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Para muchos, ésta es la forma más saludable de alimentarse
 
Flexitarianos: todo depende del paladar
No son ni vegetarianos, ni carnívoros; tampoco omnívoros ni veganos. Son flexitarianos, personas que llevan una dieta que contempla todo tipo de alimentos, pero siempre y cuando prepondere la ingesta de verduras. La idea es ser flexible y no restringirse en el consumo de comida que para otras tendencias está parcial o totalmente vetada.
 
Carla González C.

El hecho de comer poca carne y más verduras, frutas y en general alimentos más saludables tiene nombre. Se llama Flexitarianismo, extraña palabra que proviene de los vocablos “flexible” y “vegetarianismo” y si bien se le considera un término que existe desde el año 1992, la página web que agrupa a esta tendencia en España (www.flexitariano.org) afirma que se utiliza desde 2003.

Es ese mismo sitio el que menciona que los flexitarianos son “aquellas personas que basan su alimentación en una dieta mayormente vegetariana, pero que de manera ocasional, por diversas razones, consumen algunos productos de origen animal: mariscos, pescados, aves y carnes”.

Con lo anterior, se puede pensar que estamos hablando de un omnívoro, de alguien que finalmente come “de todo”. Frente a esta suposición, los flexitarianos dicen que “el hecho de que el consumo no sea regular ni habitual, dentro de una dieta mayormente vegetariana, es lo que define a un flexitariano: no lo que come, sino la frecuencia con la que lo toma”.
 
El creador del sitio Flexitariano – Eugenio García – dice que estas personas “no son un subtipo de vegetarianos, aunque su alimentación sea mayoritariamente vegetal y de la que la palabra provenga de la unión de ‘flexible’ y ‘vegetariano’” (El País).

La idea entonces es en palabras simples, mantener un régimen alimenticio donde preponderen las frutas, verduras, granos y cereales, pero que no deje de lado las carnes, cualquiera sea su origen. Así, las carnes rojas, blancas e incluso los embutidos son también parte del menú de estas personas, eso sí, ingeridos de manera cauta. El tamaño de las porciones y las veces en que se consumen quedan en manos del consumidor y sus preferencias.

La nutricionista y docente en alimentación institucional de la Universidad Andrés Bello (Unab), Claudia Rojas Lagos, menciona que desde el punto de vista social, “es mucho más fácil ser flexitariano que un vegetariano o un vegano”, esto pues según comenta, “la dieta del flexitariano es mucho más fácil de llevar como estilo de vida porque en su alimentación habitual – día a día - son ovo lacto vegetarianos, o sea, incluyen huevos, leche y además todas las verduras y frutas”.

La diferencia está, dice, en que “al momento de salir y compartir con otras personas, incluyen carne y de todo tipo: cerdo, pavo, pollo, jamón, pescados, es decir, no sólo los de origen animal sano” y por lo tanto la idea es “que la cantidad y la frecuencia en que se consuman estos productos sea menor”, menciona.

“Por lo tanto, un flexitariano no come carne todos los días, sino que dejan prácticamente ese gusto reservado para dos o tres veces a la semana. Los otros días son vegetarianos, pero no del tipo que solamente incluye vegetales, sino que también agregan huevos y leche, porque de ellos obtiene las proteínas”, agrega.

Dime cuánta carne consumes y te diré quién eres
 

Como en el Flexitarianismo la cantidad de carne (y en general de proteína animal) juega un papel importante, es necesario conocer cuáles son las proporciones adecuadas para no excederse y ser un omnívoro, ni extra limitarse y convertirse en vegetariano o vegano.

En ese sentido, la docente de la Unab afirma que en el caso de quienes consumen de todo, pero de manera equilibrada, “normalmente la carne que se ingiere en forma diaria es de en promedio entre 120 y 180 gramos”. Un ejemplo de ello sería un tuto de pollo, que si bien como explica la especialista, pesa 300 gramos, lo realmente comestible sería equivalente a la proporción mencionada al inicio.
 
 
“La vida de los flexitarianos no está pensada en la alimentación, sino que se adaptan a ella. Diferente es lo que ocurre, por ejemplo con los veganos, quienes adaptan su vida a los alimentos, con todo lo que ello implica”, menciona Claudia Rojas.

Por otro lado, cuenta que en el caso de los flexitarianos el gramaje de carne disminuye, dejándolo entre 60 y 80 gramos, claramente menos que una porción normal. Desde el punto nutricional, afirma que “los gramos de proteína que requerimos todos los días para que nuestro cuerpo funcione en forma ideal es en promedio de 1 gramo por kilo, es decir, si peso 60 kilos, requiero 45 gramos de proteínas”.

Cumplir con esta proporción no es nada fácil para quienes vetaron la proteína animal de su dieta, pero sí lo es para el ovo lacto vegetariano y sobre todo para el flexitariano. Sobre estos últimos, la nutricionista dice que “comen de todo y no tienen restricciones”, pero recalca que la gran diferencia siempre estará en la frecuencia y la cantidad de esas ingestas.
 
En el Flexitarianismo tú eliges

A pesar de lo anterior, Stephanie Holiman dice que hay que tomar en cuenta de que en algunos casos, el precio elevado no es sinónimo de lucro sino más bien de trabajo. Es el caso de la agricultura orgánica, de la cual menciona que es de suma importancia “tener conciencia de por qué es más costosa”.

Entre las razones afirma que “la agricultura que todos conocemos – la convencional – no paga por el consumo que hace del medioambiente en el que está produciendo. Además, contamina el suelo y las napas subterráneas de agua, ocupa gran maquinaria, agroquímicos, petróleo y una serie de cosas que significan un gasto para ese suelo”.
 
La directora del proyecto Huerto Hada Verde cuenta que para un agricultor convencional es sumamente difícil transformarse en uno orgánico, pues debe invertir mucho dinero en limpiar el suelo donde trabaja (esta etapa dura 4 años) y pasar por un proceso de certificación, entre otros, lo que claramente será causa de un precio más elevado en su producción final.

Estar pendiente de qué alimentos habrá en una parrillada, andar preocupados de que existan cadenas de frío para que las ensaladas no se echen a perder, tener que pasar por “raro”, “mal educado” o “exagerado” al momento de tener que rechazar ciertos productos es muy propio de quienes tienen una nutrición que si bien no es “especial”, tampoco es “normal” para el común de las personas.

Es por eso que el Flexitarianismo surge como una alternativa mucho más cómoda donde no hay restricciones y aun así se asegura una nutrición sana y de calidad. “Ser flexitariano es mucho más fácil porque se trata de tu elección, nada está restringido y la frecuencia es totalmente voluntaria, o sea, si hoy comes atún, mañana pavo, pasado vacuno y luego estás un mes sin comer carne, estará bien”, dice la nutricionista.

Desde el punto de vista nutricional, la docente de la Unab afirma que el menú de estos “vegetarianos flexibles” es “bastante más sano”. Para explicarlo, dice que debemos ser sinceros y saber que muchos de los vegetarianos que existen hoy no son responsables de su nutrición.
Al respecto asegura que muchos “creen que es moda y de un día para otro dejan la carne sin saber algo que es fundamental; no consumirla produce anemia, una disminución de la masa muscular, falta de vitaminas, específicamente la B1 (tiamina, presente también en frutos secos) y B12 (cianocobalamina, presente en huevos y leche y en baja concentración en algas, soya y germen de trigo, por ejemplo) que son las más complejas porque tienen que ver con el sistema nervioso central y todo lo que tiene que ver con el cerebro”.

En palabras de Claudia Rojas, “estas vitaminas se sintetizan a través de los alimentos y estos son las carnes y pescados”, por lo tanto si se prescinde de ellas es necesario – dice – “usar suplementos que contengan estas vitaminas además de ácido fólico y calcio si se es un vegetariano que no consume leche (se requieren diariamente mil milígramos)”, afirma.

También se pueden encontrar en las carnes, ácidos grasos esenciales – como el DHA – nutrientes que no se encuentran presentes en las verduras. Y si bien los vegetarianos y veganos pueden suplementar algunas carencias con semillas, legumbres y cereales, estos no aportan los nutrientes antes señalados y por lo tanto es importante suplementarlos.

Por lo anterior, está convencida de que “hoy hay mucha gente que por moda sigue el tema de ser vegetariano o vegano sin tener idea o sin informarse antes al respecto”.

En el caso de los flexitarianos en cambio, nutricionalmente no se detectaría ningún tipo de deficiencia, esto pues al incluir proteína animal y además la que viene incorporada en la leche, sería suficiente para conseguir la cuota diaria que el organismo que el ser humano necesita.

Con todo lo anterior, Claudia Rojas dice en cuanto al consumo de proteína animal – y debido a todos sus beneficios – que “la gente no debiera dejarla de lado. Si lo hace, repito, debe suplementarse”.

Y en relación al Flexitarianismo, dice convencida que ésta sería “la forma más correcta de llevar un estilo de vida saludable”, esto pues asegura que con este tipo de alimentación, la persona poseerá en su organismo más fibra, menos grasas saturadas, buenos índices de colesterol y triglicéridos y por lo tanto tendrá menos riesgo de padecer patologías  como obesidad, diabetes e hipertensión arterial.

“Las personas tendrían su organismo en buenas condiciones y alejado de enfermedades que hoy están siendo normales en nuestra sociedad”, concluye.

 
Punto Vital Septiembre 2011 ©
 
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