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La comida rápida se toma los menús de los estudiantes
 
Ojo con lo que comes por $1.300
La Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), tiene a disposición de los estudiantes de enseñanza superior la Beca de Alimentación para la Educación Superior (BAES), subsidio que permite a los jóvenes con menos recursos acceder a un almuerzo equivalente a mil 300 pesos. Hay varias alternativas, la comida chatarra es una de ellas.
 
Carla González C.
 

Por un lado, el sitio electrónico de la JUNAEB asegura que la tarjeta BAES “sólo es aceptada en una red de comercios de calidad, con el objetivo de proporcionar una alimentación más saludable y nutritiva”.

Por otro, dice que dentro de los requisitos que se exigen a una empresa para pertenecer a la red de establecimientos que otorgan este servicio es “contar con menú saludable (liviano, tradicional y embarazada con aporte de calcio, definidos como aquellos que contribuyen a la salud y el bienestar de las personas, es decir, que tengan propiedades saludables que ejercen una acción beneficiosa sobre algunos procesos fisiológicos y/o reduzcan el riesgo de padecer una enfermedad”.

A pesar de ambas aseveraciones, lo cierto es que los estudiantes – al menos hasta antes del cierre de esta edición – tenían acceso a mucho menos que un menú saludable, entendiendo éste como un conjunto de alimentos bien proporcionados que les permitan además de nutrirse, mejorar y mantener un buen estado de salud.

Y es que además de las opciones en donde sí se puede encontrar un plato que incluya este tipo de productos, existen – al menos en la Región Metropolitana – 375 lugares considerados dentro de la categoría de “comida rápida” y que están disponibles para todos aquellos que posean este beneficio.
 
En una entrevista para un canal del cable  en octubre del año pasado, la jefa del Programa de Alimentación Estudiantil (PAE), Lorena Osorio, mencionó que el objetivo de la utilización de la BAES es “el beneficio de recibir una alimentación de mejor calidad”.

Así, ante la posibilidad de almorzar una hamburguesa con papas fritas y un helado de postre (minuta que ofrece un local de fast food con el nombre de “menú embarazada”) y una ensalada con un trozo de pescado a la plancha, muchos se ven tentados por la primera opción, haciendo de éste el plato que escogen para toda la semana.

Esto claramente difiere en absoluto de lo que plantea tanto la JUNAEB como el gobierno, autoridad que a través del tiempo ha puesto el tema de la nutrición cada vez más por encima de otros tópicos y que actualmente se encuentra entre una de sus prioridades. Un ejemplo de ello es el plan “Elige vivir sano”, el que debiera haber sido inaugurado a principios de febrero.
 
Una buena ayuda, aunque incompleta

Para la presidenta nacional del Colegio de Nutricionistas de Chile, Nelba Villagrán Arias, el sistema en sí no es malo, pero sí pone énfasis en que “el problema es qué opciones tienen ellos (los estudiantes) para invertir esos mil trescientos pesos”.

Lo anterior es explicado por la nutricionista quien manifiesta que por ese precio – y por el cual muchos escogen por ejemplo, un completo y una bebida – podría haber “opciones alimenticias que sean saludables y que puedan ser adquiridas por el monto que se les entrega a los jóvenes”.
 
“Hay que pensar en que quizás este monto ($1.300 que se destinan como subsidio alimenticio a través de la BAES) no es el total de lo que puede gastar un chico, pero sí podría ser un porcentaje para alivianar el costo. Ahora, si se quiere comer una gran ensalada con un trozo de pescado a la plancha y unos huevos duros, costará alrededor de tres mil pesos y nadie gastará eso cuando se es estudiante. En la universidad, los chicos no tienen muchas opciones”, opina la nutricionista.
 

En este mismo contexto, la nutricionista pone un alto para hablar del “doble estándar” en el que también incurren los medios de comunicación, querámoslo o no, una fuerte influencia en la masa.

Al respecto, dice que “la prensa ha hablado mucho de la encuesta de salud, de la obesidad y le ha dado mucha tribuna al problema y a lo terrible que es, pero basta de hablar porque qué pasa, al día siguiente de que los medios hablan de lo mal que estamos comiendo, hacen encuestas a los veraneantes acerca de dónde pueden pasar a comer los sándwiches más grandes, las porciones más grandes de papas fritas, dan los datos, etcétera. Entonces, tenemos que salir de esta esquizofrenia”, manifiesta.

Por esta razón, dice que lo importante en este tema es “educar a los jóvenes desde niños y crear una campaña educativa para toda la población”. Sólo así, dice, se podrán apreciar resultados que vayan en conformidad con lo que todos queremos, que es mejorar la salud de los chilenos.

 

“Si todos nosotros – añade – la prensa, las autoridades, los profesionales involucrados en la alimentación y la empresa privada nos ponemos de acuerdo para ayudar a la población para que no muera de cáncer, de enfermedades cardiovasculares, etcétera, habrían mejores resultados”.

En cuanto a la beca de alimentación BAES, dice que “qué se saca con entregar una ayuda en la que no se puede emplear el beneficio en muchos lugares – universidades, institutos y casinos, entre otros, si no hay una opción alimentaria saludable porque no está exigida por la ley”.

Con respecto a la labor que tiene – o que pudiera tener – el Colegio de Nutricionistas en este tipo de procedimientos, la presidenta del gremio es enfática al señalar que “hasta ahora, nunca nos han llamado de ningún gobierno para formar parte de las estrategias o para opinar. No nos han invitado y hace 20 años que estamos afuera de cualquier política nacional de alimentación”, asegura.

Entonces, agrega, “cuando se habla de los fracasos, no nos sentimos tocados porque nunca hemos participado”.

Para ella, incorporar a estos profesionales en este tipo de planes es fundamental. “Los médicos no hacen nutrición y hasta hace poco los programas alimentarios han sido liderados por ellos. Por eso ya es tiempo de que le den un espacio a los nutricionistas, que somos los profesionales de la prevención, la posibilidad de participar”, sostiene.

* Punto Vital solicitó la opinión oficial de la JUNAEB con respecto a este tema. Sin embargo, no obtuvimos respuestas, al menos hasta el cierre de esta edición.

 
Punto Vital Marzo 2011 ©
 
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