Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ ALIMENTACION
 
 
 
A pesar de que el análisis fue hecho en 2008, aún no hay avances en el tema
 
Las galletas en Chile no son sanas
Dentro de lo que se considera como colación escolar, las galletas son uno de los productos más cotizados por los niños y por lo tanto sus padres son quienes los adquieren para su consumo. Un estudio realizado en 2008 en nuestro país concluyó que esta merienda no es saludable y a dos años de aquello aún no se hace nada para cambiarlo.
 
Carla González C.
 

Que las papas fritas, los chocolates, las galletas y todo tipo de snack en extremo dulce o salado sean una pésima recomendación nutricional para cualquier tipo de persona no es nada nuevo, sino más bien una realidad que aunque ya conocida por gran parte de la población, al parecer todavía no es tomada muy en cuenta.

Seamos realistas. Por un lado, los padres no se toman el tiempo para pensar en alternativas sanas de merienda para sus hijos y por otro, la tentación que produce lo actualmente conocido como “colación” es tan grande que (casi) siempre terminan ganando la batalla contra los alimentos como las frutas que si bien son mucho más saludables, no son de la preferencia de estos pequeños consumidores.

A todo lo anterior se suma la poca regulación que en Chile se hace a este tipo de productos, donde a unas pocas indicaciones acerca de lo que contienen – y que mucha gente todavía no logran comprender – no hay información clara y fácilmente entendible impresa en sus etiquetas.

Es a partir de eso que han existido propuestas como las del “semáforo saludable” (medida modificada en el actual proyecto de ley que aún se encuentra en discusión) que de alguna forma intentan reforzar el concepto de alimentación saludable y de paso educar al consumidor acerca de lo que está comprando.

Todo esto motivó a la Corporación Nacional de Consumidores y Usuarios de Chile (Conadecus) a realizar en el año 2008 un estudio del etiquetado de una importante cantidad de galletas disponibles hoy en el mercado chileno. Después de esta investigación, el área de análisis de esta asociación llegó a conclusiones realmente escalofriantes y que permitieron comprender lo que contiene uno de los productos más consumidos hoy por los niños.

 
El 2 de junio, el senador Guido Girardi calificó como un “rotundo fracaso” el plan que pretendía llegar a 2010 con un índice menor de obesidad infantil en Chile. Al respecto, insiste “en la importancia de que se apruebe el Proyecto de Ley que busca prohibir la venta de comida chatarra en colegios”, entre otras medidas relacionadas. Fuente: guidogirardi.com
 

En cuanto al análisis de la Conadecus, los resultados dieron con que “las galletas disponibles en el mercado no cumplen con índices considerados como saludables”. Así, de las 84 estudiadas ninguna cumplió con los requisitos necesarios para ser consideradas como un producto sano y por ende, para ser consumido por la población.

Al respecto se dijo en la investigación que “la mayoría de las galletas contienen altísimos niveles de sal, de grasas saturadas y grasas trans perjudiciales para la salud (además de bajos índices de fibra dietética), en especial para las personas con enfermedades crónicas como la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial y la obesidad”.

 
Un estudio de resultados calamitosos
 

Si bien las conclusiones a las que llegó la Conadecus son importantísimas, han pasado dos años y ni la industria ni las autoridades de salud de Chile han tomado cartas en el asunto, siendo aún posible encontrar las mismas galletas en las estanterías de los supermercados.

Al respecto el coordinador de este proyecto y secretario ejecutivo de Conadecus, Horacio Soler Ríoseco, cuenta que una de las principales motivaciones que tuvieron como agrupación para realizar este estudio fue porque “como asociación de consumidores tenemos la obligación de preocuparnos de que los productos que consumen los chilenos sean adecuados para la salud”.

 
     

Bajo esa premisa, menciona que la idea es básicamente entregar información a las personas con respecto a este tipo de temas para que sean ellas quienes tomen la decisión en forma libre de adquirir o no estos alimentos, sabiendo por supuesto los pro y los contra que esta determinación puede tener en su organismo.

“Para nosotros (lo anterior) es un poco ingenuo porque la mayoría de los medios está controlado por la publicidad y por lo tanto, pueden publicar este tipo de información un día, pero después olvidarla. Es una realidad de la que estamos conscientes”, sentencia.

 
Horacio Soler manifiesta que la Conadecus se adhiere al proyecto de ley acerca de la alimentación saludable. “No nos importa que el producto lleve una u otra cosa, pero sí que se informe a través de instrumentos como el semáforo acerca de cómo afectará a la salud”, dice.
 

En cuanto a las indicaciones que la Conadecus se atrevió a recomendar tanto a las empresas como a la autoridad sanitaria están las de indicar el porcentaje de azúcar que contienen las galletas y reducirlo, disminuir el contenido de grasas saturadas y grasas trans que contienen y eliminar la sal (en el análisis se dice que “existen 53 marcas de galletas de 84 que contienen más de medio gramo de sal”), sustancia que se utiliza para potenciar y preservar el sabor de estos productos.

“Éste fue un estudio calamitoso, los resultados indican que en realidad las galletas y los packs de colaciones son chatarra y que tienen un contenido graso que llama a gritos a la obesidad. Si alguien sabe todo esto y aún así le compra galletas a los niños será un irresponsable”, enfatiza.

Para Soler, éste no es sólo un problema de regulación, sino que también de mercado. “Si esto se regulara el mercado se achicaría y habrá gente que no podrá consumir algunos productos porque serían muy caros. Eso bajaría las ventas y le provocaría al país problemas económicos. Además, quedarían consumidores fuera y por lo tanto habría que desarrollar y fomentar otro tipo de alimentos que sean accesibles y de paso más sanos”, manifiesta.

 
Ningún resultado en dos años
 

“Es como si habláramos al aire, no nos escuchan” es la frase con la que mejor resume el secretario ejecutivo de Conadecus para describir la forma en cómo las autoridades de salud han recibido este estudio.

Su aseveración es compartida por Omar Pérez Santiago, director ejecutivo de la Liga Ciudadana de Consumidores y asesor técnico del estudio del etiquetado de las galletas, quien afirma que antes de comenzar esta investigación el equipo formado también por la médico pediatra y especialista en nutrición Cecilia Castillo y por el ingeniero en alimentos Edison Cid, ya manejaba antecedentes acerca de lo poco sano que resultaba el consumo de estos productos.

 
     

Al respecto sostiene que “existían antecedentes de que las galletas – promocionadas con una gran inversión publicitaria en niños y jóvenes – no constituyen una alimentación saludable, ya que por su composición contribuyen a aumentar los graves problemas de obesidad y otras enfermedades crónicas. Estudios parciales y análisis internacionales así los indicaban”, dice.

 
Uno de los motivos por los cuales se tomó la decisión de llevar a cabo este estudio – y en general todos los análisis comparativos de alimentos - es mencionado por Omar Pérez quien dice que la idea es “compensar la asimetría de información en el mercado alimenticio”.
 

En palabras del asesor técnico, “la obesidad y el sobrepeso en los niños y jóvenes chilenos es uno de los problemas más importantes en salud pública” y en ese sentido, el consumo de galletas – el que ha aumentado en los últimos años - no contribuiría en nada a mejorar esta situación.

En ese sentido, agrega que la “ley del consumidor establece que estos tienen derecho a una información veraz y oportuna sobre los bienes ofrecidos. Hoy se desarrolla una información asimétrica, donde la industria lo sabe todo sobre el producto alimentario y el consumidor, muy poco. Eso es lo que nosotros intentamos suplir”, enuncia.

Por otro lado y en relación a cómo la industria y la autoridad de salud chilena reaccionaron frente a este análisis, Omar Pérez es enfático al señalar que por parte de los primeros “la reacción fue el silencio” y sentencia que este mutismo queda fácilmente de manifiesto al ver que hoy las mismas galletas aún siguen en el mercado.

En cuanto a las autoridades su opinión no es muy diferente. “Les pedimos que se exigiera como obligatorio la rotulación de azúcar en las etiquetas de las galletas, que se prohibieran las no saludables al interior de los colegios y que mejorara la normativa de etiquetado. Desgraciadamente, ninguna de estas cosas han cambiado en estos dos años”, afirma.

 
Punto Vital Agosto 2010 ©
 
Artículos Relacionados
La fibra: imprescindible en cualquier dieta sana
Alimentación saludable para niños
Padres: prediquen y practiquen