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Los especialistas afirman que hay relación entre el estrés y las alzas de peso
 
Relajado se come (y se vive) mejor
Estar en constante estrés produce en la gran mayoría de las personas un estado de ansiedad que los lleva a encontrar relajo en la comida, principalmente aquella que provoca grandes alzas de peso. ¿Se puede “engañar” al cerebro y así relajarse y comer mejor?
 
Carla González C.

¿Existe efectivamente una relación entre el estrés y el alza de peso corporal? Al parecer sí y es por eso que entender que vivir bajo presión no ayuda a tener una buena calidad de vida, desde el nerviosismo propio de estar estresado, hasta la manera en cómo elegimos y procesamos nuestros alimentos.

Según la nutrióloga de Clínica Avansalud, doctora Pamela Rojas, “efectivamente el estrés influye en la nutrición de las personas. Algunos comen menos, ya que se disminuye su apetito, pero una gran cantidad de personas (quizás la mayoría) empiezan a presentar más hambre y tienden a comer en exceso”, dice.

Por su parte, el nutriólogo doctor Jaime García (www.nutricionsaludable.cl), afirma que en este tema “hay una relación comprobada por estudios científicos” y que según estas investigaciones, las alzas de peso se deben a “diversos mecanismos, que pueden desarmonizar el metabolismo de las personas”.

Entre esos mecanismos, el especialista nombra la alteración de la tiroides, de los neuropéptidos (cuyo efecto es directo en el tejido graso) y del cortisol, hormona que es secretada en mayor cantidad en momentos de estrés, el que si se vuelve crónico, provocará un mayor riesgo de desajuste en el metabolismo.
 
Según un artículo publicado en la revista española Eroski Consumer, “la dieta varía según los síntomas” provocados por el estrés. Es por eso que mencionan que entre otras, “la carencia de vitaminas B1 y B6 y el déficit de magnesio” producen problemas como irritabilidad, nerviosismo, depresión, fatiga y ansiedad. De allí que “ácidos grasos insaturados, como el linoleico (presentes en frutos secos y aceite de semillas), son necesarios para el desarrollo del sistema nervioso”.

Para la nutricionista Natalia Castro (www.consultanutricional.cl), los factores anteriores obedecen a la respuesta ante un estrés crónico y si bien están muy relacionados ambos – estrés y alza de peso – lo más común es que la gente consulte porque ha sumado kilos a la balanza y no porque se siente inquieto, presionado o nervioso.

Según afirma la profesional, “no es que la persona suba de peso exclusivamente a causa del estrés, sino que éste se transforma en un factor desencadenante porque lleva al paciente a estar más nervioso y tal como lo mencionan otros especialistas, para muchos la única forma a la que recurren para calmar ese estado es comiendo”, sostiene.
 
Amor por las grasas, los dulces y carbohidratos

El doctor Jaime García comenta que cuando una persona está viviendo bajo mucha presión y por lo tanto padeciendo estrés, lo típico es que cambie sus preferencias alimenticias (o las empeore). De esta manera, dice que el menú estará mayormente compuesto por alimentos dulces, azúcares refinadas, grasos e hidratos de carbono.

La razón de este favoritismo, es porque alimentos como el pan y el chocolate producen “un efecto ansiolítico” y un aumento de los niveles de serotonina (llamada la hormona del humor) entregando con esto la sensación de placer, el que por cierto dura muy poco y de allí la necesidad de volver a probar un bocado tras otro.
 
 
Según menciona el doctor Jaime García, al estar una persona estresada, también cambian sus hábitos y horarios alimenticios, sintiendo hambre sobre todo durante la tarde y la noche. De allí que se tiene la imagen de la persona ansiosa “asaltando” el refrigerador en horarios no saludables para la ingesta de alimentos.

Por otro lado, el nutriólogo menciona que otro de los efectos que tiene nuestro organismo durante este desequilibrio provocado por el estrés, es el alza de la insulina y la glicemia. Esto, dice, es provocado por la alta ingesta de alimentos como el pan, dando como resultado un mayor estado de ansiedad y por ende, más ganas de comer.

En relación a este “desbarajuste nutricional” y la preferencia por alimentos poco saludables, Natalia Castro dice que las evidencias científicas dicen que “la palatabilidad en alimentos grasos y dulces es mayor, lo que entrega más placer al comer un alimento de estas características” que alguna verdura o fruta.

Lo negativo, agrega, “es que tiene un poder de saciedad muy bajo” y de allí es que se provocaría lo mencionado anteriormente, es decir, las ganas y ansiedad por comer más.
 
¡Engañemos al cerebro!

El poder que tiene la mente es innegable y tanto es así, que según afirman los especialistas, es totalmente posible entregarle mediante la nutrición algunos “engaños saludables” que lo hagan creer que se está combatiendo la ansiedad a través de los alimentos que el organismo solicita.

Lo primero que rescata Natalia Castro es la voluntad y al respecto menciona que “la persona debe partir desde las ganas de hacer un cambio positivo en su estilo de vida”. Luego, agrega que existen pautas que le permiten al paciente controlar la ansiedad sin tener que dejar de comer.

En ese contexto menciona que se puede recurrir a la colación o el “picoteo”, pero de “alimentos con baja densidad calórica dándole al mismo tiempo un mayor volumen visual al plato”. Para cumplir con esta tarea, la nutricionista nombra como buenos ejemplos a las frutas, barras de cereal (donde incluso está permitido consumir 2 unidades, pero siempre y cuando sean barras hechas en base a arroz inflado, pasas, frutas, etcétera), un par de galletas con quesillo, entre otros.

Como al parecer, la noche es el momento del día donde las personas se dejan llevar por la ansiedad, la nutricionista Natalia Castro recomienda que si no se tiene tiempo para cocinar algo liviano, lo mejor es consumir un producto lácteo como la leche, yogur o quesillo, los que aumentarán la sensación de saciedad durante el sueño, pues mantiene estables los niveles de glicemia.

Para la nutricionista, “el ritmo de vida ha cambiado mucho, pero el ser humano sigue siendo el mismo” y es justamente por eso que el estrés de estar sometidos a cada vez más exigencias, produce un desequilibrio en nuestro organismo, el que a su vez sigue rigiéndose por ciclos naturales que indican nuestras horas de sueño y vigilia, nuestras exigencias nutricionales, etcétera.

En cuanto a la posibilidad de que suceda lo contrario es decir, comer mejor para superar el estrés, Natalia Castro menciona que si bien esto no está comprobado, sí “se puede relacionar indirectamente el hecho de que al comer sano, la persona se sienta mejor, con más energía y más concentrado, por lo tanto podría relacionarse una nutrición saludable con el manejo adecuado del estrés”, sostiene.
 
Cinco consejos para no comer de más por culpa del estrés

La nutrióloga Pamela Rojas, entrega 5 consejos para todos aquellos que sientan que el estrés les está pasando la cuenta, además, en su dieta.

1º Dejar de lado los alimentos que aportan muchas calorías y reemplazarlos por productos como las jaleas light, el apio y las sopas de verduras (acelgas, espinaca, zapallo italiano). Además, alejarse de las golosinas.

2º Preferir líquidos como el agua potable, mineral o aguas de hierbas antes de empezar a comer al momento de sentir más hambre.

3º No comprar golosinas ni snacks dulces, esto pues el azúcar produce una sensación de saciedad muy breve que luego puede dar paso a cansancio y somnolencia.

4º Bajarse antes de la micro y del metro. Caminar más ayuda a reducir la ansiedad.

5º Realizar ejercicio en forma regular, ayuda a bajar el estrés.

 
Punto Vital Enero 2012 ©
 
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