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La nutrición en ellos debe ser, como en todos, sana y equilibrada.
 
Alimentación normal para los niños con Síndrome de Down
Nacer con una condición como el Síndrome de Down trae consigo una serie de consideraciones que deben ser tomadas en cuenta en pro de su calidad de vida. Una de ellas es la nutrición, la que debe ser saludable aunque sin ninguna consideración especial.
 
Carla González C.
 

Ser padres de un niño o niña con Síndrome de Down, puede traer en un comienzo un cúmulo de dudas y cuestionamientos, inquietudes que con el paso del tiempo deberían irse despejando para dar paso a una experiencia de amor, fortaleza e incondicionalidad.

Una de las interrogantes que quizás más se repite en estos casos es la nutrición y cómo es la mejor manera de alimentar a estos niños. Esto, pues la poca información y derechamente la ignorancia que tenemos en general como sociedad, nos lleva a apoyar mitos como los que hablan de que todas las personas con Síndrome de Down son más bien gorditas por el solo hecho de tener esta condición y que al respecto no hay nada que hacer.

Lo cierto, es que los niños y en general todas las personas que viven con esta condición genética deben alimentarse tal como lo hacemos – o debiéramos hacer – todos quienes no tenemos este síndrome, es decir, bajo un régimen que contemple alimentos sanos y una dieta equilibrada, pues abusar de la comida chatarra y de otros productos puede ocasionarles – al igual que en todos los niños – sobrepeso y obesidad.
 
La Fundación Síndrome de Down del País Vasco define a este síndrome como “un conjunto de síntomas y signos diversos que se manifiestan en el desarrollo global de la persona desde que es concebida. No es una enfermedad, es un desorden genético debido a la presencia de un cromosoma extra del par 21 en las células del niño, por eso se llama también trisomía 21”.
 

A pesar de lo anterior, es necesario tomar ciertas consideraciones, esto porque los niños con Síndrome de Down de igual manera poseen algunas distinciones con respecto al resto de las personas y por esa razón los padres y en general toda la población debe informarse para no seguir cayendo en errores que a estas alturas resultan garrafales.

Para conocer más acerca de este tema, la pediatra y profesor asistente de la División de Pediatría de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), doctora Macarena Lizama, menciona que uno de los problemas que aquejan a estos niños y que por ende, provocan problemas en la forma en que se alimentan, es la hipotonía o “disminución del tono muscular”.

De esta manera, afirma que “un grupo pequeño de niños con Síndrome de Down pueden tener problemas en la succión y en el acople al pecho materno, en esas ocasiones, pueden ser apoyados por fonoaudiólogos que enseñan estrategias para fortalecer la musculatura facial y favorecer la succión”.

Además de aquello, la especialista comenta que “en el menor de los casos puede ocurrir que junto con la succión débil, pueden presentar una descoordinación para tragar. En esas oportunidades, junto con el apoyo fonoaudiológico, se puede facilitar la alimentación con una sonda que se pone por la nariz y se avanza hasta el estómago, por donde se les puede alimentar en forma transitoria mientras se logra entrenar la succión-deglución”, dice.
 
Hay tendencia al sobrepeso y obesidad
 

Pese a que la nutrición en los niños y personas con Síndrome de Down debe ser normal, no hay que desconocer que sí hay una tendencia al sobrepeso y a la obesidad, pero no precisamente por comer mal y en demasía, sino por el mal funcionamiento glandular, en este caso de la glándula tiroides.

Al respecto, la doctora Lizama menciona que esta glándula “produce la hormona tiroídea, que se encarga de dar energía al cuerpo en múltiples ámbitos”. Entonces, agrega que “cuando esta hormona falta, lo que es conocido como hipotiroidismo, todo el metabolismo es más lento, los niños duermen más, se les seca la piel, andan más apagados, el tránsito intestinal es más lento y puede acompañarse de aumento de peso”.

Según las palabras de la pediatra, los síntomas anteriores “se corrigen al detectar este déficit a tiempo y entregar hormona de reemplazo”.
 
 
La doctora Macarena Lizama afirma que “la gran mayoría de los niños con Síndrome de Down no tienen problemas para recibir en forma normal la alimentación”.
 

Por otro lado, manifiesta que además del “hipotiroidismo no diagnosticado”, existen otros elementos que pueden incidir en el sobrepeso de un niño o niña con estas características. Así, dice que “la falta de actividad física y las comidas a deshora o ricas en calorías” son algunas de las causas.

Lo anterior – explica – sucede a medida que los pequeños crecen, pues antes de que se pongan en contacto con este tipo de experiencias, es decir, “en la primera infancia, los niños tienen un incremento de peso adecuado e incluso en niños con cardiopatía congénita puede estar por debajo de lo esperado”.

Por último señala que otro factor de importancia es la manera en que se realiza la evaluación nutricional, esto porque “una evaluación de peso y talla hecha usando curvas de crecimiento creadas sobre población en general, puede subestimar el sobrepeso y la obesidad y por consecuencia entregar recomendaciones nutricionales inadecuadas”.

Por esta razón indica que la mejor forma de evaluar a estos pequeños “es usando las curvas de crecimiento construidas sobre población con Síndrome de Down”.
 
¿Qué comer?
 

Con todo lo anterior queda más o menos claro que los niños y niñas que nacen con esta condición genética pueden y deben comer tal como lo haría cualquier otro niño, pero teniendo en cuenta que se debe trabajar para fortalecer los músculos que les permiten masticar de manera correcta.

En cuanto a qué alimentos son los más apropiados, la pediatra indica que tanto los procesos nutricionales como las minutas son “las mismas que en cualquier otro niño”, es decir, “leche los primeros seis meses, luego incorporar alimentos sólidos en papillas y, al aparecer los dientes, comenzar a dar alimentos progresivamente picados, cosa de que a los dos años se logre ofrecer la misma alimentación que preparan para el resto de la familia. Lo importante son los hábitos alimenticios, a sus horarios y sin comidas a deshora”, recalca.

Por último, la doctora Lizama menciona que en cuanto a los nutrientes esenciales que debe recibir un niño con Síndrome de Down, también deben ser “los mismos que para cualquier otro niño”, es decir, “alimentación saludable, ordenada, que aporte carbohidratos, proteínas y lípidos. Las personas con Síndrome de Down no requieren de alimentos ni preparados especiales”, concluye.
 
Falta de educación
 

Karin Schröder (www.sindromededown.wordpress.com) es educadora de párvulos y mamá de Caterina, adolescente de 14 años con Síndrome de Down. En su experiencia ganada durante todo este tiempo comenta – al igual que la pediatra de la PUC – que estas personas “deben alimentarse al igual que el resto, con una dieta rica en frutas y verduras; además practicar deporte, el que juega un rol importante para mantener una calidad de vida digna”.

Para ella, los temas del sobrepeso y la obesidad se hacen presentes, primero por el problema a la glándula tiroídea y segundo por “la falta de educación en relación a los hábitos alimenticios y una vida sana, potenciados por una cultura del pobrecito, déjelo que sea feliz obien, el mal entendido gordito feliz”.

Por otro lado afirma que el tema emocional también afecta a niños y adultos con este síndrome, esto pues “son más vulnerables a encontrarse en entornos que no favorezcan su inserción social”. Esto, añade “podría derivar a una mayor posibilidad de estados de ansiedad o depresión, por no ser considerados con dignidad por otras personas”.

Esto último, dice, “por supuesto que también afecta los hábitos alimenticios, tal como le afectaría a cualquier otra persona”.
 
Punto Vital Enero 2011 ©
 
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