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Una práctica que aunque intensa, está abierta a todos quienes quieran conocerla
 
Ashtanga Yoga: meditación en movimiento
Quizás una de las cosas más representativas del yoga Ashtanga es, a simple vista, las complejas posturas que se alcanzan durante la práctica. Además, según sus practicantes, hay una íntima relación entre respiración y movimientos, en ésta una interesante actividad de purificación.
 
Carla González C.
 

Limpiar cuerpo y mente, desintoxicar el organismo, utilizar la respiración como la llave que abre la posibilidad de lograr buenas posturas, mucha elongación y el incremento de la conciencia - que permite finalmente “la alienación natural y la fuerza” - son algunas de las características del Ashtanga Yoga, una verdadera “meditación en movimiento”.

La practicante y profesora de esta disciplina en el centro Ashtanga Yoga Chile (www.ashtangayogachile.com), Loreto Cortés Salazar, afirma que el origen de esta rama del yoga no es muy claro y de hecho plantea que existen varias teorías que hablan del nacimiento de esta práctica.

Según su experiencia cuenta que la enseñanza de este yoga “fue descubierta a través de manuscritos en una biblioteca de Calcuta por Krishnamacharya, considerado como el gran gurú del yoga moderno”. Luego de este hallazgo, este maestro enseñó la técnica a Pattabhi Jois, quien en 1927 comenzó sus estudios de yoga, logrando así convertirse en el gurú del Ashtanga.

Es así como se cuenta que estos manuscritos – los que nunca fueron revelados - describían todas las series de posturas que en la actualidad aún se practican. Frente a esta suerte de misterio, Loreto cuenta que hay quienes piensan que estos documentos nunca existieron y que fue el mismo Pattabhi Jois quien creó la técnica.

Al respecto, la profesora dice que este gurú decía siempre que los papiros fueron comidos por las hormigas en señal quizás de humildad frente a las enseñanzas que él mismo le estaba dejando al mundo.

 
El Ashtanga Yoga deriva del Hatha Yoga y su nombre quiere decir “yoga de ocho ramas”. Este sistema enfatiza la sincronía entre movimiento y respiración, la que se caracteriza a su vez por ser intensa y provocar un penetrante calor interno que permite la desintoxicación de músculos y órganos.
 

Loreto Cortés menciona además que a pesar de tratarse de una técnica milenaria, el Ashtanga Yoga ha ido evolucionando con el paso del tiempo y que cosas como la abreviación de las series se debe a - quizás – el mundo en el que hoy vivimos, en donde no se tiene el tiempo suficiente para dedicar largas jornadas a la práctica.

A pesar de lo anterior, indica que el resto del sistema se mantiene y se enseña tal como se hace actualmente en la India, intentando responder a la tradición de la manera más fiel y respetuosa posible.

 
“La respiración es la clave”
 

En palabras de la practicante, Ashtanga Yoga significa “ocho pasos para llegar al estado de yoga”, donde uno de ellos son los asanas (posturas), “tercer paso en el camino” de este método.

Con respecto a ellas, Loreto comenta que éstas son las primeras que se enseñan puesto que “el cuerpo físico es lo primero que tenemos y por lo tanto debemos trabajar en él; cuidarlo, limpiarlo y purificarlo. Es nuestra puerta de entrada”, sostiene.

 
     
Los 8 pasos del Ashtanga Yoga – códigos éticos (yama), preceptos (niyama),  posturas (asana), control de la respiración (pranayama), control de los sentidos (pratyahara), concentración (dharana), meditación (dhyana) y completa absorción (samadhi) - son tomados en forma natural por quienes lo practican, es decir, no se trata de una doctrina a la cual hay que obedecer. Para la instructora, si uno es constante en la práctica, “se interesará por seguir aprendiendo los otros pasos; estos llegarán solos”, dice.
 

Para ella “la respiración es la clave”, pues será a través de una buena inhalación y exhalación donde se realice finalmente una positiva meditación, proceso que a veces resulta mucho más dificultosa que las posturas. “Hay que dominar muy bien el cuerpo y también la respiración (aquí se utiliza la llamada Ujjayi o respiración victoriosa) para que la práctica sea menos complicada. No es cosa de llegar y sentarse”, advierte.

Es entonces en base a la entrada y salida del aire donde toda la secuencia va tomando forma. “Es un ciclo que empieza desde que haces el primer movimiento hasta la última exhalación, momento en que descansas y te olvidas del proceso, terminando así con este flujo constante. Es la respiración la que te va metiendo en este flujo y en esta meditación”, explica.

Por esta misma constancia que permanece de principio a fin es que la instructora admite que el Ashtanga Yoga tiene la fama de ser una práctica sumamente exigente y compleja, pero al mismo tiempo afirma que muchos de estos prejuicios tienen que ver con que en algunos lugares este método está mal entendido, esto por la manera en que se enseña.

Con respecto a aquello, manifiesta que en la tradición de este linaje, las personas se encuentran todas practicando a su propio ritmo en la misma sala (no importando el nivel en que se encuentren).

Entonces, se trata de un solo “módulo” en donde cada practicante aprende a su propio ritmo, sin retroceder o adelantarse según el avance del grupo. “A esto se le llama Mysore y es la manera tradicional de enseñanza”, cuenta y añade que su nombre se debe a la ciudad donde nació esta disciplina, ubicada al sur de India”.
 
El yoga también es una terapia
 

La profesora del centro Ashtanga Yoga Chile cuenta que el Ashtanga también es utilizado por algunas personas a modo de terapia, tanto física como mental. Así, este sistema contiene lo que se llama “yogaterapia”, etapa que coincide con la primera serie, que por cierto puede mantener a una persona por mucho tiempo en su práctica, incluso durante toda la vida.

“La primera serie es la más importante” sostiene Loreto, ya que asegura “sirve para todo”, es decir, desde problemas como la depresión hasta patologías relacionadas con el cuerpo, tal como lo haría una terapia médica.

En cuanto a quiénes pueden practicarlo, la instructora indica que “no hay que ser de ninguna forma para practicar yoga” y en base a eso cuenta que lamentablemente la manera occidental de pensar nos ha llevado a sostener que equis persona no puede acceder a una práctica por padecer de algún tipo de impedimento o enfermedad, que supuestamente le imposibilitaría de lograr buenos resultados.

 
     
Este yoga es para todos y siempre se podrán realizar modificaciones según la persona que lo practique. “Si tienes 70 años y no puedes saltar, no lo haces, no es tan importante”, sostiene Loreto Cortés.
 

Según sus palabras – e interpretando al gurú del Ashtanga Yoga – “esto es para todos, excepto para los flojos”. De esta manera, este sistema permite a quienes lo practican en forma constante, ganar entre otras cosas, flexibilidad, fuerza, un estado de salud positivo, limpieza de órganos y chakras, una mejor elongación, conexión con la respiración y con uno mismo, una mejor oxigenación, perseverancia y paciencia potenciadas, entre otros.

Otra de las cualidades que se ha podido observar en este yoga es el alto nivel de restauración a nivel físico. Al respecto, Loreto dice que aquella persona que lo practica, es muy probable que se mejore en forma eficaz de, por ejemplo, un desgarro en el pie. “Es un plus que ayuda a mejorarte más rápido y que los médicos hoy ya lo están notando”, asegura.

Para ella, personas como los futbolistas serían “ideales” para la práctica del Ashtanga, pues gracias a este tipo de yoga, según sus palabras, podrían utilizar mucha energía que hoy desperdician, adquiriendo mayor resistencia y concentración, todo tan sólo gracias a una mejor y más adecuada respiración.

 
Punto Vital Diciembre 2009 ©
 
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