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Dieta Mediterránea: más que un régimen un estilo de vida
Diversos estudios han comprobado los beneficios de esta dieta; sin embargo, su incorporación a los hábitos alimenticios de los chilenos genera una clara oportunidad para mejorar la alimentación y la salud de la población.
 
Claudia Sánchez M.
 

Existe algo que por años ha recibido aplausos por su cualidad de controlar el peso y mejorar la calidad de vida de las personas, sin ser un régimen ni un programa dietético específico sino un conjunto de hábitos alimenticios denominado Dieta Mediterránea.

Estas costumbres alimenticias son comunes en los 16 países que bordean el mar mediterráneo, en especial, Grecia, Malta, Albania, Italia y España. ¿Las características principales de esta Dieta?: un alto consumo de vegetales (frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales), el aceite de oliva como grasa principal, un mayor consumo de aves y pescado que de carnes rojas, y el consumo regular de vino en cantidades moderadas.

Sus cualidades han llevado a que ésta sea considerada uno de los modos de alimentación más saludable, en cuanto a mantener una mejor salud en enfermedades cardiovasculares y de otras relacionadas con la alimentación hasta -según científicos estudiosos del tema- señalar que quienes practican estos hábitos viven más que quienes no lo hacen.

Los beneficios de esta tradicional forma de alimentación son reconocidos también en Chile y así lo ratificó la nutricionista Nelba Villagrán a Punto Vital, quien señaló que “la dieta mediterránea es una muy buena opción para estar sanos y que mejor, si Chile tiene las características de país mediterráneo, por su clima y ubicación geográfica”.

Igual opinión le merece la dieta a Inés Urquiaga del Programa Alimentario Mediterráneo en Chile (PAM) de la Universidad Católica de Chile (PUC), quien comentó que los beneficios de esta alimentación han sido reconocidos y confirmados por varios estudios en diversos países, entre ellos Chile.

“Está demostrado que la dieta mediterránea disminuye la incidencia de enfermedades crónicas y alarga la vida. La evidencia epidemiológica lo muestra y los estudios de intervención con dieta mediterránea sobre factores de riesgo cardiovascular, como los que hemos realizado en Chile lo confirman”, dijo Urquiaga.

Por otra parte y en pocas palabras Villagrán define a la dieta mediterránea como “una dieta que tiene beneficios comprobados sobre la salud y el antienvejecimiento. Además, es una práctica que no tiene riesgos”.

 
Las características principales de esta Dieta son: alto consumo de vegetales, el aceite de oliva como grasa principal, un mayor consumo de aves y pescado que de carnes rojas, y el consumo regular de vino en cantidades moderadas.
 
¿Características Mediterráneas?
 

Aunque las investigaciones realizadas muestran que no existe una dieta mediterránea única, ya que los productos varían bastante de un país a otro de acuerdo a su tradición, cultura o religión, se puede establecer que la dieta mediterránea se basa, fundamentalmente, en el consumo de aceite de oliva, frutas y verduras, legumbres, cereales, pescado y lácteos (que originalmente eran los provenientes de la cabra).

Si bien, los hábitos alimentarios varían hay una serie de características comunes que define a esta dieta:

• Un elevado consumo de frutas, verduras, papas, legumbres, frutos secos, semillas, pan y otros cereales;

• El uso del aceite de oliva para cocinar y aliñar;

• Cantidades moderadas de pescado y poca carne roja;

• Queso graso y yogures enteros en cantidades bajas a moderadas;

• Un consumo moderado de vino, generalmente con las comidas;

• La utilización de productos frescos

 
Los secretos de sus ingredientes
 

Desde que las estadísticas demostraron mundialmente que la población mediterránea vive más años que otros europeos, distintos estudios han tratado de identificar aquellos elementos de esta dieta responsables de sus considerables virtudes.

El aceite de oliva

Es el primer objeto de investigación, ya que su uso se limita prácticamente a la cocina mediterránea, en lugar de la mantequilla, la margarina y otras grasas. Este aceite constituye una fuente rica en grasa que protege de las afecciones cardiacas, posiblemente, porque reemplaza a la grasa saturada en la dieta. El aceite de oliva también es una fuente de antioxidantes como la vitamina E.

Las frutas y verduras

Está comprobado que el consumo elevado de frutas y verduras frescas protege de las enfermedades cardiacas y del cáncer,probablemente debido a los antioxidantes que contienen. Los tomates se han estudiado con especial detenimiento puesto que aparecen con gran frecuencia en la cocina mediterránea, concluyendo que es una fuente fundamental de antioxidantes.

 
     

El pescado

También se ha sugerido que el pescado, como las sardinas, es especialmente saludable, debido a que es una fuente de omega-3, y los derivados parecen ser especialmente beneficiosos para la salud del corazón, por sus propiedades antiinflamatorias y vasodilatadoras que facilitan el flujo sanguíneo.

El vino, con moderación

En toda la región mediterránea se bebe vino con moderación; por regla general, con las comidas. Dos vasos en el caso de los hombres y uno en el de las mujeres son las cantidades que se consideran moderadas. El vino, especialmente el vino tinto, contiene numerosos compuestos vegetales beneficiosos para la salud denominados fitonutrientes que son poderosos antioxidantes beneficiosos también para el corazón.

 
¿Cómo estamos en Chile?
 

Considerando los hábitos alimenticios y nutricionales de los chilenos, se comentan las similitudes entre la dieta chilena y la mediterránea, dado que las cantidades de cada alimento que se consumen en Chile están dentro de las variaciones propias del patrón de alimentación mediterráneo, excepto el alto consumo de azúcar.

Según Urquiaga esta dieta es posible aplicarla, ya que “la dieta mediterránea no es una dieta especial, la clave está en la frecuencia en el consumo de los distintos alimentos y en las formas de prepararlos”.

Además, comentó a Punto Vital, que otro punto a favor de incorporar estos hábitos entre los chilenos se debe a que “Chile posee un clima y una agricultura mediterránea. Lo que deberíamos hacer sería aumentar el consumo de pescado y legumbres, y bajar las carnes rojas. En cuanto a la forma de cocinar, se usan guisos en los cuales comidas chilenas como los porotos granados, los caldillos de pescado, tomaticán, cazuelas y tantos otros, caen dentro de la forma de cocinar a la mediterránea. El clásico sofrito, cebolla y tomate, que puede llevar ajo, perejil, pimiento y condimentos variados, es la base de estos guisos”.

 
     

La integrante del equipo del PAM dijo además que el problema es que “hay que organizarse para lograr comidas bien preparadas y no comidas rápidas que no nos hacen bien”.

 Respecto aquienes advierten que esta dieta es de alto costo, cabe destacar que los alimentos más utilizados son aquellos de origen vegetal, los cuales en comparación al valor de un trozo de carne en Chile, es más económico.

 
Punto Vital Noviembre 2007 ©
 
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