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Alimentos más sanos y amigos del medio ambiente
 
Orgánicos: un mercado saludable
Los alimentos orgánicos son cada vez más consumidos. Sus propiedades y características son inigualables y a pesar de que su costo es un poco más elevado, muchos los están prefiriendo por temas como la salud y la conciencia con el medio ambiente.
 
Carla González C.
 

Sin duda, muchos de nosotros hemos tenido contacto con alimentos que saben a cualquier cosa, menos a lo que son y con frutas y verduras de tamaños y colores más llamativos, pero no por eso más ricos y atrayentes nutricionalmente.

Estos productos – que para algunos pierden todo su potencial natural – se caracterizan porque en su producción se han empleado algunas sustancias artificiales, las que finalmente contribuyen en estos colores y tamaños que de alguna u otra forma inciden en su sabor y finalmente en la manera en cómo actualmente concebimos la alimentación.

Es por eso que los alimentos orgánicos son una opción que muchas personas están prefiriendo por estos días, esto debido a infinitas razones siendo las más importantes, el respeto por la salud del cuerpo y también por la del medio ambiente.

La ingeniero agrónomo y encargada de proyectos y operaciones de la Agrupación de Agricultura Orgánica de Chile (AAOCH), María Teresa Pérez, menciona que para que un alimento pueda gozar de la etiqueta de orgánico debe cumplir con ciertas características.

Así, afirma que estos productos, que dicho sea de paso no sólo congregan a frutas y verduras, sino que también a otros como vinos, carnes, cervezas, dulces y  harinas, entre otros, serán considerados orgánicos “cuando son obtenidos bajo condiciones especiales de producción”, siendo en Chile una prioridad el que cumplan con algunas condiciones que se encuentran descritas en el reglamento de agricultura orgánica de la ley N° 20.089.

Algunas de estas características tienen que ver con la no utilización de “hormonas, herbicidas, pesticidas, antibióticos ni ningún derivado y/o producto de origen sintético no autorizado”, el uso de semillas que no sean transgénicas y en el caso de frutas y hortalizas, “no ser productos homogéneos”, lo que no significa que pierdan atractivo visual.

 
Uno de los ejemplos más patentes de lo que significa un producto orgánico lo plantea María Teresa Pérez quien dice que una consumidora que visitó una feria orgánica, volvió al otro día a comprar “tomates con gusto a tomate”.
 

Frente a la posibilidad de encontrarse con alimentos que son ofertados como orgánicos, pero que finalmente no lo son, la ingeniero comenta que para identificarlos, la manera más segura es a través del logo que los identifica como tal (la ley exige el etiquetado).

También manifiesta que es mejor adquirirlos en los lugares establecidos que se dedican a este tipo de alimentos. “Ya no es difícil encontrar estos lugares, pues además de las tiendas especializadas, también es posible encontrarlos en supermercados o tiendas de venta online que los llevan hasta la puerta de tu casa”, sentencia.

 
Valor nutricional en cuestión
 

En cuanto al valor nutritivo de estos productos, existe discrepancia en las investigaciones que hasta ahora se han realizado, pues mientras algunos estudios dicen que los alimentos provenientes de estos cultivos son más saludables, otros afirman que los beneficios no serían tan grandilocuentes.

Con respecto a quienes sostienen que los alimentos orgánicos tienen sin duda muchos más beneficios nutricionales, se menciona que estos productos concentran mayores niveles de antioxidantes, esto por sobre otros índices como los hidratos de carbono, proteínas, fibras, etcétera, los que no serían tan diferentes a los alimentos convencionales.

La organización española Ecología y Desarrollo a través de su revista Es Posible, informó que el European Project Quality Low Input Food – que revisa las últimas investigaciones con respecto a este tipo de producciones – reveló que “las frutas y verduras orgánicas tienen hasta un 40% más de antioxidantes que los vegetales convencionales”.

 
     

Estos compuestos – flavonoides, polifenoles, glucosinolatos – también fueron corroborados en estudios anteriores, donde se dijo que entre un 10 y un 50% más de ellos pueden encontrarse en estos alimentos. En el caso de la leche, se dijo que puede encontrarse “un 60% más de ácidos grasos saludables, como el Omega 3 y el ácido linoleico conjugado”.

Otros hallazgos tienen que ver con el mayor índice de vitamina C en las hojas de las hortalizas, proteínas en los cereales y un “mayor contenido de materia seca, que en términos relativos significa una mayor concentración de nutrientes por porción de alimento”, entre otros.

Una de las opiniones en este caso antagonistas, puede encontrarse en un artículo publicado por el departamento de salud de Estados Unidos, quienes informan de un estudio británico que anuncia que no se encontró “ninguna diferencia importante en cuanto al contenido entre los productos orgánicos y los tradicionales”.

 
Cuidado por la tierra y el ser humano
 

Si bien es cierto, la mayoría de las personas prefiere los alimentos orgánicos por considerarlos más saludables y porque permiten llevar una mejor calidad de vida, hay otros que también los consumen porque en su proceso de producción, estos guardan respeto por el medio ambiente.

Al respecto de ambos temas, María Teresa Pérez indica que los alimentos que no son orgánicos pueden a largo plazo causar daño en nuestro organismo. En ese sentido, dice que estos perjuicios están relacionados con “su modo de producción”, pues el hecho de utilizar productos sintéticos - los que dejan trazas o huellas en los alimentos - finalmente provoca que no sepamos bien qué es lo que estamos consumiendo.

Por otro lado, la profesional menciona que los trabajadores que están relacionados directamente con la producción de estos alimentos también pueden resultar  perjudicados al estar “expuestos a los agroquímicos”, corriendo el riesgo de intoxicaciones que pueden afectar incluso a todo el personal que allí labore.

“En los campos orgánicos eso no sucede, pues más allá de una alergia a algún ingrediente de los preparados, no se registran mayores problemas”, asegura María Teresa, quien afirma además que este tipo de cultivos se caracterizan por “no contaminar con agroquímicos ni los suelos ni las aguas, utilizar menor cantidad de combustibles fósiles – lo que reduce el CO2 liberado a la atmósfera - disminuir el gasto de otros tipos de energía”, etcétera.

 
Para la ingeniero agrónomo, el precio de los productos orgánicos – que suelen ser un poco más elevados – debieran disminuir a medida que haya más consumo por parte de la población.
 

Para la encargada de operaciones de la AAOCH, somos privilegiados, pues “a diferencia de otros países de la región, Chile es particularmente favorecido por sus condiciones naturales, las que lo hacen tener un enorme potencial para este tipo de cultivos. Además nos favorece la no existencia de cultivos transgénicos (obtenidos de semillas genéticamente modificadas) a nivel comercial”, sentencia.

En  el caso de los suelos, la ingeniero comenta que para poder producir alimentos de este tipo, el terreno “pasa por un periodo de transición desde convencional a orgánico. Este periodo dura 36 meses, es decir, recién al cuarto año es posible certificar aquellos alimentos obtenidos en ese suelo como orgánicos”.

Durante los últimos años, los chilenos también se han sumado a este consumo y por lo tanto, hoy existe una mayor cantidad de plazas donde encontrarlos. En ese sentido, María Teresa comenta que aún cuando los precios son entre un 20 y un 30 por ciento más elevados, no es una limitante para adquirirlos.

“Muchos de estos consumidores lo hacen por salud, conciencia y por qué no decirlo, por moda”, confiesa. Sin embargo, por la razón que fuere afirma que “cada día hay más consumidores informados, conscientes del medio ambiente, de su salud y de lo que se llevan a su mesa”.

 
Punto Vital Mayo 2010 ©
 
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