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Para poder desarrollarnos en el mundo debemos conocer nuestras raíces
 
Constelaciones familiares: para que la energía fluya hacia las alas
Las constelaciones familiares son una suerte de “árbol genealógico vivo”, donde a través de una experiencia – que realizada en grupo o en forma individual - se pueden extraer variadas respuestas que de alguna u otra forma van completando a la persona para que ésta sepa por qué no está siendo feliz en el ahora.
 
Carla González C.
 

Sentir que algo falta en la vida, que no se está pleno y que se tienen ciertos sentimientos de los cuales no se puede explicar su procedencia, pueden tener respuesta en la propia familia, base de nuestra composición y a través de la cual vamos construyendo nuestra existencia.

Mediante las constelaciones familiares – método de intervención terapéutica creado por el filósofo alemán Bert Hellinger y que “se basa en el orden, el amor, el equilibrio entre el dar y el tomar y la reubicación de los vínculos” – es posible encontrar respuestas a esta aparente y constante inquietud que lleva a algunas personas a pasar mucho tiempo en una suerte de agujero de cuya existencia no tienen explicación.

Según esta teoría, ser parte de un sistema familiar significa entre otras cosas, tener claros desde la infancia ciertos valores y principios, los que generan en cada uno de nosotros el sentido de pertenencia a este núcleo. Esto en el caso de los niños, será fuente de amor incondicional hacia su sistema, sin importar cómo éste se desarrolle.

De esta manera, “todo aquello que no es habitual en nuestro entorno familiar o que es mal visto por los nuestros, nos generará miedo, desconfianza” o simplemente una difícil integración.

Por otro lado, el método enuncia que cualquier cosa que se reprima dentro de una familia, tenderá a “aflorar de nuevo en busca de orden”, entendiendo también a la represión como la forma de “enterrar” destinos difíciles que pudieron haber ocurrido en el pasado de la familia y que “han dejado huellas profundas” dentro de la información psíquica y del inconsciente colectivo del núcleo.

Estos sucesos dolorosos podrían trascender en el tiempo, “generando síntomas que se pondrían de manifiesto tarde o temprano en los más sensibles”, los que generalmente son hijos, nietos o descendientes de generaciones posteriores.

 
Algunos de los hechos que se mencionan dentro de las constelaciones familiares como agentes de huellas dolorosas dentro del sistema son: muertes prematuras, divorcios, accidentes, culpa, pérdidas, la exclusión de algún miembro de la familia y abortos, entre otros.
 

Para conocer más acerca de este procedimiento, la psicopedagoga y consteladora familiar del centro de psiconutrición NUT (www.psiconutricion.cl), Claudia del Campo, comienza diciendo que “el trabajo de constelaciones familiares es un método terapéutico fenomenológico que se aplica a nivel individual o grupal y que busca restablecer el orden del amor en los sistemas humanos”.

Según la especialista, lo bueno de este método es que se puede llevar a cabo desde cualquier ámbito profesional, característica que aportará nuevas miradas a la forma de proceder de esta intervención.
 
“Puede ser constelador un psiquiatra, un pedagogo o un abogado. Eso es lo que maravilla de las constelaciones; salen de la psicoterapia y se convierten, independiente de la profesión que uno tenga, en una nueva forma de mirar el sistema familiar y las dinámicas que allí se generan”, comenta.

 
“En las constelaciones familiares se tornan visibles las tensiones, los conflictos y las relaciones enfermizas que hay en el seno de las familias. Las constelaciones sorprenden por su forma, estrategia y resultados”. (Extraído del libro “Sin raíces no hay alas” de Bertold Ulsamer.
 

Para continuar con su explicación, Claudia del Campo cuenta que las constelaciones familiares son percibidas desde un enfoque sistémico y por lo tanto, “se pueden ver las situaciones y los hechos desde otro lugar”. Esto, dice, contribuye directamente en la mirada que la persona tenga de su situación, pues dentro de este trabajo tendrá la oportunidad de ver su mundo desde otra perspectiva.

 
La familia, nuestro mapa
 

Para esta consteladora, quien basa sus aseveraciones en la teoría que cimenta este método de intervención terapéutica, la familia es un sistema al que todos pertenecemos y a su vez, éste se muestra como “un mapa, como lo que traemos desde nuestro pasado y que energéticamente nos afecta”, dice.

“Lo que más enferma a este sistema es la exclusión”, asegura, por lo tanto el trabajo que desarrolla la técnica es – en palabras de la psicopedagoga – “sacar hacia fuera y a través de la representación, la imagen interna que cada persona tiene de su sistema familiar”.

 
     
Las constelaciones familiares nos permiten mirar cómo está funcionando nuestro sistema, para desde ahí, poder sanar ciertos conflictos que no nos permiten ser felices en el presente. ¿Quiénes forman parte de nuestro sistema?, padres, hermanos, abuelos, nonatos y desde ahí hacia atrás.
 

En este contexto, la especialista dice que una de las cosas que debe considerar la persona que se somete a una constelación de este tipo es incluir a aquel integrante al que se excluyó, cualquiera sea el motivo y aunque no sea un familiar conocido. “Al no ser considerado, habrá alguien del sistema actual que estará observando hacia ese espacio”, define.

Con respecto al incluir, Claudia del Campo manifiesta que se trata de la acción de “poner en el corazón” y de acuerdo a esto ejemplifica diciendo que en el caso de una ruptura sentimental, “si no soy capaz de poner en el corazón a esa persona y darle su lugar, será muy difícil construir nuevas relaciones sanas”, advierte.

Así, comenta que otra de las cosas que logran las constelaciones es “sacar afuera la imagen interna que tenemos de nuestros sistema familiar y así tener la posibilidad de sanar a esta representación, honrando nuestro destino y a nuestros antepasados, lo que nos da una nueva fuerza para estar vivos”.

 
La dinámica
 

Comentar acerca de la manera en cómo se llevan a cabo las constelaciones familiares es difícil, ya que de acuerdo a lo que menciona Claudia del Campo, es una experiencia que sólo al vivirla puede ser comprendida a cabalidad.

Sin embargo, y tratando de explicar su desarrollo, la psicopedagoga afirma que este método terapéutico se puede trabajar en forma grupal (con la ayuda de representantes) o individual (sólo con la presencia del constelador y el paciente).

Por otro lado, añade que “lo importante es que la persona venga con un motivo” afirmando que “no sirven las historias ni el ir hacia atrás, sino que en este caso se va hacia delante sanando desde la raíz. Es un para qué y no un por qué”, menciona.
     

Pese a que siempre ha conseguido sus metas en forma exitosa, Marcela siente que hay en ella un miedo constante a fracasar. Todos le comentan siempre lo bien que lo hace, sin embargo, ella no es capaz de “creerse el cuento”.

Durante una constelación individual, la joven tuvo la oportunidad de sacar fuera a su sistema familiar y poder (a través de palitos de madera que representan a cada miembro de su núcleo) ver su realidad desde otra perspectiva.

“Coloca a tus papás donde más creas que ellos se sientan cómodos”, le dijo la consteladora y luego le preguntó, “¿por qué están distanciados y mirando hacia diferentes direcciones?”. Frente a esto Marcela comentó que se encontraban separados y que la relación actual no era de las mejores, pues cada uno vivía en su mundo sin compenetrarse en lo absoluto.

“No podemos seguir nuestra vida si no sentimos el apoyo de nuestros padres (apoyo intrínseco). Los colocaré detrás de la figura que te representa para ver qué es lo que sucede”, le comentó la especialista, a lo que la joven reaccionó inmediatamente diciendo sentirse más cómoda y segura de sí misma.

Si bien esto no obedece a una sanación, sí hizo comprender a la muchacha que su miedo tiene relación con lo débil que siente ese apoyo paternal y que mediante a ciertos ejercicios (recomendados según cada caso) podrá ser más consciente de su ser y su hacer cotidiano.

 

En esta misma línea, dice que este motivo o preocupación por la cual una persona podría acercarse a una constelación familiar debe ser a partir de “una situación seria y no trivial”, pues ésta última “tiene poca energía” y es poco probable que resulte efectiva.

Por otro lado, plantea que esta intervención terapéutica es un proceso, “no es que las constelaciones familiares ni ninguna terapia sean milagrosas y que de un día para otro uno se vaya a sanar”, dice y por ende, manifiesta que se trata de un camino que ayuda a “ver dónde está el problema” y así permitir a la persona “seguir hacia la vida”.

 
También es posible constelar en las organizaciones
 

La psicóloga, especialista en coaching y consteladora Mariana Parga, indica que también se puede desarrollar este método dentro de las organizaciones (educacionales, empresas, entre otros), con el fin de buscar una solución terapéutica, que más que tratarse de una sanación “es un estar consciente de lo que se hace en la vida”.

A modo de introducción, la profesional comenta que aunque parecidos a los realizados con los sistemas familiares, este tipo de modelo se aplica en forma diferente. “Esta línea fue creada por Gunther Weber – discípulo de Hellinger – y básicamente se trata de llevar a cabo ejercicios de constelaciones en las grandes empresas”, cuenta.

 
     

Como aquí no se trata de una familia (pero sí podría hablarse de una familia organizacional), la psicóloga dice que el lenguaje cambia, así como también lo harán los motivos de consulta, que ahora girarán en torno a lo laboral, a las relaciones con el equipo de trabajo, la valoración del desempeño dentro de una oficina, entre otros.

Para Mariana Parga es muy importante reconocer e integrar los dos órdenes que se manifiestan en las organizaciones – aquel que se da por antigüedad y el otro dado por la jerarquía –, volviéndose necesario “que los equipos vean que ambos existen, pues normalmente no están explicitados y por lo tanto, se generan ruidos en términos de comunicación”, declara.

 
En palabras de la especialista, lo que las constelaciones logran dentro de las organizaciones es “dar un marco más profundo al sentido de lo laboral”. Significa saber “para qué – no por qué – hago lo que hago y de qué manera lo estoy haciendo”.
 

Según esta consteladora, algunos de los sentimientos que se encuentran recurrentemente dentro de las organizaciones son el miedo y la indolencia. El primero tiene que ver con el temor constante de algunas personas a perder su trabajo y el segundo, se verá en quienes están tan seguros de sus puestos, que no realizan mayor esfuerzo durante su jornada. En tanto, reconoce que el problema más recurrente es el de la mala comunicación.

 
Punto Vital Junio 2009 ©
 
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