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El fármaco se encuentra vetado en Chile hace 10 años
 
La venta de Mazindol es ilegal
El Mazindol es un anorexígeno creado para combatir la obesidad exógena a corto plazo que se encuentra prohibido en Chile por no poseer registro sanitario. Lamentablemente, el mercado negro se ha ocupado de mantenerlo vigente y consumirlo puede traer graves consecuencias.
 
Carla González C.

Bajar de peso sigue siendo un tema para muchas personas quienes se ven enfrentadas a diversas técnicas para lograr quitarse los kilos de encima, los que por cierto, ganaron alimentándose de mala manera, integrando a su dieta nutrientes que poco aportan en la dieta, comiendo a deshoras, manteniéndose sedentario, etcétera.

A este tipo de aumento de peso – por cierto, causa principal de sobrepeso en la actualidad - se le llama “obesidad exógena”, es decir, aquella que se ha generado debido a la sobrealimentación. La endógena por otro lado es aquella que se produce debido a múltiples factores como los genéticos, metabólicos, endocrinos y ambientales (PUC).

Y es el momento en que la persona se ve enfrentada a una balanza con números “rojos”, cuando la idea de la “pastilla mágica” o las ansias por encontrar una solución rápida al problema comienzan a rondar la mente como único recurso. Es por eso que quizás el uso de medicamentos como la Sibutramina (hoy prohibida en Chile), se hicieron tan populares, aun teniendo en cuenta la gran cantidad de efectos adversos.
 
Es de conocimiento público la forma más saludable de bajar de peso y mantenerlo en equilibrio. Comer sano y realizar actividad física es quizás el único método realmente efectivo, pues uno de los más usados – la automedicación - puede traer consigo graves problemas de salud.

Si bien este tipo de fármacos son utilizados de manera profesional por los médicos especialistas, no debemos desconocer la realidad, donde son muchas las personas – hombres y mujeres – que teniendo o no obesidad, recurren a ellos para bajar de peso de manera rápida y sin tomar en cuenta lo peligroso que puede ser, esto además de dejar al descubierto la irresponsabilidad y falta de conciencia que tenemos sobre nuestro cuerpo y por último, al ser productos prohibidos, la ilegalidad que se comete al conseguirlos en el llamado “mercado negro”.

Otro de los medicamentos que se encuentra vetado en nuestro país es el Mazindol, fármaco perteneciente al grupo de los anorexígenos que es utilizado en el tratamiento de la obesidad y el que permite una importante baja de peso en poco tiempo, tanto que su consumo sólo está indicado por 4 a 6 semanas, con una continua evaluación y siempre acompañado de una dieta hipocalórica.

Tal como la Sibutramina en 2010, el Mazindol fue retirado del mercado hace ya 10 años, pero no precisamente por representar un peligro para la salud, sino por el vencimiento de su registro sanitario. Lo malo es que aún es posible encontrarlo, pues pese a su prohibición de comercializar, hay quienes lo ofrecen a través de Internet, aumentando con eso el potencial peligro en el consumo de un medicamento que tienen variados efectos adversos.
 
Desde fallas renales hasta la muerte

La jefa del Departamento de la Agencia Nacional de Medicamentos del Instituto de Salud Pública de Chile (ISP), la químico farmacéutico Elizabeth Armstrong, menciona que “no se trata de catalogar un producto como el Mazindol de peligroso”, sino que debemos entender que se trata de “un producto farmacéutico que debe ser prescrito por un médico”.

En esta misma línea afirma que al igual que la Sibutramina, el Mazindol “es un  medicamento que puede provocar reacciones adversas y que requiere de una evaluación de las características del paciente, para saber si puede o no consumirlo”.

Además dice que tiene varias contraindicaciones, algunas de ellas “las arritmias cardiacas, hipertensión y alteraciones de tipo hepática y renal, las que tienen que ser tomadas en cuenta por el profesional antes de prescribir el medicamento porque si el paciente tiene algún tipo de preexistencia en cuanto a enfermedad ya diagnosticada, evidentemente estaría contraindicado el uso del medicamento”.

 
Hoy son muchos los sitios de Internet que ofrecen – de manera ilegal – Mazindol y muchas personas que piden comprar estos fármacos para bajar de peso rápidamente. Por esa razón, autoridades como el ISP hacen un llamado reiterando sus contraindicaciones. “Venderlo irresponsablemente podría provocar situaciones gravísimas”, asevera Elizabeth Armstrong.

Por su parte, la químico farmacéutico del Departamento de Psicotrópicos y Estupefacientes del ISP, Carmen Gloria Cortés-Monroy asegura que el Mazindol utilizado de manera imprudente puede provocar “situaciones de urgencia, paros cardiacos, coma e incluso puede llegar a causar la muerte”, enfatiza.

De allí que coincide en la importancia de la evaluación previa y “el seguimiento del tratamiento porque además este producto no debe administrarse en estados de agitación psicomotriz, en pacientes con trastornos psiquiátricos como por ejemplo anorexia y depresión y no se puede asociar a otros medicamentos de acción central. Como vemos, tiene sus limitaciones”, subraya.

Además de lo anterior, asegura que “después de utilizarlos por más de tres o seis meses, anorexígenos como el Mazindol producen efecto rebote luego de dejar de tomarlos, produciendo un verdadero deterioro en la persona. También producen aumento de tolerancia y por lo tanto podría producir dependencia”, añade.
 
El Mazindol es un psicotrópico

Elizabeth Armstrong, menciona que este anorexígeno “es un producto farmacéutico psicotrópico que corresponde a la lista número 2 y cuya dispensación debe ser realizada a través de receta cheque, por lo tanto hasta antes de su retirada, tenía un control bastante estricto en Chile”.

Tal como asegura la profesional, “en este momento, se trata de un producto que no está vigente, pues sus registros sanitarios caducaron y por lo tanto no hay una restricción ni prohibición especial de no comercialización de este producto. Sencillamente, caducaron y los titulares del registro sanitario no lo siguieron comercializando”, cuenta.

Por su parte, Carmen Gloria Cortés-Monroy afirma que “si el Mazindol se presentara nuevamente a registro sanitario tendría que someterse a una evaluación clínica, tal como si se tratara de un producto nuevo”.

En esta misma línea, añade que este medicamento “está incluido en el artículo 2 del reglamento de la ley N°20.000 que sanciona el tráfico ilícito, por lo tanto además del tema sanitario, también abarca el ámbito legal”.

Frente a la realidad que se vive en el país actualmente donde el fármaco aún sigue vigente, al menos a través del ciberespacio, Elizabeth Armstrong asegura que el ISP no ha tenido noticias al respecto (esto después de la última información entregada por el director anterior de la agencia, Patricio Huenchuñir, el pasado 26 de abril de 2011) y al respecto asegura que “la venta por Internet está prohibida y por lo tanto lo que se debiera hacer, con la colaboración de la Brigada del Ciber Crimen de la Policía de Investigaciones, es realizar las pesquisas pertinentes para saber cuál es el punto de venta de este producto”.

En ese sentido, agrega que como ISP “tenemos responsabilidades y nos corresponde actuar como autoridad sanitaria en el sentido de decomisar todo el stock y posteriormente realizar los sumarios que corresponden”.

Lo primero es la dieta y el ejercicio

Elizabeth Armstrong recalca que antes de decidirse por la ingesta de algún tipo de fármaco como el Mazindol – sobre todo si la única forma de conseguirlo actualmente es a través de la ilegalidad – es que “cualquier tipo de paciente primero debe probar con una dieta saludable y ejercicio físico. Si con eso no logra bajar de peso, puede complementar con algún medicamento (prescrito por un médico) y sólo por un tiempo, no para siempre”.

Tal como lo afirma la químico farmacéutico del ISP “no vale la pena bajar un par de kilos a costa de morirse” y es por eso que como representante de una institución pública hace un llamado a no automedicarse porque todos estos fármacos, insistimos, tienen injerencia en el sistema nervioso central y cada paciente debe ser evaluado por un profesional. Todo tratamiento debe ser particular”, manifiesta.
 
 
Punto Vital Febrero 2012 ©
 
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