especialista, ésta es la enfermedad medular y sentencia que cada vez que se excluye a alguna persona – por la razón que sea – “estamos generando una herida a la humanidad, porque negar al otro atenta contra lo natural y lo natural es que todos existamos en esta trama viviente, todos estamos incluidos”, añade.

Por esta razón, sentencia que la liberación de ciertas dinámicas como la inseguridad, la rabia, los miedos, la envidia, entre otros (y que constituyen nuestra dimensión mental y emocional), frenen el camino a la sanación. Entonces, lo que debemos hacer es liberarnos de esas trabas y reconocer y aceptar nuestra condición para poder de esta manera despertar y posteriormente, sanar.

Por último, la profesional recalca que la gran sanación viene desde “el amor y la interconexión entre todos los seres, no importa cómo sean”. “Sanar requiere vivir de otra manera”, dice May y añade que una de las formas en que podemos comenzar es aprendiendo a repriorizar nuestros tiempos y de esta forma vivir y no sólo “funcionar” como lo hacemos en la actualidad.

 
Punto Vital Enero 2009 ©
 
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