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Un documental que se propone curar el alma

Artesanos, una película de vida

A través del relato hecho por distintas voces, la cinta del mexicano Santiago Pando da cuenta de cómo cada uno de nosotros debemos ser artesanos de nuestra propia vida, dirigiéndola hacia donde queramos a pesar de las dificultades y obstáculos que se nos presentan a diario.

Carla González C.

“Las personas somos las dueñas y constructoras de la realidad”. Con esa potente frase venida desde el constructivismo y dicha por el  psicólogo Gustavo Carbajal, es que comienza Artesanos (2011), un relato realmente inspirador que no es considerado por sus directores como un filme de ficción ni un documental, sino como “una película de vida que hace sincronía perfecta con el espectador”.

Filmada en varias lugares de México y Argentina, la cinta recoge el testimonio de personas que viven diversas realidades, pero que a pesar de eso, coinciden en la idea de que actualmente la gran mayoría de nosotros no somos dueños de nuestra vida, sino lamentablemente, espectadores que creemos saber por dónde vamos, pero que no hacemos más que dejarnos llevar por factores externos como las expectativas y la competencia.

Según menciona Santiago Pando (seguidor de las filosofías mayas, corrientes metafísicas y chamánicas) en una entrevista al diario Vanguardia de México, Artesanos “reúne distintas voces para mostrar que todos tenemos un ser extraordinario dentro, pues los que hablan son sólo una metáfora de nosotros y de nuestro potencial yo interior”.

“Cuando me siento bien soy una persona más amorosa y cuando soy una persona más amorosa, las personas que están cerca mío empiezan a ser un poco más amorosas”, menciona Fer Farré, uno de los entrevistados de Artesanos.

Para Sloyu – sitio web que destaca el documental en sus sección “Cinema Slow” - esta cinta trata del “despertar de la conciencia colectiva” y claramente ésa es una de las ideas que más sobresalen de estos sinceros relatos, los que se van construyendo en torno a la metáfora del artesano para dar a entender cómo cada uno de nosotros debemos ser quienes moldeemos y demos forma a nuestra propia existencia.

Hacerse responsable de uno mismo, preocuparse del ser y no del estar, ser agradecidos y vivir el presente son algunas de las cosas a las que nos invitan Santiago Pando (y su esposa Tisa, co directora del documental) en este filme de 1 hora con 21 minutos en el que recorren de manera sutil, pero muy profunda lo esencial de las personas, después de todo y tal como dice la nutrióloga mexicana, Elsa Sada (una de las entrevistadas de la cinta), “nuestro espíritu y nuestra alma se alimentan de la energía de la vida” y pocas veces nos hablan de eso.

Ve la película completa aquí

 

 
Punto Vital Septiembre 2012 ©
 
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