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Una película cargada de lecciones de vida

El milagro de Ana Sullivan
La conmovedora historia de Helen Keller – niña que a causa de una encefalitis queda sorda y ciega – motivaron a la realización de esta película que nos enseña que la compasión no es una aliada de la superación de las dificultades.
 
Carla González C.

La película “El milagro de Ana Sullivan” o su remake, “Un milagro para Helen”, cuenta la historia de Helen, una pequeña norteamericana que a los pocos meses de nacida – y debido a una enfermedad – quedó privada de visión y audición, cosa que la dejó sumergida en un oscuro abismo.

Como su condición era diferente, sus padres dejaban que la niña se comportara como quisiera, compadeciéndose de su “problema” y no poniendo límites a sus conductas, la mayoría de las veces consideradas salvajes y provenientes de una muy mala educación.

Debido a este descontrol, la familia y el entorno de Helen vivían en constante nerviosismo y por eso estaban pensando llevar a la niña a un internado, lugar donde estaban seguros de que podrían atenderla y “aguantar” sus berrinches.

Sin embargo, antes de llevar a cabo sus planes contratan a Ana Sullivan, maestra que podría ayudar a Helen a comportarse. Lo que nunca sospecharon es que esta profesora haría mucho más por la niña y contra todo pronóstico, la ayudó a conocer su entorno e identificar cosas y personas por su nombre y a través de un lenguaje de señas.

Una de las lecciones que nos entrega “El milagro de Ana Sullivan” es que sentir pena por alguien que tiene una condición distinta a la nuestra no ayuda en nada, pues todos tenemos derecho a sentirnos vivos y para ello el apoyo y la disciplina son los más importante.

La película refleja la historia real de estas dos mujeres, quienes a pesar de sus años de diferencias las unía una historia de vida similar, pues mientras Helen era incapaz de comunicarse con su exterior por ser sordociega, Ana en su infancia perdió gran parte de la visión a causa de una patología llamada tracoma y su lucha también tuvo relación con sobrellevar esta condición para poder adaptarse a su entorno.

Sin duda, esta película deja mensajes muy claros en cuanto a cómo convivir con personas con dificultades de aprendizaje o condiciones que las alejan de lo que consideramos “normal”. Si hay una cosa que debemos aprender es que la compasión no es un buen tratamiento.

Un dato que no aparece en la película. Helen y Ana no sólo fueron alumna y maestra sino que además amigas de por vida. La niña consiguió asistir al colegio, graduarse en la universidad y luego recorrer el país contando su historia.

El milagro de Ana Sullivan
 
 
Un milagro para Helen
 
 
Punto Vital Noviembre 2012 ©
 
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