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Aún hay mucha desinformación en el tema de los transgénicos
 
Tú eres el responsable de tu alimentación
Con el paso de los años, el tema de los transgénicos se ha ganado un espacio – aún pequeño – entre chilenos, quienes de a poco han comenzado a tomar conciencia acerca de la calidad de los alimentos y de lo importante que es saber qué es lo que estamos comiendo.
 
Carla González C.

¿Qué es un alimento transgénico? Difícil pregunta, porque a diferencia de los alimentos orgánicos, que se pueden distinguir de un procesado por su apariencia y sabor “natural”, en los transgénicos todo está tan bien planificado que perfectamente puede pasar desapercibido el hecho de que fue manipulado.

Ése es al parecer uno de los problemas que se presenta a la hora de elegir un alimento sobre todo si no se tiene claro de qué se trata esta tecnología, la que por cierto, ya ha sido vetada en algunos países de Europa por considerarla insegura no sólo para la salud de las personas, sino que también para los suelos, alimentos y animales, que se ven enfrentados a cambios muchas veces inesperados en sus cuerpos y estructuras.

Según ‘La Revista’ de Publispain, “los cultivos transgénicos se diferencian de los cultivos tradicionales debido a su método de creación. Los primeros se conciben en un laboratorio, mientras que los segundos en la naturaleza”.

Acerca de este tema, el empresario agrícola y uno de los voceros de la red “Chile sin transgénicos” (CHST), Cristián Sauvageot, afirma que para hablar de un producto transgénico, primero se debe hablar de un cultivo con estas características y en ese sentido dice que todo parte “con una semilla a la cual se le inserta un gen que no es de su propia especie”.

En este contexto dice que es posible que por ejemplo, “a una papa se le inserte el gen de una bacteria, de otra planta o incluso de un animal”, todo esto con el objetivo de que el producto que resulte de eso entregue “un mejor rendimiento, mejor sabor o tenga alguna cualidad nutricional extra”.

Pese a lo anterior, afirma que “en la práctica y lo que hoy existe es solamente una resistencia a un herbicida (glifosato Roundup) y una fabricación de insecticidas por la propia planta y por lo tanto todas las otras características que se pretenden y se difunden como tales por ahora no han tenido resultado”.

En esta misma línea, Cristián Sauvageot indica que como lo que queda finalmente es una planta que genera su propio insecticida, lo más obvio es pensar que al momento de ser consumido cualquiera de estos productos, este tóxico también sería ingerido por la persona.

En ese sentido dice que en el uso del herbicida (donde especifica que se trata sólo de un producto específico), a la larga genera una resistencia de parte de las malezas a este producto. Esto para Cristián Sauvageot, sería un dato más para asegurar que “esta tecnología no sirve”.

Al respecto explica que puede que el método de los cultivos transgénicos sí den resultados “por tres o cuatro años, pero a la larga las malezas (ahora súper malezas) generan resistencia y hasta ahí llegó la tecnología, porque al hacerse más firmes habrá que sacarlas a mano, generando con esto la devastación del terreno”.

Cero beneficios

“Para el ser humano no existen beneficios”, declara el vocero de CHST y eso quizás se condice con las noticias que llegan desde Argentina, país en el que se han constatado casos de niños que nacieron con malformaciones y retraso mental a causa del uso de agroquímicos, en este caso del glifosato utilizado para la eliminación de las hierbas que crecen en los cultivos de soya transgénica, la que según los medios de comunicación trasandinos “cubre el 60% del área cultivable” de ese país.

Con respecto a este tema, Sauvageot explica que en el caso de las malformaciones, éstas “no se deben directamente a los transgénicos, sino al uso del herbicida que estos necesitan, es decir, es un efecto colateral. En el caso de las mujeres embarazadas, se produce un perjuicio en el feto y daños a veces gravísimos, los que impiden a las guaguas nacer”.

Según el empresario agrícola, otros de los daños a los que están expuestas las personas van “desde simples alergias pasando por alteraciones en el sistema inmunológico, infertilidad, alteración en el crecimiento, trastornos a nivel de los órganos, menor esperanza de vida”, entre otros.

En este contexto, dice que los daños se han podido comprobar en los animales con los cuales se experimenta. Al respecto, menciona que “a nivel de seres humanos tendrán que pasar 30 ó 40 años para ver realmente estas evidencias”, pero en animales asegura que se ha visto la aparición de “todo tipo de alteraciones extrañas e impredecibles donde un gen va mucho más allá de simplemente generar una tolerancia, como dice la industria, a un herbicida. Implica mucha más acción sobre un organismo vivo”, sostiene.

Si no se aprueba la ley que permitiría el uso de los cultivos transgénicos, Chile tiene la posibilidad de establecerse como uno de los países libre de este tipo de tecnología. Esto, para muchos, sería una extraordinaria oportunidad de exportar productos al mercado extranjero bajo el concepto de lo saludable y natural.