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Los casos de anorexia y bulimia han aumentado y las redes sociales han incidido en ello
 
Cuando no hay libertad de elección
Sentir propia a la anorexia y la bulimia debe ser para quienes la padecen la única forma de vida a la que pueden optar. Y es que estos trastornos alimenticios van consumiendo de a poco a estas personas quienes se inician en este tema a veces, a través de una dieta y claramente por la gran influencia de los estereotipos de belleza que imperan hoy.
 
Carla González C.
 

Mucho se ha hablado sobre qué son la anorexia y la bulimia, claramente los dos trastornos alimenticios más conocidos – y también reconocidos – tanto por la población como por los especialistas.

Sin embargo, hoy el interés está puesto en la prevención y principalmente en alertar a los padres, pues son las redes sociales que hoy están a disposición en Internet las que aportan de manera negativa en la propagación de estos padecimientos entre los jóvenes y sobre todo en las mujeres, quienes resultan ser las más afectadas.

Según la psicóloga y directora clínica de la unidad de trastornos alimenticios del Instituto médico Schilkrut (www.institutoschilkrut.cl), Roxana Brodsky, los casos de anorexia y bulimia han aumentado y por ende menciona que las consultas a profesionales idóneos en este tema también se han acrecentado durante los últimos años.

Para la profesional el hecho de que hoy las jóvenes y también su entorno más cercano consulten tiene que ver con la mayor cantidad de información que existe acerca de estos trastornos. “Ahora se sabe más, hay más difusión y también hay más equipos de profesionales trabajando de manera específica. Esto hace que las personas se acerquen a preguntar”, dice.
 
Según el diario La Tercera en su edición del 2 de marzo de 2008, “desde la década de los noventa, (los trastornos alimenticios) son un fenómeno cada vez más notorio, en el cual han destacado como segmento vulnerable los adolescentes, quienes han aumentado en 115% entre 2005 y 2007.
 

Por su parte, la nutricionista y co-directora del Centro de Psiconutrición NUT (www.nut.cl), Gloria Jury, manifiesta que los casos de trastornos alimenticios “son más de los que uno cree” y aquí no sólo se refiere a los ya mencionados, sino que además a los llamados “inespecíficos”, tales como la distorsión de la imagen, las conductas alimenticias restrictivas, atracones nocturnos o diurnos, vigorexia, pregorexia, entre otros.

Por otro lado, Roxana Brodsky comenta que a pesar de lo anterior, problemas como la concientización de estas pacientes sigue siendo un tema sumamente dificultoso, no sólo porque tanto anorexia como bulimia son enfermedades difíciles de pesquisar, sino porque la mayoría de las jóvenes no comprenden que éste es un problema que debe ser resuelto con ayuda médica.

Según cuenta la psicóloga, “las pacientes con bulimia tienen al parecer un poco más de conciencia de la enfermedad que las que tienen anorexia, esto porque las primeras se dan atracones, cosa que resulta muy desagradable para ellas y es algo que quieren tratar de evitar. Es por eso que en ocasiones piden ayuda por sí solas para así tratar de cortar el círculo de atracones y vómito”, cuenta.

Por otro lado, continúa diciendo que “a las pacientes con anorexia les resulta su objetivo de bajar de peso, entonces no tienen ninguna conciencia de enfermedad y por lo general no piden ayuda de manera voluntaria, salvo aquellas que llevan muchos años y han tenido muchas consecuencias adversas en su vida”.
 
La dieta y los padres pueden ser los gatillantes
 

Para la psicóloga de Schilkrut, trastornos alimenticios como la anorexia y la bulimia tienen su punto de partida en las dietas. “Nadie quiere ser anoréxica”, menciona, pero indica que es a través de estos regímenes donde la mayoría de las jóvenes inicia este camino, el que para muchas incluso resulta más un estilo de vida que una enfermedad.

“Si estas personas no hicieran un régimen no se enfermarían; lo que les enferma es partir con la dieta”, dice la especialista quien además comenta que es ahora – en la época estival – donde este tema se potencia aún más. “El verano, sacarse la ropa y mostrar el cuerpo hace que la mayoría de las personas estén preocupadas de bajar de peso, de ir al solarium, de las dietas, los masajes, etcétera. Es como una psicosis”, sostiene.
 
 
Personas con baja autoestima, muy perfeccionistas, autoexigentes y autocríticas, con alta necesidad de autocontrol y dificultad para expresar emociones. Eso además de la predisposición biológica y la presión que actualmente ejerce la sociedad con respecto a los llamados “cánones de belleza” son algunas características y factores que favorecen la aparición de estos trastornos alimenticios.
 

Para Gloria Jury en tanto, los padres juegan un rol fundamental en estas pacientes, tanto para bien como para mal. En ese sentido comenta que a los factores que en ocasiones inciden en estos casos (adaptarse a la nueva imagen llegada la adolescencia, el entorno y la presión sociocultural, rasgos de la personalidad, etcétera), se suma la relación que se tiene con papás y mamás.

Es así como la nutricionista menciona que muchos casos de anorexia, bulimia y en general de algún trastorno alimenticio de esta índole se presenta tras, por ejemplo, la separación de los padres y las consecuencias que esto trae, sentirse en medio de sus peleas (donde el hijo siempre querrá ser fiel a ambos), la enfermedad de alguno de ellos, la influencia que ejercen sobre todo las madres, entre otros.

Según dice la especialista, “quien le abre el mundo a las jovencitas es el papá y de ahí que él es importantísimo en el reconocimiento del cambio de niña a mujer en su hija, pero lamentablemente muchos de ellos no están presentes”, asegura.

En cuanto a las madres – prosigue – “hay muchas que imponen a sus hijas el mandato de ser flacas desde muy pequeñas y cuando las niñas ya presentan alguno de estos trastornos se sienten muy culpables. Por eso, su presencia es muy relevante, pues una mamá presente en su rol puede saber cuando su niña está mal”.
 
¿Conoces a Ana y Mía?
 

Puede que estos dos nombres resulten desconocidos para la mayoría, pero lo cierto es que para aquellas jóvenes que adoptan la anorexia y la bulimia como razón de vivir y que además tienen constante contacto con Internet resultan muy familiares.

Se trata de las dos abreviaciones que se le dan a estos trastornos. Según el portal “El mundo de Ana y Mía” (donde se explica de qué manera estas chicas se informan de trucos para engañar a su cuerpo y al resto), el primer nombre es el que se da a la anorexia y del mismo modo, el segundo es el que se le otorga a la bulimia.
 
El tratamiento para combatir la anorexia y la bulimia puede durar mínimo, dos años y debe ser realizado bajo la atenta mirada de un equipo multidisciplinario que comprenda especialistas como psicólogos, psiquiatras y nutricionistas.
 

Para Roxana Brodsky es efectivo que este tipo de recursos es muy utilizado por anoréxicas y bulímicas y si bien no sabe desde cuándo que se conocen, confiesa que con el paso del tiempo se vuelven peligrosamente más populares. “Cada vez son más las niñas que saben de estos tips y se involucran en estas redes”, afirma.

Por otro lado la especialista menciona que no todas las pacientes enganchan con este tipo de recursos. Según sus palabras “se ha visto que las pacientes que han estado involucradas en forma seria en estas páginas, son mucho más resistentes al tratamiento. La influencia de Internet es súper fuerte y podría decir que es casi un lavado de cerebro”, advierte.

Similar es la opinión de Gloria Jury quien dice que “mientras más patológica sea la chica, se le verá más conectada a la red y aunque depende de la patología se ha podido ver que las anoréxicas están muy pendientes. En general son enfermedades muy solitarias y decir por ejemplo yo soy bulímica es el secreto mejor guardado”, sostiene.

En cuanto a cifras, Roxana Brodsky  dice que de la población mundial, entre el 0,5 y el 1% padece de anorexia y entre el 1 y el 5%, bulimia. De ellos, la proporción muestra que de diez mujeres, un hombre se ve envuelto en un trastorno alimenticio, lo que es refutado por la psicóloga quien dice que “se ha visto que en el último tiempo han aumentado los casos de varones, así es que probablemente la brecha en la proporción sea menor”.

 
A fines de 2010, la médico psiquiatra Patricia Cordella lanzó el libro “Anorexia, bulimia y obesidad. Experiencia y reflexión con pacientes y familias”, publicación perteneciente a Ediciones UC que cuenta de la experiencia que ha tenido la Unidad de Trastornos Alimenticios de la PUC con estos pacientes.
 

La actriz Natalie Portman personifica a Nina Sayers, una bailarina que se obsesiona con conseguir un papel protagónico. Es la misma actriz quien comentó que Nina es “una mujer con complejo narciso que sufre de anorexia y bulimia” y que además es bipolar. “Necesita mucha, mucha terapia”, comentó.

Este es el trailer de Black Swan (El Cisne Negro)

 
Punto Vital Febrero 2011 ©
 
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