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Más que una dieta, es recomendable que en los niños se modifiquen las conductas alimentarias.
 
El problema y la solución está en los padres
Pese a que los índices de sobrepeso y obesidad infantil en Chile son preocupantes, los especialistas no están de acuerdo con poner a dieta a los pequeños, sino más bien poner énfasis en las conductas alimentarias. Aquí la tarea es fundamentalmente de los padres, los mismos quienes cometen más errores en la alimentación de sus hijos.
 
Carla González C.
 

Al 89% de sedentarios que tiene Chile – y que en algún momento aumentó a más de un 90% - , se suman otras cifras quizás aún más importantes que la anterior. Se trata de los niños obesos, en donde se menciona que el 19,4% de ellos cursa primero básico (Junaeb, 2006), más del 10% son preescolares hasta 5 años (Junji, 2006) y el 7,2% corresponde a pequeños de 0 a 6 años.

Estas cifras son realmente impactantes, no sólo porque son altas, sino que además porque la mayoría de estos niños son hijos de hombres y mujeres también obesos y por ende tienen grades posibilidades de seguir este patrón durante la adultez. No por nada se dice que la obesidad es una enfermedad y que además es contagiosa.

Los índices anteriores los entrega la nutricionista de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Daniela Sarmiento, profesional que afirma que una de las grandes responsabilidades (quizás la más importante) en este tema la tienen los padres, pues son ellos quienes alimentan a sus hijos y por lo tanto, la manera en que lo hacen puede ser el inicio de grandes problemas en los niños.
 
“En Chile, las estadísticas de la Encuesta Nacional de Salud de 2003 muestra una alta prevalencia de obesidad y sedentarismo en la población menor de 17 años”, menciona Daniela Sarmiento.
 

En ese sentido, afirma que hay ciertos errores que padres y madres cometen a diario y que en muchas ocasiones no se reconocen como tales, lo que claramente perjudican la manera en cómo nos relacionamos con la comida la que a veces es utilizada incluso para suplir afectos.

De esta manera, Daniela Sarmiento afirma que algunos de los errores más importantes y más comunes son:

- Cambiar las comidas por yogur o productos como quesitos o postres cuando los niños rechazan con llantos.
- Utilizar los alimentos como premio o castigo.
- No incorporar desde edad temprana el hábito de consumir verduras como ensaladas y frutas de postre.
- No enseñar a los niños a tomar agua de la llave, sólo bebidas gaseosas ricas en azúcares simples.
- Traspasar sus gustos alimentarios a sus hijos.
- Compensar la falta de tiempo con los hijos con permisividad en el consumo de alimentos de baja calidad nutricional.

- Entregar dinero a los niños de edad escolar para comprar su colación.
 
¿Niños a dieta?
 

La restricción en las comidas, pensar en adelgazar “a como dé lugar” y fijarse diariamente en la talla de ropa que se está usando para comprobar si se bajó o no de peso son ideas que se reiteran mayormente en los adultos y más específicamente en las mujeres, protagonistas de la mayoría de las dietas.

Sin embargo, muchos padres adoptan estas ideas también en sus hijos, prohibiéndoles todo tipo de alimento atractivo, incorporando lo diet y lo light en el menú y recordándoles en todo momento que están gordos, que así no tendrán amigos y que ni siquiera podrán jugar como los demás por tener un abultado y “poco amigable” abdomen.

Pero, ¿es posible que los niños a tan corta edad sean sometidos a dietas al igual que un adulto?
 
 

Para responder a esta interrogante, la especialista de la Universidad Andrés Bello indica que “los niños con mal nutrición por exceso de comida sólo deben ser sometidos a restricciones alimentarias con el objetivo de disminuir el peso cuando éste se asocia a otras patologías como dislipidemia, niveles de presión arterial elevada o resistencia a la insulina y sólo a contar de los siete años”.

En esta misma línea, afirma que si se trata de niños que no tienen ninguna complicación de salud, pero sí están siendo alimentados de manera errónea, “debe indicarse sólo modificación de las conductas alimentarias erradas que contribuyen al sobrepeso. Con esto se busca lograr la armonía entre el peso y la talla en la medida que el niño crece”, manifiesta.
 
La nutricionista de la UNAB menciona que la edad en que hoy se ven los problemas de sobrepeso – y por ende de regímenes alimenticios – “se aprecian en forma importante desde los dos años”, edad en donde se comienza a incorporar al niño en la alimentación de la familia.
 
Niños light
 

Otro tema de importancia es el que se relaciona con los niños y su posible entrada al mundo de lo diet, light o “livianos en”, productos claramente asociados a los adultos. En relación a este tema, la nutricionista menciona que es perfectamente posible que los más pequeños consuman este tipo de productos, pero advierte que no se trata de todos.

De esta manera, dice que hoy existen en el mercado solamente “dos endulzantes que pueden ser utilizados por la población infantil”, la sucralosa y la stevia. En cuanto a otros como los productos light y diet asevera que “no están recomendados, ya que muchos de ellos no los incluyen en su composición”.
 
 

En cuanto a la leche descremada, la nutricionista dice que efectivamente éstas también pueden sumarse a un menú infantil. Sin embargo, recalca que esto debe hacerse a partir de los dos años de edad, momento en que “es recomendable disminuir el aporte de grasas saturadas de la alimentación o para prevenir sobrepeso u obesidad”.

Además de lo anterior, resulta interesante la elección de muchos padres vegetarianos o veganos que deciden llevar a sus hijos por la misma senda, la que difiere mucho de la que tiene el común de la población y que actualmente es tema de discusiones, esto por la supuesta deficiencia de algunos nutrientes que aporta por ejemplo la carne, alimento no considerado en ninguno de los dos casos.

Al respecto, Daniela Sarmiento menciona que “la alimentación vegetariana y en especial la de tipo vegana o más estricta, determina una serie de deficiencias en nutrientes tan importantes como proteínas, vitaminas A, D, K y minerales como hierro, zinc y magnesio”.

Para la profesional, “estas carencias podrían provocar retraso en el crecimiento y el desarrollo cognitivo en un niño”, quienes según sus palabras, con este tipo de alimentación pueden verse más afectados que un adulto, “debido a que su cuerpo se encuentra en constante crecimiento y desarrollo”.

La contraparte de esto la tienen aquellos que defienden la alimentación vegetariana y vegana, también en los niños. Uno de ellos es la Asociación Dietética Americana y Dietista de Canadá, agrupación que menciona que “las dietas veganas, lacto- vegetarianas y ovo-lacto-vegetarianas bien planeadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo y la lactancia” (Fuente: Hazte Vegetariano).
 
“Los niños ovo-lacto-vegetarianos muestran un crecimiento similar que el de los no vegetarianos. El crecimiento insuficiente en niños se ha observado principalmente en aquellos que siguen dietas muy restrictivas” (Fuente: Hazte Vegetariano)
 

Para la especialista en nutrición, medidas que se han ido incorporando en nuestro país como los kioscos saludables o el aumento en las horas de educación física en los colegios, “son cambios necesarios, así como también lo sería el aumentar el costo de la comida chatarra y disminuirlo en las frutas y verduras”. Esto, añade, “no será tan efectivo sino es complementado con educación alimentaria a los niños y sus padres, ya que el compromiso familiar es fundamental para lograr un cambio de mentalidad”.

La idea, concluye, no es ser restrictivos y atraer a los niños desde pequeños al tema de las dietas, “sino que enseñarles a comer sanamente, formando hábitos alimentarios sólidos y potentes que no se alteren frente a la abundancia de productos o comidas no nutritivas”.
 
 

Para la especialista en nutrición, medidas que se han ido incorporando en nuestro país como los kioscos saludables o el aumento en las horas de educación física en los colegios, “son cambios necesarios, así como también lo sería el aumentar el costo de la comida chatarra y disminuirlo en las frutas y verduras”. Esto, añade, “no será tan efectivo sino es complementado con educación alimentaria a los niños y sus padres, ya que el compromiso familiar es fundamental para lograr un cambio de mentalidad”.

La idea, concluye, no es ser restrictivos y atraer a los niños desde pequeños al tema de las dietas, “sino que enseñarles a comer sanamente, formando hábitos alimentarios sólidos y potentes que no se alteren frente a la abundancia de productos o comidas no nutritivas”.
 
 
¿Cómo ven los mexicanos el tema de la comida chatarra y los niños como su principal consumidor?
 
 
Algunas campañas en contra de la comida chatarra
 
 
 
Punto Vital Enero 2011 ©
 
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