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Más que una gota de dolor
Mantener una alimentación saludable es indispensable para prevenir y atenuar los efectos de esta enfermedad metabólica que afecta las articulaciones
 
Equipo Redacción Punto Vital
 

La voz de alerta surge con los primeros dolores en las articulaciones, casi siempre en las extremidades inferiores. El dolor resulta fuerte, intenso y en algunos casos puede obligar a la persona a permanecer inmóvil. Es la gota, una forma común de artritis o inflamación de articulaciones, vinculada principalmente a los hábitos y calidad de la alimentación.

Ya en los textos médicos antiguos se hablaba de la gota, considerada entonces la “enfermedad de los reyes”. ¿La razón? Simplemente porque se asociaba a los excesos en la alimentación y al consumo de bebidas alcohólicas.

 
Tres de cada mil personas se encuentran afectadas por esta enfermedad. En tanto, la mayoría de quienes se ven afectados por esta patología son adultos hombres, generalmente sobre los 40 años de edad.
 

Hoy, sin embargo, el riesgo de esta enfermedad es alto en una parte de la población, que desde edad temprana presentan una dieta desequilibrada y malos hábitos alimentarios que pueden desencadenar casos de obesidad, diabetes, patologías coronarias y también afecciones reumáticas como la gota.

Las estadísticas mundiales sobre la gota corroboran que tres de cada mil personas se encuentran afectadas por esta enfermedad. En tanto, la mayoría de quienes se ven afectados por esta patología son adultos hombres, generalmente sobre los 40 años de edad. Rara vez se presentan casos de menores de 30 años afectados por la gota. Asimismo, entre un 10 a 20% de los pacientes presentan antecedentes familiares de la enfermedad.

 
El factor de las purinas
 

La gota es una enfermedad metabólica que aparece sin previo aviso y se hace sentir con fuerza desde el primer momento. El dolor agudo, inflamación y enrojecimiento de la piel afecta principalmente las articulaciones de pies o tobillos.

Su origen se asocia a un deficiente metabolismo de las denominadas purinas, que son sustancias productoras de ácido úrico –el que normalmente se elimina a través de la orina- y que llegan al cuerpo a través de los alimentos o son generadas por el propio organismo.

Como consecuencia del aumento desmedido en los niveles de ácido úrico disuelto en la sangre (hiperuricemia), se puede desencadenar la formación de pequeños cristales que quedan depositados en las articulaciones. En ese momento, el organismo reconoce la presencia de cuerpos extraños provocando una acción defensiva que incluye inflamación de las articulaciones y del tejido que las rodea, enrojecimiento y dolor en la zona afectada.

El desarrollo de hiperuricemia en una persona puede ser producida por factores hereditarios, obesidad, excesos en la alimentación e ingesta de alcohol, uso de ciertos medicamentos para la hipertensión y enfermedades renales.

Si bien el primer indicio de gota generalmente se manifiesta como un ataque agudo en alguna extremidad –comúnmente el dedo gordo del pie- esta enfermedad puede llegar a tener consecuencias mucho más graves. Y es que cuando el daño en las articulaciones se torna progresivo, el paciente puede llegar a presentar un cuadro de gota crónica o artritis gotosa que incluso le puede ocasionar temporalmente una limitación en los movimientos de su extremidad afectada.

Sin embargo, hay todavía una amenaza mucho mayor vinculada a la gota: el daño renal.Incluso en algunos casos, el nivel elevado de ácido úrico en la sangre provoca en la persona la formación de cálculos renales, dado que los cristales de ácido úrico se empiezan a acumular en los riñones, afectando su funcionamiento normal.

 
Alimentación clave
 

Una vez que se produce el primer ataque de gota, esta situación puede repetirse nuevamente de forma más intensa y frecuente, por lo que es importante someterse al diagnóstico médico para iniciar prontamente un tratamiento adecuado.

Si se ha producido un ataque agudo de gota, usualmente se recomienda reposo, aplicación de frío local y elevación de la extremidad comprometida, junto con la administración de fármacos por tiempo suficiente a fin de controlar la inflamación, en lo posible antes de 48 horas de sucedido el ataque.

Para afrontar esta enfermedad es importante reducir todos aquellos factores que hacen posible el aumento del nivel de ácido úrico en la sangre. Esto sitúa el cuidado de la dieta y los hábitos alimentarios como pieza clave de cualquier tratamiento de este tipo.

En efecto, la dieta recomendada para personas que padecen gota contempla comidas ricas en carbohidratos (panes, masas, arroz) y escasas en consumo de grasas. Se recomienda el consumo bajo o moderado de carnes, pescados y pollos, espinaca, espárragos, arvejas secas, lentejas y sus derivados.

Por otro lado, se recomienda consumir alimentos como quesos, huevos, leche y vegetales, eliminar la ingesta de alcohol de nuestros hábitos y consumir agua a fin de poder facilitar la eliminación de ácido úrico del organismo.

 
Uso de medicamentos
 

En casos de accesos agudos de gota se recomienda el uso de medicamentosorales para el tratamiento eficaz y rápido del ataque. Uno de los fármacos que cumple esta función es la Colchicina, que tiene una acción preventiva y además ayuda a controlar la inflamación en las articulaciones afectadas.

En tanto, cuando se producen cuadros crónicas de gota o cuando se mantienen muy altos los niveles de ácido úrico en la sangre, el tratamiento debe apuntar a intentar reducir estos índices a través de medicamentos que actúen a largo plazo.

Por ello, se debe incluir en el tratamiento medicamentos que bloquean la formación de ácido úrico (Allopurinol) y otros que ayudan a su eliminación vía renal (Probenecid). Ambos tipos de fármacos cumplen una función hipouricémica en casos de gota primaria y secundaria.

 
Alimentos para prevenir la Gota
 

El mejor tratamiento para esta enfermedad metabólica comienza siempre por el cuidado de nuestra alimentación. Mantener una dieta saludable, en la que se tenga controlado el nivel de purinas que se ingieren a través de los alimentos, es imprescindible para el tratamiento exitoso de la enfermedad.

A continuación te mostramos algunos de los alimentos que puedes comer y aquellos cuyo consumo debes limitar.

Alimentos Prohibidos (con purinas)

Alimentos de consumo moderado

Alimentos Permitidos (libre de purinas)

  • Mariscos
  • Pescado azul.
  • Atún
  • Sardinas
  • Riñones
  • Hígado
  • Pavo
  • Consomés
  • Carnes rojas
  • Pescados
  • Legumbres
  • Espárragos
  • Champiñones
  • Tomates
  • Espinacas
  • Coliflor
  • Habas
  • Alcohol
  • Leche
  • Queso
  • Frutas
  • Huevos
  • Cereales no integrales
  • Papas
  • Verduras
  • Azúcar
  • Café y té
  • Infusiones de hierbas
  • Jugos naturales
  • Agua mineral
  • Condimentos
 
Punto Vital Octubre 2006 ©
 

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