Lograr una bonita figura en muchas ocasiones tiene que ver con la función de terceros y no con un real compromiso, aquel que habla acerca de la toma de conciencia o de la fuerza de voluntad, sentimientos que para algunos son mucho más difíciles de conseguir que una pastilla de aquellas que “hacen el milagro” de bajar de peso.
Una vez más, Internet es la cuna en donde podemos obtener información acerca de ciertos medicamentos que son vendidos a diestra y siniestra en algunos portales de compra, y cuya mala práctica, ha sido actualmente asumida tanto por vendedores como por compradores.
El caso de la Sibutramina, “farmacoterapia de la obesidad”, no es la excepción y debido a sus efectos negativos en el ámbito cardiovascular - los que incluso han provocado la muerte en algunos pacientes por padecer de alzas de presión, ataques o aceleración cardiaca - su distribución ya fue suspendida en Italia y posiblemente también lo será en Francia e Inglaterra, países donde sus efectos se estudian permanentemente.
Visitar alguna de las direcciones que muestran la palabra “Sibutramina” es abrirse a un amplio espectro de posibilidades donde pros y contras están a un clic de distancia. “Vendo Sibutramina. Hago descuentos” o “Necesito comprar Sibutramina para adelgazar” son algunas de las peligrosas frases que – para alguien que no tenga claro cómo podría incidir este fármaco en su organismo – resultan una oportunidad perfecta de adquirir estas pastillas sin la necesidad de acudir a un médico.
Para el cardiólogo de la Clínica Las Condes, doctor Carlos Caorsi Saelzer, ingerir Sibutramina es un riesgo, pues “de alguna manera son sustancias que generan un estrés dentro del organismo”. Si bien el médico reconoce que podría haber un 95% de personas a las que este fármaco no les afecte en forma negativa, sí advierte que el 5% restante podría llegar a tener complicaciones. “¿Y si el 1% eres tú?, cambia la perspectiva del problema”, sentencia.
Aunque existen opiniones divergentes con respecto a una eventual adicción a la Sibutramina, Caorsi comenta que la tendencia que impera actualmente en el tema de la obesidad, es la búsqueda de la solución rápida. “Si fuera fácil combatir la obesidad, no habría nadie gordo” manifiesta y por lo tanto el hecho de ingerir la gragea se convertirá en una necesidad para “estar tranquilo con sus efectos”.
El cardiólogo dice que de esta forma, se crea un círculo vicioso, donde las personas comen por ansiedad, sabiendo que la única forma de contrarrestar esto es tomando el medicamento. “Después deja de tomar el fármaco, pero no abandona sus hábitos y por lo tanto, vuelve a engordar”, afirma.