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Con este fármaco, el hígado puede verse muy perjudicado
 
Orlistat, otra solución parche
Incontinencia fecal, deposiciones grasientas y explosivas, flatulencias, alteración en la absorción de algunos nutrientes, posible daño hepático y el nunca bien ponderado efecto rebote son algunas de las consecuencias que puede sufrir quien consuma Orlistat, medicamento utilizado para adelgazar.
 
Carla González C.
 

Si para subir al cielo – dicen – se necesita una escalera larga, para adelgazar fácilmente parece que sólo se necesita de una pastilla. Y es que en la batalla por combatir los kilos de más (en casos extremos y en otros fácilmente bajables), hay de todo y para todos y ya está más que demostrado que hay muchísimas personas que son capaces de vivir las experiencias más desagradables con tal de poder llegar al verano de buena manera.

Una de esas soluciones muy utilizada en la actualidad por los médicos y nutricionistas en caso de obesidad, pero que al mismo tiempo es adquirida fácilmente por ciudadanos con uno o dos kilos de más es el Orlistat, medicamento que permite la baja de peso a través de la disminución en la absorción de las grasas.

Lo anterior suena bastante bien, pero lo que no se cuenta a viva voz es que este fármaco posee algunas reacciones adversas, como todos, pero que son bastante desagradables y que incluso han sido reportados por la FDA (Food and Drug Administration), entidad que alerta a consumidores y médicos con respecto al daño hepático que ha causado el medicamento en algunas personas.

Al respecto, la especialista en diabetología y nutrición de la Clínica Ciudad del Mar, doctora Juliana Bastías, afirma que el Orlistat más que un barrido de las grasas del cuerpo es “un fármaco que disminuye la absorción de las grasas ingeridas en aproximadamente un 30%” y por lo tanto, añade, “contribuye con la reducción de calorías ingeridas, pero no elimina directamente la grasa acumulada”.

Por otro lado, la médico especialista en Salud Pública, la doctora Paola Jacob, dice que este medicamento, “tiene una mínima absorción al organismo y su acción es local. Es un inhibidor de las lipasas gastrointestinales; actúa a nivel del estómago e intestino delgado, inactivando la lipasa gástrica y pancreática. Esta inactivación enzimática impide la hidrólisis de los triglicéridos a lípidos más pequeños y absorbibles”, menciona.

 
A pesar de afirmar que “no es frecuente” que el Orlistat impida la absorción de nutrientes, la doctora Juliana Bastías dice que “puede haber una alteración especialmente de las vitaminas liposolubles con las vitaminas D, E y K”.
 
Lo peor: las reacciones adversas
 

Sin duda una de las cosas más llamativas del Orlistat son sus desagradables efectos secundarios. Algunos de ellos son descritos por la médico de Clínica Ciudad del Mar como “reacciones de tipo gastrointestinal como la incontinencia fecal y la esteatorrea o diarrea grasa”.

Pese a ellos, la especialista sostiene que a diferencia de los fármacos anorexígenos, éste tiene pocos efectos secundarios. “(el Orlistat) es un fármaco y como tal debe ser utilizado bajo supervisión e indicación médica”, cosa que no muchas personas entienden, después de todo el medicamento se vende en farmacias y muchos los compran sin portar ningún tipo de receta.

 
     

La doctora Jacob por su parte coincide en la idea anterior y asegura que “la mayor parte de los efectos colaterales corresponden a desórdenes gastrointestinales” y según ella son más marcados durante el primer año de tratamiento. Entre esas reacciones menciona “la flatulencia, la urgencia fecal, las deposiciones explosivas, heces grasas u oleosas y el aumento de la frecuencia de la defecación”.

“La incidencia de estas reacciones es directamente proporcional a la cantidad de grasas contenidas en la dieta”, manifiesta la doctora Jacob. Por lo tanto, prosigue, “se echa mano a este efecto en el sentido de que el paciente modere y vigile la cantidad de grasa consumida, con el fin de evitar este molesto efecto”.

 
Mientras la doctora Bastías dice que en el uso de Orlistat “se han reportado casos de alteraciones de las pruebas hepáticas y hepatitis”, la doctora Jacob afirma que “no tendría efecto directo sobre el hígado”, mencionando que este órgano “se enferma en los pacientes obesos o aquellos que crónicamente consumen grasas en exceso y de mala calidad”.
 

En relación a quién puede consumir Orlistat y quien no, las especialistas manifiestan que este fármaco tiene restricciones en embarazadas, niños y en mujeres en etapa de lactancia. “Además debe  utilizarse en pacientes con sobrepeso u obesidad y no en personas  que  teniendo un estado nutricional adecuado lo utilizan para comer excesivamente y con poca culpa”, sostiene la doctora Bastías.

Además, ambas coinciden en que éste no es un tratamiento que pueda llevarse a cabo por sí solo, sino que se trata de un complemento que viene a acompañar a la dieta.

“Debe apoyarse con un manejo nutricional especializado y cambios de hábitos y al igual que cualquier tratamiento farmacológico o quirúrgico de la obesidad y sobrepeso riesgoso, ya que se corre el riesgo de que al suspenderlo se recupere el peso inicial. Lo mismo ocurre con pacientes sometidos a cirugía gástrica sin consejería paralela”, manifiesta la doctora Jacob.
 
El problema está en la falta de control sobre la voracidad
 

Una visión diferente de este medicamento, más bien del por qué se utiliza, la tiene la médico Carina Vaca Zeller, pediatra de orientación antroposófica quien sostiene que “el problema principal cuando uno come en exceso está en el alma. Existe una falta de control sobre la voracidad en uno”, afirma.

Desde ese punto de vista, la médico manifiesta que el tema del Orlistat o del consumo en general de fármacos para adelgazar rápidamente no es en este caso el hecho de que absorba grasas y cumpla cierto objetivo. Para la doctora, lo inquietante tiene que ver con cómo las personas sobrellevan su problema, en este caso de nutrición.
 
     

Al respecto dice que “si se ingiere Orlistat y eso me inhibe parcialmente la absorción de las grasas, cada vez menos voy a tener oportunidad de enfrentarme a mi problema real, a mi desafío individual, a la debilidad que vive en mí y con la cual me toca trabajar”.

 
Para la doctora Vaca Zeller el problema no es la gordura, sino “la falta de dominio sobre mi persona”. A partir de aquella premisa, dice que cada vez que uno se escapa de esta problemática – y la “tapa” con fármacos, por ejemplo – “mi debilidad se profundiza y soy cada vez más presa de ella”.
 

Bajo la mirada de la medicina antroposófica, la pediatra cuenta que así como los seres humanos poseemos una parte animal en donde conviven debilidades y pasionalidades, también hay en cada uno de nosotros, “un jinete que conduce al caballo”, imagen que para la profesional, es una muy buena representación de “un ser humano desarrollado”.

En ese sentido, menciona que “si uno da rienda suelta a la voracidad y se pretende arreglar esta falta de dominio, este no querer esforzarse por superarse de verdad, cada vez se desboca más un animal sin conducción en mí y el ser humano en su forma elevada, queda relegado”.

Todo lo anterior además se potencia con la forma en que vivimos actualmente, en medio de “una cultura que promueve el confort y el hedonismo”. Con esto, la especialista dice que a pesar de querer tener y lograr todos nuestros objetivos de manera rápida, “sabemos, muy en el fondo, que los resultados de verdad requieren de esfuerzo y a veces de pasarlo mal. Esos resultados se aprecian y disfrutan de verdad”, manifiesta.

Por otro lado – y específicamente con respecto a la acción que podría tener el Orlistat en el hígado – la doctora Vaca Zeller menciona que este órgano es esencial para mantener el adecuado funcionamiento de nuestro organismo, esto pues según menciona “en él tenemos una especie de laboratorio químico que regula toda nuestra homeostasis y de él depende en gran medida las fuerzas vitales de las que disponemos: la calidad de un buen sueño, la capacidad de regeneración de fuerzas e incluso influye en el estado de ánimo”, explica.
 
Para comprarla “no te piden receta”
 

Son pocas las personas que se atreven a contar que consumen fármacos como el Orlistat para bajar de peso, más aún los hombres, quienes a pesar de que pareciera que estos temas no les importa, la verdad es que hoy también son consumidores no sólo de medicamentos, también de otros servicios “pro delgadez” como las cirugías plásticas, los gimnasios, las dietas express, entre otros.

Said Jarufe (44) es una excepción, pues reconoce haber tomado este medicamento (pero bajo otro nombre) hace dos años atrás, acción que le permitió bajar 14 kilos en un periodo de cuatro meses.

Frente a la pregunta del por qué lo tomó y no acudió, por ejemplo, a la práctica esforzada de ejercicios y a una dieta saludable, es claro al mencionar que simplemente es malo para hacer régimen – “me gusta comer”, confiesa - y dice que entre tanto trajín, no tiene tiempo para ir a un gimnasio o salir a correr. Además, agrega que su entorno no es muy favorecedor de la alimentación saludable.

Según cuenta, su experiencia con este medicamento fue buena, no se topó con los desagradables efectos secundarios que se mencionan e incluso se toma la atribución de recomendarlo a todos quienes deseen bajar de peso rápidamente. “No te piden receta cuando vas a comprarlo a la farmacia y lo promocionan tal como o hacen con una aspirina”, indica.

Hoy su peso es el mismo que antes de iniciar este tratamiento, o quizás un poco mayor (no lo sabe bien), un claro mal resultado que nadie desea de este tipo de tratamientos. Esto lo explica mencionando que actualmente está trabajando en otro objetivo, dejar de fumar, y por eso justifica su ansiedad por comer. “En cuanto ya sea oficialmente un ex fumador, podría volver a tomarlo (el Orlistat)”, declara. Juzgue usted mismo.
 
Punto Vital Diciembre 2010 ©
 
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