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Los chilenos somos los líderes de Latinoamérica en el uso de redes sociales
 

Locos por la red

Pasar horas frente al computador no parece extraño en estos tiempos donde casi todo se hace a través de este aparato. Sin embargo, hay quienes postulan que en el caso de las redes sociales puede haber un exceso en su utilización – algunos hablan de adicción – y que podría ser causa de problemáticas como la depresión y la baja autoestima.
 
Carla González C.
 

¿Cómo?, ¿no tienes cuenta en Twitter ni tampoco en Facebook?, ¿no subes tus fotos a Fotolog o Flickr ni tus videos a Vimeo o tu música a Myspace?, pero sí al menos tienes e-mail y te conectas desde Messenger, Skype o alguno de esos chat que permiten conocer gente. ¿No?, bueno, pero tienes un espacio como el Wordpress, el Blogspot o el Bligoo para volcar tu creatividad literaria o tan solo para contar lo que te pasó en el día. ¿Tampoco?

Aunque todos esos nombres de pronto parecieran marear, son reales y hay muchísimas personas que los utilizan a diario (algunos están registrados en cada uno de ellos) para poder comunicarse con otras personas, contar de sus experiencias o solamente para enterarse de la vida del resto, ver y compartir información, entre muchas otras cosas.

Se trata de las redes sociales en Internet, canales creados a partir de esta última década y por los cuales la población – que tiene acceso a ellas – puede comunicar, informar y compartir información que en otros tiempos era privada y de la cual no muchos gustaban de revelar. Hoy es distinto y lo que alguna vez fue celosamente guardado bajo siete llaves, hoy es difundido como si se tratara de una noticia exclusiva, digna de portada de periódico.
 
Hoy no es difícil encontrar en la calle, restaurantes o los medios de transporte personas – hombres y mujeres – pegados a sus iphones, blackberries o cualquier instrumento que les permita conectarse, comentando acerca de lo que está haciendo. “Estoy esperando el metro”, “me acabo de bajar de la micro”, “¿por qué no pasa el taxi?”, podrían ser algunos ejemplos para Twitter.
 

Todo esto puede sonar muy moderno y algo de lo cual no podemos escapar, pero ¿qué sucede cuando uno excede los límites y vuelca su vida en torno a estas redes dejando de lado la vida social y familiar por estar siempre conectado?

Hay quienes hablan de una adicción a las redes sociales, una especie de deseo incontrolable por utilizar estas plataformas y de las que claramente no sólo obtienen información, sino que además muchas horas de sedentarismo y poca vida social (hablamos del ya romántico cara a cara), lo que claramente es sinónimo de una mala calidad de vida.

La inquietud por esta posible adicción tiene a algunos especialistas estudiando el por qué se produce este deseo irresistible por estar contando la vida en 140 caracteres o visitando cada tres minutos el perfil de la cuenta de alguna de estas herramientas para cerciorarse de si hay o no un nuevo comentario al último “posteo”.

En el caso de Facebook, la red de revistas científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal, Redalyc, replicó un estudio publicado en la revista Psicología Iberoamericana donde profesionales del área en México investigaron acerca de la posible adicción a esta red social y la relación de ésta con problemáticas actuales que afectan a una parte significativa de la población.

La investigación realizada en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México tuvo como objetivo “encontrar si existía relación alguna entre la adicción a Facebook, la baja autoestima, la depresión y la falta de habilidades sociales” y cuyos resultados arrojaron “diferencias significativas entre los adictos y los no adictos a Facebook, lo que permitió ver que existe una relación estadísticamente significativa entre la adicción” a esta red social y los padecimientos antes señalados.

“A partir de ese descubrimiento se dedujo que los adictos a Facebook son más propensos a la depresión, a tener menos habilidades sociales y a mostrar una autoestima más baja”, reza la publicación.
 
Mientras que en Chile, el “85% de los internautas tiene perfil en Facebook” (Emol, 26 de abril de 2011) y “las redes sociales tienen un alcance del 91% entre los usuarios chilenos” (La Tercera, 9 de agosto de 2010), en Italia existen dos clínicas que tratan a los denominados “adictos” a esta red social. El diario español La Vanguardia menciona que “el uso patológico de Internet provoca síntomas físicos similares a los de los toxicomaníacos en crisis de abstinencia”.
 
Las redes sociales, un síntoma
 

Para el psicólogo de adultos y adolescentes de Clínica Cordillera, Alejandro Zúñiga Montero, hablar de una adicción a las redes sociales tal como si se tratara de un cuadro psicopatológico no sería muy exacto, pues hasta ahora – y médicamente – este trastorno no se ha definido como tal.

Sin embargo, afirma que sí podríamos estar frente a un abuso problemático de estas herramientas, así como se ha hablado en otras instancias de un posible exceso en el uso de los videojuegos, el Internet o el uso del computador.

Según menciona Alejandro, “siendo bien estricto con los términos de diagnóstico, esto estaría dentro de los trastornos de control de impulsos no especificados y tiene que ver con la incapacidad del sujeto para resistirse de llevar a cabo un impulso o acción, teniendo conciencia del potencial perjuicio para él o los demás. Es la sensación precedida por angustia de un deseo irrefrenable de realizar una conducta y/o motivación que posterior a la ejecución, genera la sensación de alivio de tensión o placer”, relata.
 
Para el psicólogo Alejandro Zúñiga, “en términos psicodiagnósticos, no existe la rotulación de adicción a las redes sociales, pero sí puede haber un abuso problemático cuando por ejemplo hay una disminución en las relaciones interpersonales y la calidad de éstas, una disminución en la productividad laboral o en el caso de los niños y jóvenes, una baja en el rendimiento escolar”.
 

En relación a por qué se menciona que habría una posible adicción a las redes sociales, el especialista menciona que más que ver al hecho mismo como el gatillante de algún tipo de padecimiento, “habría que ver el uso de la red social como un síntoma frente a otro tipo de conflictos o carencias”.

En ese sentido, comenta que dentro de los objetivos por los cuales una persona puede elegir el mantenerse conectada la mayor parte de su tiempo a plataformas como el Facebook o el Twitter, en vez de por ejemplo realizar algún tipo de actividad familiar, podría ser a causa de la búsqueda de cosas como la seguridad, el autoestima y el poder, carencias que efectivamente tendría en su vida fuera del “ciberespacio”.

Por otro lado está aquel individuo que se aferra a las redes sociales porque no encuentra otra forma de relacionarse con las personas si no está tras una pantalla, lugar desde donde puede construir incluso una nueva personalidad, más desenvuelta y atrevida que en un “cara a cara”.

En ese sentido, Alejandro Zúñiga afirma que “la red social está cumpliendo una función de la cual el sujeto no se siente capaz de hacer. En términos psicológicos sería el funcionamiento alternado de imágenes de sí mismo, en donde el sujeto se relaciona con cada una de ellas de manera independiente, donde hay una imagen que es justamente la que es poseedora de las estrategias sociales, versus otra personalidad que no se siente hábil para llevarlas a cabo”, dice.

 
No hay trastornos de personalidad asociados a este fenómeno. Pese a esto, Alejandro Zúñiga dice que es fácil ver que quienes tienen más acercamiento a las redes son aquellos que “tienen mucha necesidad de ver, mostrarse o mantener un control frente a las relaciones”.
 

Según las palabras del psicólogo de Clínica Cordillera, una manera más correcta de encasillar esta supuesta “adicción” sería relacionándola con la incapacidad de controlar los impulsos y en ese sentido asevera que es por esta razón por la que se produce el uso excesivo de estas plataformas virtuales.

Por lo anterior es que quizás algunos hablan de una adicción, pues a pesar de que no se observan comportamientos tal como se producen en el abuso de sustancias, sí hay efectos como la ansiedad al momento en que una persona con estas características es alejada de en este caso, el computador.
 
 
Por favor, no generalizar
 

Una de las cosas que Alejandro Zúñiga subraya es la idea de no generalizar frente a este tipo de tendencias. Y es que agrupar a todos los “fanáticos” de las redes sociales en el mismo saco de personas con baja autoestima y con tendencia a la depresión no sería lo correcto, pues hay otros que utilizan las plataformas con otros fines, por ejemplo, laborales.

Lo importante para el especialista es “saber qué es lo que hay como base” y en ese sentido menciona que “en términos psicológicos- y pensándolo como patología - la red social es una estructura auxiliar al YO que nos permite ejercer funciones y capacidades de las cuales no nos sentimos aptos para llevar a cabo”.
 
 
¿Y cómo tratar este exceso si cada día nos vemos rodeados por estas tecnologías? Al respecto, el psicólogo afirma que lo mejor es la prevención y el planteamiento de límites, sobre todo en los adolescentes quienes son justamente el target al cual más se le adjudica este uso problemático actualmente y cuya edad representa el momento en que la autoestima, la búsqueda de riesgos, el control de impulsos y la necesidad de establecer relaciones nuevas, son un tema importante para su desarrollo posterior.
 
Punto Vital Junio 2011 ©
 
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