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Estar desempleado puede producir enfermedades físicas y psicológicas
 
El estrés del tiempo libre
Todos hemos sido alguna vez rotulados bajo el término “cesante”. La difícil obtención de trabajo, las altas cifras de desempleo y la constante presión individual y social por alcanzar el éxito y el bienestar económico, hace que la búsqueda de ‘pega’ sea una tarea agotadora.
 
Carla González C.
 

“¿Encontraste trabajo?”, “¿cómo, aún no?”, “quizás deberías haber pensado mejor cuando entraste a estudiar esa carrera”. “No puede ser tan difícil ubicarse en algún lado”. Éstas y muchas otras frases pueden ser comunes entre quienes nos rodean cuando pasamos por el estado de la cesantía.

No tener trabajo y colocarse a buscar todos los fines de semana en los diarios o a través de Internet puede resultar una tarea odiosa y hasta agotadora mentalmente y si además no contamos con un entorno que nos apoye y empatice con nuestra realidad, los conflictos personales y sociales pueden llegar a convertirse en patologías ya conocidas como el estrés o la depresión.

El jueves 24 de enero apareció en los diarios la noticia que hablaba de Julio Norambuena Ferrada, empresario que dio muerte a su esposa e hijo supuestamente por una pelea relacionada con una cuenta de televisión por cable. La noticia mencionó que el trabajador se encontraba hace un mes cesante y que por ahí podría explicarse, en parte, su proceder.

A raíz de este hecho surge la pregunta: ¿la cesantía puede llevar a cometer este tipo de conductas? Según la doctora Madga Vercellino Bertucci, psiquiatra de la Clínica Dávila y dedicada a los trastornos del ánimo, “el tema de la cesantía puede tener relación con lo que sucedió, pero debemos tener en cuenta que una persona mentalmente ‘sana’ no llega a esos extremos, aún si se agregan otros problemas o factores estresantes”.

Para la psiquiatra, el desempleo arrastra consecuencias psicológicas profundas en el ser humano debido a los riesgos que ella implica. Menciona que factores como el económico, el social, el relacional (que implica la pérdida del rol de proveedor) y la actividad, la que en instantes de cesantía se convierte en mucho tiempo libre, son algunos de ellos.

Con respecto al último factor – el de actividad – Magda Vercellino afirma que al no estar cumpliendo con los deberes que día a día estábamos acostumbrados, se crea un espacio para pensar y “darse cuenta de muchos conflictos que solemos esconder con el trabajo”, reafirmando esta idea con la enorme cantidad de trabajólicos que existen en la actualidad.

 
Mente fría: sin autocompasión
 

En tiempos de cesantía, el cuerpo también se resiente y además de los sentimientos de tristeza, frustración, ira y pérdida de la autovalía, se unen algunas enfermedades bajo cuadros funcionales – es decir, que son producto de estados emocionales a los que no se les da salida en forma apropiada - como el colon irritable, cefalea o la fibromialgia.

La psiquiatra de la Clínica Dávila comenta que la pérdida del rol laboral siempre va a traer consigo al duelo como repercusión psicológica y que a pesar de ser éste una condición normal, puede – si no es tratado o sobrellevado tranquilamente - transformarse en un cuadro patológico.

 
     

Al respecto, Vercellino da cuenta de una serie de complicaciones entre las que destacan los trastornos adaptativos y la depresión. “En estos casos, los sentimientos se acompañan de otros síntomas, como alteración de los patrones biológicos (sueño, apetito, libido), decaimiento y retraimiento social”, sentencia la psiquiatra.

¿Y qué puede hacer el entorno, la familia, los amigos? Le consultamos esto a Magda Vercellino Bertucci, quien nos aclaró que lo más importante es el apoyo, mas no la “autocompasión ni la expresión inadecuada de afectos”. Otro punto relevante que dio la psiquiatra es intentar no juzgar ni criticar, esto último porque el desempleado ya está cumpliendo con estas etapas en forma individual.

Finalmente, la doctora Vercellino deja establecidas ciertas pautas tanto personales como sociales para seguir en caso de estar sin trabajo por un prolongado estado de tiempo:

- “Mantener la mente fría e intentar que las emociones no nos sobrepasen, para así permitirnos buscar soluciones racionales a nuestro problema”.

- En base a la redacción de una lista donde se enumeren los problemas que nos agobian, “realizar un plan de acción para resolver el tema, o al menos intentarlo”. Es importante verificar cuáles de ellos tienen solución, pues de esa forma se tendrá claro qué asumir y qué intentar resolver.

- “Es fundamental mantener una red de apoyo adecuada, se debe mantener contacto con la familia, los amigos, los antiguos compañeros de trabajo, tanto para recibir su apoyo emocional, como pragmáticos, contactos para nuevos trabajos, apoyo económico, etcétera”.

- “Es muy importante mantenerse activo. Eso es precisamente lo que se deja de hacer, y estas personas terminan todo el día en su casa, leyendo el diario o viendo televisión. Esto les lleva a pensar continuamente en el tema, y frecuentemente de forma poco clara. Un buen ejemplo de ayuda es el deporte y la vida al aire libre”.

 
Punto Vital Marzo 2008 ©
 
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