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Los golosos también encuentran una alternativa en la alimentación viva
 
Golosinas vivas
En un país donde el índice de sobrepeso y obesidad no baja, es necesario conocer alternativas que permitan consumir alimentos más sanos y que no prescindan de algo que muchos buscan: el sabor. Las golosinas son uno de ellos y según la alimentación viva, es posible crearlos en base a lo natural.
 
Carla González C.

En Chile actualmente hay alrededor de 10 millones de personas con sobrepeso y obesidad y de ellas, el 21% son niños, la cifra más alta de Latinoamérica. Sin duda, un problema que se ha tratado de corregir, hasta ahora sin ningún resultado evidente y masivamente favorable.

La falta de tiempo y el gusto por la comida chatarra son algunos de los factores que potencian nuestra mala alimentación, la que lamentablemente pareciera traspasarse de generación en generación, haciendo que los niños sean ahora los nuevos obesos del futuro.

Por esa razón se vuelve imprescindible buscar alternativas que puedan contrarrestar estas cifras. Lo más difícil es al parecer tomar conciencia y dar el primer paso, pues si hay algo que se necesita para lograr un cambio es voluntad y también un poco de tiempo para así ir dejando atrás aquellos productos – la gran mayoría envasados – que tan poco aportan a nuestra nutrición.
 
Chocolates, galletas, dulces y un largo etcétera de golosinas son las que actualmente consumimos a veces en exceso y que pueden a la larga producir problemas desde los dentales hasta el alza de peso. Azúcar, sal y colorantes en demasía son algunos de sus nocivos componentes.

Una de las tendencias que se impone en algunos sectores de la población es la alimentación viva (o raw food) quizás una de las formas de nutrición más estrictas, pues sugiere el consumo de alimentos crudos – y sólo crudos – pues considera que al ser cocinados a grandes temperaturas (mayores de 40 grados), pierden sus nutrientes y principales propiedades.

Para algunos, este tipo de alimentación pese a ser muy atractiva sería muy poco sostenible en el tiempo (lo mismo que el veganismo). Sin embargo, por dificultosa que pudiera parecer, es una alternativa que intenta posicionarse como una forma de comer, por ejemplo, más frutas y verduras, alimentos que los chilenos no consumimos a diario.

Y aquí los amantes de las golosinas también encuentran un espacio, esto pues la alimentación viva también es capaz de desarrollarlas abasteciéndose sólo de productos naturales, logrando con esto chocolates, batidos, tortas y helados sin ningún tipo de aditivo artificial.
 
Golosos y enfermos

La ingeniero comercial y facilitadora de cursos de alimentación viva (www.anutrirlavida.blogspot.com), Belén Dussaubat, sostiene que “el consumo de alimentos artificiales, entre ellos las golosinas, contienen ingredientes como azúcar o endulzantes, lácteos, harinas y derivados del trigo, sustancias de origen animal y una lista infinita de componentes químicos que se utilizan para realzar el sabor de lo que comemos”.

Esto, afirma, “trae como consecuencia una intoxicación que pasa desapercibida hasta que nuestros órganos depuradores están colapsados intentando deshacerse de la basura que reciben. Luego comienzan a fallar, nuestra sangre se vuelve espesa y ácida y llena de toxinas que intentan salir a través de otros medios, acumulándose en varios tejidos internos o buscando vías nuevas de escape como la piel, los ojos, la boca, etcétera.”
 
 
Según cuenta Belén Dussaubat, la leche – alimento vetado en la raw food y presente en chocolates y helados – es “causa de un espectro enorme de síntomas que se asocian a otras enfermedades como los cólicos en niños pequeños, colon irritable, problemas ginecológicos, alergias y mucha mucosidad, dificultades para digerir, formación de cálculos”, entre otros.

Por su parte, el argentino y miembro de “Consciencia Viva” (sitio que difunde información acerca de la alimentación viva), Mariano Caino, “las golosinas tradicionales pueden generar una lista interminable de afecciones y problemas a nuestra salud, más allá de la adicción que estos productos crean debido a la presencia de azúcares, harinas e ingredientes químicos y procesos industriales”.

En esta misma línea, dice que es sabido que “el almidón de las harinas se convierte en azúcar simple luego de pasar por la cocción y otros procesos. Además, las golosinas tienen una relación muy fuerte con los aspectos emocionales de la gente (similar a los ansiolíticos y aquello que entrega placer). Algunos los conocemos en inglés como comfort foods”, cuenta.
 
Golosinas saludables

Para Mariano Caino, “con los años, hemos ido modificando cada vez más los alimentos de su estado original, perdiendo la percepción del origen de los mismos. La gente cuida más la calidad del combustible de sus autos que el alimentos que consume todos los días”, asegura.

A pesar de esto, afirma que “hay un gran cambio de conciencia en muchos que está llevando a que cada vez haya más gente que se vuelva a conectar con las fuentes naturales, todo por la búsqueda consciente hacia un estilo de vida en armonía con lo natural”.

Y en ese sentido, asegura que “en la alimentación viva (y también vegana) podemos crear nuestras propias golosinas libres de azúcar, soya, harinas y cocción. Algunas preparaciones son los chocolates, mermeladas, galletas, panes dulces, helados, tartas de frutas, tortas, trufas, bombones, etcétera”.
 
Algunos de los alimentos que se reemplazan en las preparaciones vivas son la harina de trigo (por granos “activados” a través del remojo en agua como almendras, nueces, semillas de maravilla), la consistencia que entrega la leche (por la palta y algunas semillas), el sabor que entrega el azúcar y endulzantes (por dátiles, pasas, higos, ciruelas secas, cacao, vainilla), entre otros.

Lo anterior es avalado por Belén Dussaubat, quien dice que “uno puede preparar prácticamente cualquier tipo de receta con alimentos vivos”, pudiendo reemplazar con ingredientes naturales todos los componentes químicos que poseen los productos que podemos adquirir en una tienda o supermercado.

En ese sentido, menciona que incluso “los colores de las golosinas vivas son mucho más atractivos, porque en ellos hay una gran variedad de frutas, frutos secos, hierbas, etcétera”.

Por su parte, Mariano Caino afirma que en cuanto a la coloración de las golosinas, “podemos utilizar frutas combinadas como plátanos, arándanos, frambuesas, moras, kiwis y muchos más. Los alimentos libres de procesos y cocción conservan sus colores originales y todas sus propiedades intactas”.

Además agrega que se puede reemplazar el azúcar “endulzando con pasta de dátiles, pasas de uva en agua y procesadas, estevia, yerba mate o cualquier otra fruta deshidratada que volvemos a remojar. De esta manera no tenemos la necesidad de utilizar azúcares ni ingredientes químicos”, añade.

Para Belén, “es importante comenzar a educar nutricionalmente a los niños desde pequeños, ofreciéndoles frutas en vez de galletas, preparándoles batidos de frutas de la estación en vez de helados y disfrutar junto a ellos de los colores y aromas de las ensaladas verdes y adornos como los pimentones, naranjas, tomates, aceitunas, pepinos, etcétera”.

“Hay tantas posibilidades de alimentos sanos que no consideramos como opción, porque simplemente no se nos ocurren. Por eso es importante que nos abramos a probar nuevos platos con alimentos vegetales crudos y vayamos añadiendo más comida viva a nuestra dieta cada día”, recomienda.

Helado de plátano y menta (opcional: con chocolate) para 4 porciones
(Belén Dussaubat).

- 6 plátanos maduros congelados
- hojitas de menta fresca
- 200 cc de agua
- 1 cdta. de cacao amargo (opcional)

Se pelan los plátanos, de cortan en 4 pedazos, se guardan en un bowl o una bolsa dentro del congelador, por un tiempo entre 4 y 6 horas.

Luego se sacan, se espera unos minutos para que no estén tan duros y se introducen en la licuadora junto con el agua, la menta y si se desea, el cacao. Se licúa bien y se sirve.

Decorar con trocitos de nueces molidas, menta o lo que quieras. Si se desea un sabor más dulce, puede añadirse dátiles, pasas morenas o estevia. Probar variaciones con otras frutas y frutos secos, para tener helados de muchos sabores. Y si se quiere la consistencia de helado más duro, entonces debe guardarse en el congelador guardarse en el congelador unas 3 o 4 horas antes de servir.
 
Punto Vital Enero 2012 ©
 
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