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Ojo con los productos procesados, pues también pueden estar saturados de sal
 
La sal se apodera de los vegetarianos
Actualmente existe una gran variedad de productos para vegetarianos, pero lamentablemente algunos de ellos como las hamburguesas, las salchichas y el paté contienen grandes cantidades de sodio, por lo que no serían 100% saludables.
 
Carla González C.

Entre todos los vegetarianos, hay muchos que piensan que sólo dejando de comer carne o derivados de animales estarán cuidando su salud, sintiéndose seguros de que su dieta estará alejada de cualquier agente tóxico que pueda a la larga producir enfermedades.

Sin embargo, los alimentos que hoy se venden en el mercado y que están dirigidos especialmente hacia ese público, muchas veces contienen más elementos que los productos tradicionales. Es el caso del sodio, el que en ambos casos, es utilizado para realzar el sabor y conservar por más tiempo la vida del producto.

Ejemplos de lo anterior los podemos encontrar en algunas hamburguesas (vegetariana 440 mg. de sodio; tradicional, 200 mg. de sodio); patés (15 gr. de uno de ternera contienen 98 mg. de sodio y 25 gr. de uno de champiñón al ajo, 172 mg. de sodio) y otros productos en conserva, cuyos niveles de sal y también de aditivos sobrepasan a sus símiles convencionales.

Para la nutricionista Dawn Cooper Braun, el sodio y su consumo excesivo “a la larga pueden afectar la salud” y por eso la idea es “disminuir la ingesta” y no sólo del uso del salero sino que también de productos que aunque el consumidor no se percate, están llena de sal (las galletas y cereales, por ejemplo).

Si nos abocamos específicamente a mercaderías como las cecinas, la especialista dice que todas ellas “tienen mucho glutamato de sodio porque eso es lo que le da el gusto. Si no, serían muy desabridas”, indica. En el caso de las fabricadas en base a la soya, cuenta que éstas “al no tener grasa, son insípidas y por eso además de aliñarlas muy bien se usa el sodio” para poder darle un poco de sabor.

“En los productos vegetarianos hay de todo y también los hay de muy mala calidad. Eso pasa en países como el nuestro donde el mundo vegetariano no está aún tan desarrollado como en otros lugares”, comenta la nutricionista.

De lo anterior puede desprenderse que muchos de los alimentos (sobre todo los envasados) creados para una dieta vegetariana efectivamente podrían resultar más salados que los tradicionales y por ende, recomienda Dawn Cooper, es imprescindible leer bien las etiquetas de los productos antes de comprarlos.

De allí que otra de las recomendaciones que entrega la especialista es “no elegir conservas ni cecinas” aun cuando sean éstas de origen vegetal. “Todo tiene sodio” asegura y lamentablemente la mayor parte de las veces es en exceso. Por eso, agrega, “debemos tomar conciencia acerca de este tema”, advirtiendo que hoy existen muchos vegetarianos “ignorantes” que pueden llegar a alimentarse peor que un amante de la carne.

Son pocos los vegetarianos “saludables”

Para Dawn Cooper, la realidad de los vegetarianos es muy diversa, existiendo desgraciadamente una gran mayoría que no conoce bien cuál es la forma correcta en que debiera comer si se sigue este tipo de dieta.

Según cuenta, hay muchos “vegetarianos chatarra”, que si bien no prueban trozo de carne alguno, sí ingieren grandes cantidades de grasa, frituras, chocolate, pastas, pan blanco, etcétera. También hay vegetarianos obesos y estíticos por el tipo de comida que consumen”, asegura.

La nutricionista menciona que en muchos alimentos procesados vegetarianos está presente el gluten, por lo que hace un llamado de alerta a los vegetarianos celiacos, quienes no siempre saben de qué están hechos los productos que consumen.

¿Pero y qué pasa con la falta de proteínas en los vegetarianos que sí están presentes en la carne? Al respecto, afirma que “si un vegetariano se asesora antes con un especialista debiera saber que la proteína puede perfectamente suplirse al igual que el calcio para quienes tampoco consumen leche”.

En ese sentido cuenta que en el caso del calcio, éste puede remplazarse con el consumo de frutos secos como las almendras y los vegetales de hoja verde. Para la suplir las proteínas y también aportar hierro, los cereales, las legumbres y las hortalizas son una muy buena alternativa.

En el caso de los veganos (quizás una de las ramas más estrictas del vegetarianismo), la especialista comenta que lo común en ellos es la deficiencia de vitamina B12, claramente presente en el reino animal y “beneficiosa para el metabolismo, para la formación de glóbulos rojos y el mantenimiento del sistema nervioso central”.

En este caso, menciona, “no hay  mucho acceso a esta vitamina en otros alimentos del reino vegetal” y por eso dice que esta dieta “es demasiado limitante” por lo que conocer muy bien la manera de reemplazar de la manera correcta y saludable (a través de productos como los suplementos alimenticios artificiales) es imprescindible.

Consumo responsable de la sal

Tal como menciona Dawn Cooper, “no sólo por ser vegetariana, una persona va a ser ciento por ciento saludable”, pues además es necesario recordar que el uso de químicos – en este caso el sodio – debe ser controlado.

Así, indica que lo recomendable es no sobrepasar los cuatro gramos al día de sal (esto es equivalente a una tapa de lápiz pasta) y hacer el esfuerzo por conocer un poco más los alimentos que adquirimos diariamente en el mercado, revisando sus etiquetas e informándonos acerca de los que contienen índices permitidos y los que los sobrepasan.

Por otro lado, dice que también es aconsejable cambiar el omega 6 presente en aceites como el de girasol, pues si bien es necesario para el cuerpo, se ha comprobado que es altamente inflamatorio. La idea, dice es cambiarlo por el omega 3, presente en el aceite de maravilla y canola.

 
 
“También es aconsejable disminuir las grasas hidrogenadas”, también muy utilizadas por los vegetarianos (esto por ser grasas de origen vegetal), enuncia la especialista comentando que éstas pueden encontrarse en el aceite de coco, el aceite de palma, las mantequillas y margarinas, entre otros, pues dentro de sus cualidades está la de “aumentar el colesterol en la sangre”.
 
Punto Vital Mayo 2013 ©
 
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