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Buenos días y buenas noches
Los expertos aseguran que dormir bien es fundamental para funcionar de una manera correcta durante el tiempo en que se está despierto y, viceversa, llevar una vida sana y saludable es muy importante para tener un sueño reparador. En nuestro país, 1 de cada 3 chilenos sufre algún tipo de trastorno del sueño, según datos proporcionados por la Sociedad de Neurofisiología Clínica de Chile. Trastornos que alteran, irremediablemente, la calidad de vida.
 
Beatriz Gurdiel Robles
 

Según la Sociedad de Neurofisiología Clínica, un tercio de los chilenos tiene problemas con eso de “dormir a pierna suelta”. El insomnio, las apneas del sueño, la narcolepsia, los terrores nocturnos o el sonambulismo son más frecuentes de lo que pudiera parecer. Sufrir alguno de los 40 trastornos del sueño identificados hasta el momento afecta negativamente a la calidad de vida durante el tiempo en que se está despierto.

“El sueño es una función del cerebro”, comentó a Punto Vital Patricio Peirano, neurofisiólogo y director del Laboratorio del Sueño del INTA. “Nuestra vida está siempre ritmada por esta modalidad de existencia: estar despierto y dormir. El sueño no es algo a parte de la vida, si no una condición inherente de nuestra existencia”. Consecuentemente, las alteraciones en el sueño van a influir en el tiempo que estamos despiertos “y las alteraciones al estar despierto van a afectar el dormir”.

Algunos trastornos del dueño son fáciles de identificar, lo que ofrece a la persona la posibilidad de darse cuenta de que algo falla y acudir en busca de ayuda. Es el caso de trastornos tan conocidos y evidentes como el sonambulismo, el síndrome de las piernas inquietas o la incapacidad de conciliar el sueño al acostarse. Sin embargo, otros problemas del sueño son menos evidentes, menos frecuentes o, incluso están considerados como algo normal, como es el caso de los ronquidos. “Muchas personas asumen que roncar es sinónimo de dormir profundamente, y eso no es así”, afirma Peirano. “Roncar es un trastorno del sueño. Si la gente aceptara esto avanzaríamos un gran trecho. En ese caso lo que hay que averiguar es qué otra cosa, además del ronquido, está fallando en el sueño de esa persona”.

 

“Muchas personas asumen que roncar es sinónimo de dormir profundamente, y eso no es así. Roncar es un trastorno del sueño. Si la gente aceptara esto avanzaríamos un gran trecho”.

Patricio Peirano, neurofisiólogo
 
¿Qué es un trastorno del sueño?
 

Existen 40 trastornos del sueño identificados hasta el momento, y divididos en tres grandes categorías: disomnias (trastornos en cuanto a calidad, continuidad y cantidad del sueño, como el insomnio); parasomnias (interrupción anormal del sueño, como caminar o hablar); y los trastornos asociados con procesos médicos o psiquiátricos (como pueden ser los derivados de una depresión). (Para ver una lista detallada haga clic aquí)

En general podríamos decir que un trastorno del sueño es todo aquello que evita que el sueño sea reparador, de calidad, es decir, evita que al levantarse la persona se encuentre fresca, renovada y lista para enfrentar su tiempo de vigilia sin cansancio o somnolencia. “Para que una persona pueda saber si sueño es o no de buena calidad lo mejor es que se pare a pensar si cuando se levanta se siente reparado, descansado, restituido o por el contrario siente que está cansado… eso es una señal de alerta”, explica Peirano.

 
     

No poder conciliar el sueño, no dormir de forma continuada, despertarse antes de tiempo, no poder conciliar el sueño tras haberse despertado, hablar o caminar estando dormido, pesadillas o terrores nocturnos o roncar son algunos de los trastornos más comunes. Como cualquier otra enfermedad, quien sufre alguna alteración en su sueño de forma continuada debe consultarlo con un especialista, “para poder averiguar las causas de ese trastorno” y buscar la solución al problema. Sin embargo, según Peirano, no es fácil que las personas se den cuenta de que sufren un trastorno del sueño, si no que suelen achacar su agotamiento a otras cosas. “Mucha gente busca ayuda porque se siente cansado y exhausto durante el día, y cree que es fruto de que trabaja en exceso o sufre de estrés. Tras el tratamiento se da cuenta de que su problema era que tenía sueño”.

 
¿Cómo mejorar nuestro sueño?
 

Aunque lo más importante es detectar que se sufre un trastorno de este tipo, buscar ayuda, identificar las causas y desarrollar un tratamiento adecuado, hay ciertos hábitos de vida que pueden mejorar la calidad de nuestro sueño, que a la larga es lo que importa. “Lo relevante es la calidad y no la cantidad”, sentencia Peirano. “Una vida saludable ayuda mucho a tener un sueño de calidad y reparador. Esto es, una alimentación saludable y actividad física, periódica, regular y atractiva para la persona”.

Según el Instituto del Sueño, “se ha observado que los individuos que muestran una etapa de sueño satisfactoria tienen precisamente un estilo de vida y hábitos alimenticios que promueven un buen dormir. Estos hábitos y conductas se conocen como "higiene del sueño" y ejercen positivos efectos sobre la etapa del sueño, desde que se inicia, durante ella y al despertar, al levantarse y en el transcurso de la vigilia”.

 
     

Una vida saludable ayuda mucho a tener un sueño de calidad y reparador. Esto es, una alimentación saludable y actividad física, periódica, regular y atractiva para la persona.

 

Estos son algunos hábitos de vida que pueden ayudar a tener un sueño de calidad:

  • Llevar una dieta equilibrada y sana
  • Hacer ejercicio de forma regular y continuada
  • Evitar los estimulantes las tres o cuatro horas antes de irse a la cama. Esto es, café, té, bebidas cola, mate, cigarrillos, chocolate, etc.
  • No tomar alcohol antes de acostarse. “Muchas personas creen, erróneamente, que tomarse una copa de alcohol les ayuda a dormir mejor, y eso es un error. Puede que le ayude a conciliar antes el sueño, pero su dormir va a ser de una baja calidad”, afirma Peirano.
  • “Una cama confortable y una pieza tranquila y oscura conforman el mejor ambiente para una buena noche de sueño”, según el Instituto del Sueño. “Cuando la luz de la calle puede ser un problema hay que solucionarlo con buenas cortinas oscuras, persianas especiales o un antifaz. El inconveniente de los ruidos puede solucionarse con orejeras o material de aislamiento en las ventanas”.
  • No tomar una comida copiosa a la hora de la cena, e intentar que ésta sea al menos 4 horas antes de irse a la cama. Una digestión pesada puede interferir con el inicio y mantenimiento del sueño.
  • El estrés puede impedir el sueño de calidad, por lo que “realizar actividades relajadas alrededor del tiempo del irse a la cama puede aliviar la tensión y promover el sueño”.
  • Según el Instituto del Sueño, “si no se logran resultados en un mes y medio de práctica de higiene del sueño y demás, es recomendable que considere seriamente la posibilidad de buscar ayuda profesional en un médico especialista en trastornos del sueño”.
 
Punto Vital Mayo 2007 ©
 
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