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Además de nutrirnos, los alimentos también ayudan a combatir las enfermedades
 
Nutrición terapéutica para vivir mejor
Verduras verdes para los ojos, antioxidantes para pulmones y corazón, glucosa para el cerebro y hortalizas de raíz para el sistema digestivo. Esas son algunas sugerencias que entrega la llamada nutrición terapéutica, para algunos toda una disciplina; para otros, sólo sentido común.
 
Carla González C.

De a poco hemos ido aprendiendo que los alimentos no son sólo para echárselos a la boca, sino que tienen - cada uno de ellos - propiedades específicas que pareciera que estuvieran hechas para las necesidades de nuestro cuerpo.

De esta manera, frutas, verduras y en general todos los alimentos pertenecientes a la famosa pirámide alimenticia tienen una función específica, la que puede incluso contribuir en la prevención y tratamiento de enfermedades que pueden ir desde un simple resfrío hasta otras más complejas como el cáncer, el que podría prevenirse con los llamados “alimentos anticancerígenos” como el ajo, la cebolla, la berenjena y los frutos secos.

Para reforzar aún más esta idea, existen dietas que no tienen como fin último ayudar a la persona a bajar de peso, sino sólo guiarla hacia una mejor calidad de vida, incorporando productos que de alguna forma regulen su organismo para que funcione de manera equilibrada y por ende, saludable.

Una de ellas es la dieta nutracéutica, régimen alimenticio de la que Ignacio Parada Bello, médico y autor del libro “Dieta para una nueva tierra” habla en una entrevista a Emol diciendo que su propósito es “ir retornando a la persona a su naturaleza, a sus parámetros normales”.
 
“Sin una buena nutrición, el órgano corre el riesgo de deteriorarse y no funcionar como debiera. Por lo tanto, es importante saber que el cerebro requiere de glucosa y vitaminas para optimizar sus conexiones, que los huesos son el reservorio de diversos minerales y que el hígado es muy susceptible a determinados componentes de los alimentos” (Extracto de nota publicada por la revista Eroski Consumer).

Para el médico especialista en ginecología y endocrinología y además experto en nutrición, doctor Víctor Pearl Gompertz, es claro que “los alimentos inciden en la salud, tanto negativa como positivamente”, el problema a su juicio es que existe una confusión que al parecer aumenta su tamaño debido a la gran cantidad de información que tenemos actualmente al alcance de la mano.

Es por eso que dice que en vez de referirse a una nutrición terapéutica, él hablaría de “confusión terapéutica”, esto pues “mezclamos cosas y creamos dietas con nombres siúticos que lo único que hacen finalmente es confundir más a las personas”.

En este mismo contexto, afirma que “una persona puede tener una alimentación perfectamente desarrollada, pero si come en exceso se van a producir igual los problemas, entre ellos la obesidad, con todas las consecuencias cardiometabólicas que ya conocemos”.

Por esa razón insiste en que “hay una gran desinformación, lo que ha llevado a que aparezcan por todos lados cosas como la nutrición ortomolecular, la terapéutica, de los grupos sanguíneos, etcétera. La biología es la biología y la nutrición tiene una base que es súper clara; son sustancias químicas que o están contenidas en los alimentos o son producidas por distintas partes del cuerpo – incluso de acuerdo a los estados emocionales - y todas interactúan entre sí”.

“Dejad que la comida sea tu medicina y la medicina sea tu comida”

La frase corresponde a Aristóteles y el doctor Víctor Perl acude a ella para explicar que si una persona “se alimenta adecuadamente, será igual a que si estuviera tomando el medicamento apropiado”.

En esta misma línea, cuenta que durante estos últimos años “se han descubierto sustancias químicas presentes en algunos alimentos y que dan ciertos beneficios adicionales a los clásicos a los que estamos acostumbrados, o sea, los hidratos de carbono, proteínas, lípidos, etcétera.

Entre esas sustancias, menciona a los polifenoles, omega 3, betacarotenos, licopenos, flavonoides, isotiocianatos y sulforafanos, entre otros. “Se ha visto que todos estos compuestos tienen beneficios de alguna manera ocultos para la persona. Por ejemplo, se ha demostrado que los vegetales crucíferos (brócoli, coliflor, repollo), protegen gracias a los isotiocianatos y los sulforafanos de varios tipos de cáncer”.
 

Con esto, el especialista afirma que “nuestra nutrición debe estar bien diseñada, independientemente de que sea terapéutica, sobre todo porque los alimentos actúan en forma lenta y por lo tanto, es difícil decir que con éste o este otro vamos a tratar una patología”.

La idea entonces es “que con un sistema de alimentación, podremos evitar que aparezca una enfermedad, prevenir que se desarrolle o por el contrario, generar esa enfermedad”, asegura el doctor Perl, explicando que así como hay sustancias que ayudan en la prevención, también hay otras que contribuyen negativamente a la creación de padecimientos como el cáncer.

Un ejemplo de ello son las nitrosaminas (presentes en algunos productos ahumados como el jamón y el salame), las que pueden llegar a generar cáncer gástrico, por supuesto dice el especialista, el resultado no es inmediato, sino que se producirá “a la larga, consumiéndolos en exceso y junto a otros factores como el genético”, muy importante a la hora de evaluar a una persona. “No le puedes decir a alguien que se coma cinco almendras y un kilo de pasas si tiene riesgo alto de diabetes”, agrega.

¡Ojo mayores de 50!

El doctor Víctor Perl afirma que como los daños que producen una mala nutrición se van acumulando y por eso para ver sus consecuencias se requiere tiempo, es a partir de los 50 años donde se puede observar qué es lo que sucede con la salud de una persona.

Caso típico de ello es la diabetes, enfermedad que según el especialista, sus orígenes se pueden chequear a través de los exámenes de rutina. Según cuenta, se ha visto que los daños de la diabetes – los mismos que se ven en un estudio – están presentes en la persona 10 o 12 años antes, entonces, “cuando se llega al diagnóstico, ya hay daño hace tiempo”, sostiene.

“Lo mismo pasa con los infartos y la arteriosclerosis, son décadas que se requieren para que se cree el ateroma, lesión que se está formando por años de una mala alimentación y otros factores de riesgo y puede que en cosa de minutos se rompa, se tape la arteria y se dé el infarto”, cuenta.
 
“El problema de la alimentación es que uno no lo ve como un medicamento porque no tiene resultados inmediatos. Tiene un efecto a largo plazo y en el caso de una mala nutrición, pueden pasar décadas hasta que se produzca alguna enfermedad en el organismo”, dice el doctor Perl.

Otro dato importante que aporta el profesional es acerca de un caso que se da mucho es el de aquel adulto obeso, pero que se considera sano porque sus exámenes así lo indican. Al respecto dice que “la mayoría jura que están sanos, pero ¿cuál es la verdadera lectura de esto? Si bien los estudios que se ha hecho son normales, sigue estando presente el tejido adiposo, el que hoy se considera un órgano que produce hormonas, las adipoquinas, muchas de ellas dañinas porque favorecen las trombosis, la hipertensión arterial y el desarrollo de cáncer”.

En consecuencia, dice el médico, “la alimentación es la mejor inversión” que podemos hacer en nuestra vida y “por lo menos el 80% de las enfermedades de las personas sobre 50 años tienen que ver con la alimentación que desarrollaron durante su vida”.
 

¿Qué comer?: vitaminas, minerales, grasas esenciales omega 3 (especialmente de origen marino), aminoácidos (la base de las proteínas) presentes en la carne, mas no en los vegetales, pero que combinando estos últimos en platos como el maíz con frijoles, lentejas con trigo o arroz, porotos con chuchoca, con fideos o choclo, etcétera, se puede generar proteína de muy buena calidad. “Es igual que un filete, pero sin el colesterol”, asegura el doctor Perl.

¿Qué no consumir? (o al menos tratar de evitar): Alimentos que contienen nitrosaminas (quesos, grasas, salame, embutidos), grasas de mala calidad, sal, cigarrillo, alcohol. “Si fueran medicamentos, muchos de estos habría que comprarlos con receta retenida o derechamente estar prohibidos”, menciona el especialista.

Punto Vital Julio 2012 ©
 
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