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Dos documentales que nos remueven la conciencia
 
Cuando el poder y el lucro pueden más
“El mundo según Monsanto” y “Alimentos: el secreto más grande es expuesto” son dos registros audiovisuales diferentes, pero con un punto en común: la calidad de los alimentos que estamos consumiendo. Transgénicos y sustancias químicas, combinadas con malas prácticas y las ansias de poder son una realidad a la que estamos todos expuestos.
 
Carla González C.

Existen en el mundo audiovisual un sinnúmero de documentales y registros que hablan de cómo los seres humanos hemos ido destruyendo el planeta en el que vivimos y al mismo tiempo echando a perder – por codicia, ansias de poder, lucro, etcétera - poco a poco los recursos que no permiten la subsistencia de nadie más que de nosotros mismos.

Dos de esos registros son “El mundo según Monsanto” y “Alimentos: el secreto más grande es expuesto”, el primero de la periodista francesa Marie-Monique Robin y el segundo del cineasta y presentador radial, Alex Jones, dos cintas muy diferentes entre sí, pero que abordan una temática que cada vez preocupa más a la población y que dice relación con la calidad de los alimentos que consumimos diariamente.

“El mundo según Monsanto” es un documental (también un libro) muy bien logrado, con una potente investigación que permite al espectador conocer cómo esta empresa estadounidense – “empresa líder de los organismos genéticamente modificados” – es capaz de actuar sin ética, trabajar en base a malas prácticas, destrozar la reputación de sus contrarios, utilizar publicidad engañosa, ejercer poder incluso en los gobiernos y llegar al extremo de enfermar a toda una comunidad.
 
Actualmente la empresa, que en el documental se rehusó a entregar su punto de vista, tiene una participación importante en la agricultura de países como Argentina, Brasil, México y Paraguay. En Chile, a mediados de mayo el Senado dio el vamos a un convenio que impide a los campesinos guardar sus semillas, lo que entrega libertad a Monsanto para operar dentro del país.

En este documental llama mucho la atención no sólo por lo obvio, es decir, por el daño irreparable que provocan los transgénicos tanto en los alimentos como en los seres humanos, sino que además por la forma en que esta “transnacional del agronegocio” opera en todos los países donde aún es aceptada.

Según la información que entrega Marie-Monique Robin, estos empresarios son capaces de todo con tal de continuar con su negocio sin perder ni un solo dólar, imponiendo quizás un modelo de vida al cual todos de a poco nos hemos ido sometiendo. No por nada fue evaluada como “la peor empresa del mundo en 2010”.
 
Alimentos: El secreto más grande es expuesto

Que habla mucho y mete miedo. Que es una especie de “Salfate norteamericano”, un seguidor de las teorías de la conspiración, que es un valiente, que habla con segundas intenciones, que es demasiado apasionado en sus declaraciones, etcétera.

Lo cierto es que Alex Jones lanza muchísima información en los 15 minutos en que dura el registro (que más que documental parece más una transmisión en cadena nacional), mencionando un variopinto de ideas que de descabelladas no tienen nada, aun cuando a muchos les pueda parecer un orador que está presentando la antesala del fin del mundo.

Entre las ideas que expone este aclamado documentalista está la que engloba a todo el registro y que tiene relación con esta suerte de empecinamiento por “adulterar los alimentos y el agua con el fin de enfermar y esterilizar por el propósito de eugenesia (aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana, RAE)”.
 
Alex Jones asegura que toda la manipulación de la que estamos siendo víctimas proviene desde personas con mucho poder quienes experimentan a costa de la salud del resto de la población. Si se equivocan, asegura, tienen salvación a través de cosas como el “arca de Noé” bóveda que se encuentra en Noruega y donde Monsanto es uno de sus gestores.

Bajo esta premisa, Jones – quien habla de la existencia de una “dictadura científica” - entrega datos que hablan principalmente de los químicos presentes en la gran mayoría de los alimentos y productos que consumimos y de los que con el paso del tiempo nos hemos percatado de que son tóxicos y por ende, muy dañinos para nuestro organismo. Entre ellos nombra al aspartamo, el flúor, hormonas del crecimiento inyectadas en los animales, maíz genéticamente modificado, silicona en la comida chatarra, entre otros.

Ambos documentales hacen una fuerte crítica hacia la FDA (administración de fármacos y alimentos), agencia estadounidense de la cual ambos autores sostienen que ha aprobado alimentos de los que luego se ha comprobado que contienen propiedades claramente nocivas para el organismo.

Así, mientras se dice que el documental de Marie-Monique Robin es “un texto para dejar de comer tranquilo”, Alex Jones indica que “uno de los lugares más peligrosos en el mundo son los supermercados”. Usted, ¿qué opina?
 
Punto Vital Julio 2011 ©
 
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