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Cuando el rollo se tiene en la cabeza
 
 
Para llevarla a cabo se necesita de rigurosidad y conocimiento
 
Cuerpo y mente en la zona
Proporción equivalente entre grasas, carbohidratos y proteínas es la base para que la dieta de la zona tenga éxito. Si bien no es un régimen para adelgazar, sí ayuda a mantenernos en forma, aumentar la energía de nuestro organismo y llevar una vida más saludable obteniendo un mejor equilibrio emocional.
 
Carla González C.
 

La dieta de la zona nace hace aproximadamente 20 años atrás, cuando el doctor y bioquímico norteamericano, Barry Sears, comenzó su trabajo para aliviar a personas con afecciones diabéticas y cardiacas. Años después, se convertiría en uno de los regímenes más utilizados por los actores de Hollywood y de ahí que se le dice a ésta, la dieta “de las estrellas”.

A partir de esto, la invitación que hace Sears a todos quienes quieran practicar esta dieta se conoce como “estar en zona”, es decir, mantener el control de los niveles de insulina en el organismo los que en exceso harán que nos mantengamos gordos y gruesos, acrecentando el padecimiento de cardiopatías.

Otro de los puntos importantes de destacar – y que quizás nos ayudaría mucho a los chilenos debido a que nuestro país posee un clima acorde – es que para el creador de esta dieta, “la zona” no es más que una evolución de la dieta mediterránea porque se basa en el consumo de frutas y verduras, proteínas bajas en grasa y aceite de oliva. El único agente diferenciador en este caso es el consumo de almidones y cereales, alimentos que se suman a la zona.

Otro de los puntos importantes de destacar – y que quizás nos ayudaría mucho a los chilenos debido a que nuestro país posee un clima acorde – es que para el creador de esta dieta, “la zona” no es más que una evolución de la dieta mediterránea porque se basa en el consumo de frutas y verduras, proteínas bajas en grasa y aceite de oliva. El único agente diferenciador en este caso es el consumo de almidones y cereales, alimentos que se suman a la zona.

Con respecto a lo anterior, el médico hace alusión a la forma en que comían nuestros antepasados hace dos generaciones atrás, años en que el especialista asegura que se comía mejor y que por los tiempos que vivimos actualmente se ha opacado por el consumo de comida rápida y sin mayor preparación.

La nutricionista y directora del Centro Psiconutricional NUT, Gloria Jury Jamis, nos cuenta un poco más acerca de la dieta de la zona diciendo que este régimen consiste en “mantener una proporcionalidad en la ingesta de proteínas e hidratos de carbono en cada tiempo de comida”, con esto, tendremos porcentajes similares de estos nutrientes lo que nos llevará a un equilibrio en la alimentación y por consiguiente, a un estado de armonía en nuestro organismo.

 
Básicamente, la dieta de la zona consiste en ingerir 3 grs. de proteínas por 4 grs. de hidratos de carbono. De esta forma, se tiene la relación 40-30-30: 40% de las calorías totales en forma de hidratos de carbono, 30% de ellas como proteínas y 30% en forma de grasa.
 

Gloria Jury comenta además que el nombre de la dieta proviene de las aseveraciones de su creador, quien describe la zona “como ese estado misterioso en que el cuerpo y la mente colaboran entre sí” y cita al autor diciendo que “en la zona, aunque relajada, la mente se encuentra alerta e increíblemente concentrada. A su vez el cuerpo es ágil y fuerte y aparentemente infatigable”.

Para la nutricionista, la dieta de la zona es un régimen que “implica mucho cálculo y el aprendizaje de equivalencias alimentarias”, por lo que a pesar de ser recomendable, hay que estar consciente de que si se quieren resultados, hay que estar atento en cada momento. Además, como se trata del consumo de mayor cantidad de proteínas, las personas con enfermedades renales y aquellos que no pueden consumir mucho de este nutriente, debe consultar con su médico para ver la posibilidad de realizar ésta u otra dieta.

 
 
¿Cómo entrar en la zona?
 

EGO - Chile también está inserto en el área educación a través del programa EGO Escuela, estrategia que aborda actualmente a mil centros educativos chilenos (y con mayor prevalencia de obesidad), donde la idea es poder instaurar algunas medidas que favorezcan la buena nutrición y la potenciación de la actividad física en los niños.

En relación a este plan, la médico dice que básicamente el trabajo consiste en generar espacios para que “los niños tengan quioscos saludables, colaciones prescritas y no voluntarias, recreos activos, una jornada completa mejor utilizada con talleres de deportes, una mejor planificación de las clases de educación física”, entre otros.

Para la especialista, la labor que se realiza en esta área debe tener comprometidos a todos los actores que en ella se hacen parte: desde el alcalde hasta los mismos alumnos y sus familias en una suerte de “instalación territorial” con una mirada estructural, es decir, “no que cada niño tenga que decidir qué hace”, sino que impere la oferta permanente y obligatoria en su lugar de estudio.

Gloria Jury comenta además que el nombre de la dieta proviene de las aseveraciones de su creador, quien describe la zona “como ese estado misterioso en que el cuerpo y la mente colaboran entre sí” y cita al autor diciendo que “en la zona, aunque relajada, la mente se encuentra alerta e increíblemente concentrada. A su vez el cuerpo es ágil y fuerte y aparentemente infatigable”.

Para la nutricionista, la dieta de la zona es un régimen que “implica mucho cálculo y el aprendizaje de equivalencias alimentarias”, por lo que a pesar de ser recomendable, hay que estar consciente de que si se quieren resultados, hay que estar atento en cada momento. Además, como se trata del consumo de mayor cantidad de proteínas, las personas con enfermedades renales y aquellos que no pueden consumir mucho de este nutriente, debe consultar con su médico para ver la posibilidad de realizar ésta u otra dieta.

Siguiendo con lo anterior, si aumenta la cantidad de la hormona de la insulina en el organismo, la respuesta será un crecimiento sostenido en el peso y por lo tanto, uno de los indicadores será el hambre que se suele sentir entre comidas (cosa que no debiera pasar en una buena dieta). Sin embargo, los nutricionistas dicen que a pesar de este juicio, aún no está confirmada una relación nutrición-endocrinología que confirme esta teoría.

Para entrar en “la zona”, cada individuo tendrá un menú especial según su masa corporal y necesidades proteicas. Al respecto, la nutricionista Gloria Jury Jamis hace hincapié en la teoría del doctor Barry Sears, la que habla de establecer “bloques” de alimentos, los que tendrán una cantidad fija de proteínas, hidratos de carbono y grasa.

Así, se recomienda que las personas que sigan esta dieta lleven a cabo cinco comidas diarias, dejando dos de ellas con el carácter de liviano. Es importante que no se dejen pasar más de cuatro o cinco horas entre meriendas, pues esto alteraría el nivel de azúcar en la sangre.

En su calidad de nutricionista, Gloria Jury nos da un ejemplo acerca de estos bloques de alimentos:

 

Proteína

Hidratos de Carbono Grasa
60 gr. de pollo sin piel 1 taza de espárragos 3 aceitunas
2 claras de huevo   1½ taza de coliflor 1 cucharadita de mayonesa light
90 g de camarones. ½ manzana o ½ taza de cerezas  
 

Y argumenta: “de esta manera se puede mantener permanentemente la proporcionalidad entre los nutrientes. Por ejemplo, un hombre con un requerimiento de 75gr. de proteína tendría que comer 11 bloques de proteína, equivalente a 77gr., esto repartido en tres comidas y dos colaciones”.

 
Detractores de la zona
 

Como hemos visto, aplicar la dieta de la zona implica un compromiso por parte de la persona, quien deberá llevarla a cabo intentando no sentir hambre, esto porque se trata de un régimen hipocalórico el que contempla el consumo de 1.100 calorías diarias, menos de lo que los nutricionistas recomiendan a menudo.

Algunos especialistas que si bien no poseen reparos en recomendar esta dieta, sí advierten que al poseer entre sus exigencias una baja ingesta de carbohidratos, es muy probable que se deje a un lado rápidamente, pues el hambre se sentirá al cabo de algunos días.

Por esta razón, aprender a comer bien es - una vez más - el consejo en el que todos los nutricionistas caen al hablar de las dietas. Si hay necesidad de entrar en un régimen, lo mejor es consultar antes al especialista, pues él será el indicado para dar las pautas necesarias según los requerimientos del paciente.

 

Para hacernos una idea, un ejemplo de dieta de la zona es el siguiente:

Desayuno
Tostadas de pan integral con jamón dulce o serrano (sin la grasa)
Café sólo, poco cargado.
Dos yogures light y café o té rojo.

Refrigerios de media mañana - tarde
Una fruta y cinco almendras o avellanas.
Un postre de soja y frutos secos.
Se puede sustituir el refrigerio por una barrita de cereal, siempre que lleve una proporción de proteína entre el 50% y el 100% de los hidratos de carbono.

Comida - cena
Una proteína: pechuga pollo 120 gr., pechuga pavo 120 gr., hamburguesa pollo o pavo, atún 140 gr., salmón 180 gr., merluza 180 gr.
Un hidrato de carbono: coliflor, brócoli, tomate o lechuga y cualquier fruta.

Grasa: 12 aceitunas ó 4 cucharas pequeñas de mayonesa light; ó 1 cucharada y media de aceite de oliva.
 
Punto Vital Marzo 2008 ©
 
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