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La antroposofía posee una mirada espiritual moderna con respecto a la nutrición
 
Abra su conciencia; luego coma
La mirada integrativa de la antroposofía permite conocer cómo se concibe la nutrición desde el punto de vista holístico, donde la mejor herramienta que tenemos hombres y mujeres es la nutrición consciente, para así lograr la salud y el bienestar del ser corporal y espiritual.
 
Carla González C.
 

En la preconvergencia realizada en julio pasado y organizada por el Centro de Estudios para la Calidad de Vida (CECV), uno de los temas expuesto fue el denominado “Alimentación desde la antroposofía: la alimentación desde una mirada espiritual moderna”, donde se habló acerca de cómo esta disciplina – creada a comienzos del siglo XX – ve la nutrición como algo que es parte del ser humano a quien mira a través de la perspectiva holística de su existencia.

Su expositora, la pediatra doctora Carina Vaca – Zeller, menciona a través de su ponencia que hablar de alimentación sana no significa referirse sólo a la forma en cómo los nutrientes actúan sobre nuestro organismo, sino que también es relevante destacar qué es lo que pasa a nivel anímico, espiritual, conceptos que quizás suenan etéreos, pero que sin duda también son parte del ser humano.

Respecto a la manera que tiene la disciplina creada por Rudolph Steiner de ver la nutrición, la especialista es enfática al señalar que “no hay un sistema de alimentación antroposófico”, pues esta disciplina se presenta reacia a los esquemas o las recetas, ya que concibe a las personas como seres individuales “y por lo tanto cada uno necesita una alimentación única que le venga bien”, sentencia.

 
Para la antroposofía no es saludable para la espiritualidad decir cosas como “esto es lo que se debe comer” o “usted debe comer así”. Es por eso que su visión no contempla ideas como las de nutrirse según el tipo de sangre o el signo zodiacal, después de todo “cada ser humano es una especie en sí mismo”.
 
La importancia de estar consciente
 

Sin duda, una de las cosas más destacables del discurso de la pediatra fue la necesidad que tenemos todos de aprender a comer en forma consciente, sabiendo qué es lo más adecuado para cada uno.

Por otro lado, define que otra de las líneas que sigue la antroposofía es la búsqueda de una alimentación sana “no sólo para el cuerpo, sino también para la esfera espiritual”, la que ojalá sea encontrada por cada uno de los individuos y que tenga como objetivo – además de la salud - “favorecer el desarrollo anímico-espiritual”.

“La idea no es encontrar un tipo de alimentación que nos permita conservarnos eternamente jóvenes, sino una que nos ayude a mantenernos productivos en todo nuestro potencial”, destaca. Es por eso que se recomienda que la nutrición contemple ambas aristas para que de esta forma, y luego de existir como base un cambio a nivel corporal, aumente el desarrollo interno de la persona.

Otro punto importante que destaca la presentación de la doctora Vaca – Zeller es el de las dietas (entendidas como regímenes alimenticios), de las cuales manifiesta que son sólo relevantes en condiciones especiales, por ejemplo en ciertos estados de enfermedad donde se hace necesario acompañar el tratamiento con una alimentación determinada.

En ese sentido, afirma que “no es bueno llevar una dieta de por vida”, pues dice que en primer lugar “el organismo se debilita, se acostumbra a una sola cosa y luego no es capaz de digerirlo todo, por lo tanto no puede enfrentarse a los alimentos”, asegura.

En segundo lugar, dice que aquel individuo que sigue una dieta especial o de exclusión “se vuelve un ser antisocial”, ya que siempre estará rechazando situaciones en las que generalmente se consumen productos que para ellos no tienen cabida, tal es el caso de las reuniones sociales y el clásico “picoteo”.

“La alimentación también es un momento de encuentro con las personas”, indica la médico quien además manifiesta que son este tipo de situaciones las que fortalecen a nivel espiritual y por lo tanto son tan necesarias como las conductas alimenticias saludables.

 
Energía: un ingrediente más
 

Acostumbrados al discurso científico que concibe a los alimentos como productos cuya formación está creada en base a elementos como proteínas, vitaminas, minerales, oligoelementos, etcétera, olvidamos que estos también poseen energía, tal como los seres humanos.

En ese sentido, la visión antroposófica toma en cuenta no sólo la constitución física de por ejemplo una planta, sino que además contempla sus fuerzas vitales a lo que comúnmente se llama “cuerpo etérico”. Será entonces cuando comamos alguno de estos productos donde nos veremos enfrentados a estas fuerzas, que en el caso del consumo de animales se le sumarán las energías anímicas de éste.

 
     
“Por lo tanto, cuando nos alimentamos no sólo estamos consumiendo carbohidratos, proteínas, minerales, etcétera, sino que además estamos enfrentándonos a las fuerzas que poseen estos alimentos”, declara la doctora Vaca – Zeller, quien también señala que finalmente la nutrición será un proceso por el cual ganamos fuerza para enfrentarnos al cuerpo etérico y anímico del producto.
 
Para la antroposofía, el ser humano opone menor resistencia al consumir un animal que al comer vegetales o minerales. “El animal es mucho más cercano a nosotros en la escala evolutiva, en cambio la planta debe ser elevada a lo humano. Primero matamos su cuerpo etérico y luego vivificamos el alimento con nuestras propias fuerzas”, manifiesta la especialista.
 

Debido a lo anterior, la pediatra menciona que las dietas que tienen productos de origen animal como protagonistas, crearán en la persona cierto debilitamiento porque habrá menor trabajo de resistencia. No pasará así con el consumo vegetal, el que “produce más fuerza de oposición y por lo tanto nos ayuda a nutrirnos de verdad”, dice.

De esta manera, la especialista afirma que la idea de la antroposofía es que las personas “conozcan las fuerzas que hay en cada alimento y cómo éstas van operando en el ser humano”. De esta forma, “cada uno podrá buscar su propia forma de alimentarse”, aprendiendo y estando consciente de qué es lo que está eligiendo.

 
Algunos alimentos y sus tareas
 

La doctora Carina Vaca – Zeller cuenta acerca de algunos alimentos y sus características, las que calzan de manera perfecta si son ubicadas paralelamente y en forma inversa junto al ser humano. Algunas de sus menciones son:
 
- Alimentos de raíz como la zanahoria y la betarraga: nutren sistema neurosensor, es decir, la cabeza, el lugar de mayor conciencia. Especial para niños con déficit atencional.

- Flores, frutos y semillas: relacionados con el metabolismo motor de la persona (zona del hígado, estómago, aparato reproductor) y la parte superior de la planta, donde se encuentran los órganos de reproducción y el fruto. Es una zona de movimiento metabólico.

- Cereales integrales como el trigo, el centeno, cebada, avena, arroz: toda su fuerza está concentrada en un equilibrio perfecto. “Ojalá pudiera convertirse en la base de nuestra alimentación”, sentencia la especialista.

 
     

- Sal: mineral puro que despierta, estimula y genera conciencia; va directamente hacia el sistema sensorio. Su consumo en exceso provoca un aumento en la conciencia, exacerbando el polo superior del cuerpo, lo que provoca finalmente la enfermedad.

La idea – enfatiza la pediatra – es “tener una alimentación lo más rítmica posible”, aprovechando todos los alimentos que nos entrega cada estación del año, comiendo a las horas adecuadas y lo que corresponde y prefiriendo alimentos de origen orgánico o de agricultura biológico - dinámica, entre otros.

 
Punto Vital Septiembre 2009 ©
 
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