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Los tiempos actuales nos han quitado buena parte del instinto y el sentido común
 
La trofología: alimentación a conciencia
El respeto por el reino animal, el uso de frutas, verduras, semillas y germinados y la búsqueda de combinaciones saludables de alimentos que vayan en pro de la salud y la purificación del organismo, son algunas de las tareas que intenta cumplir la trofología, ciencia que va en paralelo a la naturaleza.
 
Carla González C.
 

Como toda una filosofía de vida resulta ser la trofología, ciencia que a pesar de conocerse como una “moderna rama de la nutrición”, se sabe que ha acompañado a personajes como Platón, Sócrates, Pitágoras e Hipócrates, sabios que ya tenían incorporados sus preceptos dentro de la dieta.

Si de definiciones se trata, existen muchas ideas que rondan a este concepto, siendo las más recurrentes aquellas que hablan acerca de las combinaciones adecuadas de los alimentos, de la inclusión en nuestro menú de más hortalizas y menos grasas, de comer sólo cuando corresponde y en las medidas recomendadas, entre otros.

Lo anterior puede sonar repetido y ya comentado por los especialistas en nutrición, pero la trofología quizás va más allá, tanto, que hacen una fuerte crítica a los actuales sistemas convencionales de alimentación, a los que consideran superficiales, simplistas y muchas veces inadecuados para algunas personas.

 
Una de las ideas fundamentales que sostiene la trofología es acerca de la función estomacal de una persona cada vez que ésta come. Es por eso que entre sus teorías plantean el rol que juegan los ácidos y jugos gástricos, lo que causa putrefacción y fermentación en nuestro organismo y la desintoxicación como método de sanación, entre otros.
 

El orientador naturista de Villa de Vida Natural, Javier Muñoz, comenta que es increíble cómo el alimento influye en nuestra vida, donde cobra una importancia fundamental en procesos como la circulación de la sangre, el sistema inmunológico y la calidad de la leche materna, entre otros.

En ese sentido indica que la trofología tiene mucho que decir en cuanto a la conducta que todo ser humano debiera tener con respecto a la alimentación, conducta que según sus palabras en la actualidad dista mucho de lo que postulaban los antiguos, quienes tenían claramente un mayor acercamiento hacia lo natural.

Por esta razón, dice que esta ciencia – “que no tiene fecha de inicio, sino más bien viene junto con la naturaleza” – maneja ideas que no sólo son trabajadas en la nutrición, sino que también tienen mucho de filosofía. Así, cuenta que algunas de ellas tienen relación con la necesidad del ser humano por recobrar su libertad, instinto y sentido común; de lo imperioso que es desarrollar la voluntad y del realce que deben volver a tener alimentos como los vegetales y las semillas.

Para él, hoy todo lo anterior se ha ido perdiendo a causa del constante bombardeo por parte de la publicidad que de alguna u otra forma, convence a las personas de lo saludable que puede llegar a ser un producto, cuando realmente – según su opinión – no se trata de más que de un conjunto de químicos y elementos procesados. “Ya que hemos perdido por degeneración el sentido del instinto, es importante desarrollar el discernimiento, cosa difícil en medio de la hipnosis que hoy producen los medios y la publicidad. Por eso la educación es clave”, confiesa.

 
Una elección individual
 

Pese a que la trofología maneja ideas muy concretas con respecto a cómo debiera ser nuestra alimentación, Javier Muñoz dice que de igual manera se puede tomar como un método que funciona de forma individual con cada persona, esto dependiendo de su diagnóstico de salud, sus requerimientos y necesidades, sus hábitos diarios de nutrición, etcétera.

Algunas de esas ideas concretas provenientes de método son muy parecidas a otros sistemas (alimentación viva e higienismo por ejemplo), donde se plantea entre otras cosas, que someter a cocción a los alimentos es nocivo para nuestro cuerpo, pues las altas temperaturas provocan la pérdida de sus propiedades. “Trofológicamente, todo alimento cocinado es un alimento muerto”, dice.

 
     

Entonces, menciona que “todos los alimentos que tengan la materia, energía, sustancia y compuestos que el organismo necesita y que no produzcan enfermedad, irían en consecuencia con la trofología” y por otra parte, agrega que lamentablemente “el acto humano de innovar y de no quedar conforme con lo que la naturaleza nos entrega, sino de estar siempre poniéndole algo más al alimento”, también a la larga va resultando nocivo para la salud.

 
Algunos alimentos potenciados por la trofología son aquellos que contienen lecitina y magnesio, como las nueces que incidirían en el desarrollo de la memoria y los crudos que serían muy beneficiosos en embarazadas y el trabajo de partos sin dolor.
 

En otras palabras Muñoz subraya en que lo principal de entender con respecto a esta ciencia es que “se trata de un estudio directo de los alimentos que sirven y los que no; de los que sanan y los que enferman; los que afiebran y los que refrescan”, etcétera.

 
Bienvenido lo natural, fuera lo refinado
 

Así como se mencionaron los alimentos principales que toma en cuenta la trofología, el educador de Villa de Vida Natural también comenta acerca de los que se dejan fuera, nombrando a los productos industrializados, refinados, alterados por la temperatura y los considerados como “cadáver”, como algunos de los más relevantes.

A pesar de esto, dice que todo es parte de “la libertad individual” con que la persona tome este método. Con esto, sentencia que la idea es aplicar este sistema de manera paulatina en nuestra vida cotidiana, lo que sin duda es mucho mejor que imponérsela a nuestro organismo de un día para otro.

“La reeducación y desintoxicación son muy importantes”, recalca con respecto a este tema y asegura que luego de que el ser humano va siendo consciente y responsable de los cambios que va sufriendo su organismo, se irá dando cuenta de los beneficios en cuanto a prevención de enfermedades, mayor energía y vitalidad que puede ganar con esta “nueva nutrición”.

Por último, Javier Muñoz comparte algunos alimentos claves en trofología y a los que considera necesarios para lograr ciertos objetivos con respecto a la nutrición y salud de nuestro organismo.

De esta manera señala que frutas como la manzana y uva son esenciales por su gran aporte de energía y su capacidad de depuración. En el caso de las verduras, destaca la acelga para aquellos que padecen de estreñimiento y constipación, la alcachofa para aquellos con problemas al hígado y los cítricos en casos de artritis y en general para problemas en las articulaciones.

En el caso de las semillas (trigo, garbanzos, lentejas), pseudo cereales como el trigo sarraceno y los germinados (diente de león, brotes de alfalfa, de arveja), para él son muy buenos por su ayuda en la entrega de mayor vitalidad y energía. En el caso de los germinados, dice que poseen gran cantidad de clorofila y asegura, “son diez veces más nutritivos que el alimento” del que provienen.

Además, complementa su idea diciendo que todos los zumos de frutas y verduras son muy buenos para el proceso de desintoxicación, experiencia clave en la trofología para eliminar toda impureza y contaminación albergada en el cuerpo. “La combinación de estos son igual a un cóctel de vitaminas, aminoácidos y sales minerales”, sostiene.

 
“La trofología no es un buen modelo”
 

La nutricionista y directora del Centro de Psiconutrición NUT (www.nut.cl), Gloria Jury, discrepa un poco acerca de los beneficios de la trofología como método alimenticio, pues dice que “a nivel científico se sostiene muy poco”.

A pesar de confesar que sus conocimientos acerca de este método son limitados, opina que esta ciencia “no tiene bases adecuadas y no es un aporte a la nutrición ni un modelo a seguir”. Esto – afirma – tiene que ver con algunas ideas que se manejan en la teoría, pero que en la práctica no serían muy viables.

“Hablan de la putrefacción y la fermentación como causas de los problemas digestivos, pero resulta que estos son proceso absolutamente normales en nuestro cuerpo para poder deglutir los alimentos. Eso es lo que hace el intestino”, sentencia.

El no saber cuándo algo es malo y cuándo es bueno es una de las críticas que hace Gloria a la trofología, la que según sus palabras plantea teorías muy complejas que de pronto podrían entenderse sólo bajo la interpretación, procedimiento que no muchas veces se acerca a la verdad.

 
 
Punto Vital Junio 2010 ©
 
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