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Carla González C.

Por lo general los postres, helados y tortas, son exquisiteces que no todos pueden consumir, ya sea por estar padeciendo alguna enfermedad o por estar sobrepasado en el peso. Y es que las grandes cantidades de azúcar y grasas saturadas que estos productos contienen son negativas para la salud y por lo tanto, hay que buscar alternativas más saludables.


Comerse un postre, saborear un trozo de torta o acompañar un paseo de fin de semana junto a un helado en barquillo es para algunos, simplemente un placer. Lo malo es cuando estas experiencias se viven muchas veces a la semana o cuando se padece de una enfermedad que impide que este “sabroso” momento se haga realidad.

Lo anterior se explica porque todos estos productos están elaborados, entre otros, con azúcar y grasa contenidas en el merengue, la crema, manjar, etcétera, ingredientes que pueden resultar prejudiciales en las personas, por un lado, si su consumo es desmedido y por otro, para potenciar algunas patologías relacionadas con la nutrición.

Así lo indica la nutricionista de Nutrivida, Viviana Martínez Duarte, quien menciona que las personas que más se ven perjudicadas con los productos de repostería convencionales “son los diabéticos, ya que estos alimentos contienen grandes cantidades de azúcar simples que provocan graves descompensaciones, es decir, elevan considerablemente los niveles de glicemia”, menciona.

También sentencia que otros quienes se ven perjudicados con la ingesta (sobre todo excesiva) de productos de repostería son las personas con “kilitos de más”, pues una de las características principales de estos postres es justamente “fomentar el aumento de peso”, por sus ya mencionados ingredientes.

 

La nutricionista también menciona que al ser los productos de repostería muy ricos en grasas saturadas y colesterol”, afectan además a “personas con dislipidemia (colesterol y triglicéridos altos) y esteatosis (hígado graso)”.

 

En relación a los principales problemas con los que se encuentran estas personas a la hora de querer consumir algún producto de repostería, la licenciada en bioquímica y gerente general de La Choca (www.lachoca.cl), Valerie Engler Taylor, menciona que “el primer problema es la falta de disponibilidad y la poca información sobre productos especializados para ellos”.

Para Valerie las dificultades también tienen que ver con el etiquetado, donde los ingredientes no siempre son bien especificados. “Es necesario que las personas que tienen estas patologías sepan todos los ingredientes con que están elaborados estos productos. Muchas veces se recomiendan para determinadas enfermedades, pero realmente no son aptos para ellas”, comenta.

 

El azúcar no es el único problema

Para Viviana Martínez, el azúcar “es uno de los nutrientes que pueden provocar problemas en nuestra salud”. No obstante, reconoce que éste no es el único problema que se escribe en este tipo de recetas, pues existen otros elementos que también resultan dañinos.

Y es que las grandes cantidades de grasas saturadas y colesterol antes señalados también son perjudiciales, sobre todo si se consumen en forma indiscriminada. “El exceso de estas grasas pueden aumentar los niveles de colesterol sanguíneo (LDL) y depositarse en las paredes de los vasos sanguíneos”, indica.

En esta misma línea, la profesional de Nutrivida es enfática al señalar que si estas grasas “se desprenden, pueden tapar los vasos sanguíneos más pequeños, provocando enfermedades cardiovasculares como los infartos, trombosis”, entre otros.

A modo de mejorar la situación, la especialista manifiesta que es perfectamente posible el reemplazar aquellos ingredientes perjudiciales para nuestro organismo por otros mucho más saludables.

Entre ellos, cuenta que el azúcar puede ser suplantado por edulcorantes no calóricos, como por ejemplo la sucralosa, aspartame o sacarina; mermelada tradicional por su homóloga sin azúcar; harina refinada por la integral (las que a pesar de contener aproximadamente las mismas calorías, contienen fibra); la leche entera por descremada, la crema o leche condensada por la alternativa light, etcétera.

 

La profesional de Nutrivida afirma que las calorías en este tipo de productos variarán según los ingredientes utilizados y de la cantidad ingerida. Sin embargo, sentencia que “en promedio bordean las 500 calorías, lo que equivale aproximadamente a la cuarta parte de lo que debemos consumir en un día completo”.

 

Por otro lado, Valerie Engler afirma que cada patología tiene sus propias complicaciones y por ende, el modo de operar será diferente en cada uno de los casos. Según sus palabras, “en los diabéticos muchas veces se reemplaza el azúcar por el edulcorante” y basta sólo ese cambio para decir que el producto está recomendado para ellos.

Sin embargo y según cuenta la gerente general de La Choca, “no se consideran los carbohidratos totales de la preparación incluidos en la harina (formada por glucosa)”. Además indica que muchos de los productos de repostería para diabéticos son endulzados con fructosa, la que también está contraindicada para ellos.

Siguiendo con las características en repostería que se deben tomar en cuenta según el padecimiento del paciente y sus problemas, la licenciada en bioquímica menciona que aquellas personas que sufren de, por ejemplo, la enfermedad celíaca “deben tener especial cuidado y exigir que la empresa que vende los productos esté aprobada por organismos certificados”, pues indica que bastaría sólo una pequeña cantidad de gluten para “desencadenar una crisis”.

Por otro lado, cuenta que aquellos con intolerancia a la lactosa tienen (aún en la actualidad) dificultades para conseguir productos de repostería que no contengan leche, pues la mayoría de ellos la tienen dentro de sus ingredientes. En tanto, los afectados por la obesidad “deberían limitar mucho el consumo de estos productos, ya que no hay mucha oferta en repostería que tenga bajas calorías”, dice.

Por esta razón, los especialistas recomiendan que al momento de querer probar alguno de esos bocadillos, es mejor informarse, primero de las enfermedades que nuestro organismo puede estar padeciendo y segundo, de los ingredientes que contienen los helados, postres, dulces o tortas antes de pedirlas. “Si nos queremos cuidar, debemos empezar por conocer lo que comemos”, sentencia Valerie Engler.

Con respecto a los alimentos “livianos” – Viviana Martínez hace hincapié en que debemos estar conscientes de que este tipo de productos son llamados así “porque son más bajos en grasas que el producto de referencia” y por lo tanto serán menos calóricos. No obstante, recalca que no por esto no contienen azúcar y por esa razón “los diabéticos deben tener precaución con ellos”.
 

El equilibrio es la base de todo

La nutricionista comenta que la repostería en general no tiene por qué estar vetada de nuestra dieta, pero sí hay que estar consciente de la cantidad de este tipo de productos que se consume.

Es por eso que manifiesta que en el caso de una persona que quiera bajar de peso, lo óptimo será “disminuir la cantidad del producto de repostería, disminuir la frecuencia de este consumo y además reemplazarlo por alguna alternativa menos calórica”. La idea entonces no es eliminarlos de nuestra dieta, sino que integrarla de manera cuidadosa y equilibrada.

En el caso de un paciente con alguna enfermedad asociada, Martínez afirma que la cantidad de productos a consumir, dependerá de la patología quetenga esa persona, la actividad física que practique, su edad, metabolismo, etcétera, ya que “todos somos diferentes y por lo tanto nuestros requerimientos también lo serán”, dice.

   

A pesar de lo anterior, indica que en promedio y para una persona “normal”, la recomendación consiste en que “las calorías provenientes del consumo de azúcares simples no supere el diez por ciento de las que se ingieren en total durante el día”.

Por esto, ejemplifica diciendo que “si el requerimiento de una persona es de 2 mil calorías, 200 como máximo pueden provenir de azúcares simples, lo que equivale a cincuenta gramos de azúcar o diez cucharaditas del producto”, concluye.

 

Algunos consejos

Para tener un poco más de información acerca de cómo las personas pueden escoger mejor los productos de repostería, Valerie Engler entrega algunos consejos:

- Agregar frutas naturales para aumentar el sabor. De esta manera, se aumenta la fibra y se puede disminuir el uso de edulcorantes. En el caso de las personas diabéticas se debe tener precaución con el consumo de frutas, pues estas también contienen carbohidratos.

- Para aquellos que sufren de intolerancia a la lactosa, puede utilizarse la leche sin lactosa o la leche de soya.

- En pacientes celiacos, la idea es usar harinas libres de gluten (de arroz o de soya). Se hace hincapié nuevamente en que estas personas estén alerta y verifiquen que los productos estén certificados para ellos.

- Para quienes presenten sobrepeso u obesidad, la idea es utilizar leche descremada en vez de leche entera. Además, es necesario reducir el contenido de aceites y usar grasas vegetales antes que las animales. Preferir la clara antes que la yema del huevo y utilizar yogur natural (de preferencia descremado) para reemplazar las cremas.

 

Punto Vital Noviembre 2009 ©


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