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Desde su creación, EGO Chile ha tenido avances y también reconoce labores pendientes
 
La difícil tarea de crear conciencia
La Estrategia Global contra la Obesidad (EGO), nace en Chile en 2006 como reflejo de lo que dos años antes instaurara la Organización Mundial de la Salud para conseguir “el cambio conductual de la sociedad y los individuos, que permita disminuir la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles”. ¿Cómo vamos al 2009?
 
Carla González C.
 

A tres años de la instauración de EGO – Chile, quisimos saber cómo se ha manejado esta estrategia en nuestro país. Para eso, Punto Vital conversó con la doctora Lorena Rodríguez, jefa del Departamento de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud (Minsal), quien nos contó acerca de cómo ha resultado este trabajo y de cuáles son aún sus falencias y tareas pendientes.

Como primera aseveración, la doctora Rodríguez menciona que a través de estos tres años, EGO – Chile ha avanzado en cada una de sus líneas de trabajo (salud, educación, área empresarial, entre otras), siendo cada una de ellas un aporte para este planteamiento que pretende bajar los altos índices de obesidad y enfermedades asociadas que existen en nuestro país.

Con respecto al ámbito de la salud, la profesional del Minsal menciona que dentro de esta área, uno de los planes más relevantes que se han establecido es la “estrategia de intervención nutricional a través del ciclo vital”, que nace casi junto con EGO y que tiene como línea de trabajo la atención primaria.

En este punto, la especialista dice que dentro de sus elementos más relevantes está “el control de la salud nutricional del niño al quinto mes y a los tres años y medio”, programa que tiene como objetivo central el tema de la nutrición además de - en el caso de los niños mayores – “instalar hábitos de actividad física”.

 
La “estrategia de intervención nutricional a través del ciclo vital” también incorpora a aquellas “mujeres post parto” para ayudarlas mediante algunos programas nutricionales – y con controles a los 3 y 6 meses después de dar a luz - a recuperar su peso pre gestacional.
 

En esta misma línea, la doctora Lorena Rodríguez indica que la capacitación del equipo de trabajo es fundamental. La idea aquí es poder trabajar cercanos a las personas en forma individual y no autoritaria, por lo tanto “no se trabaja con instructivos, sino a través de la metodología de la consejería en alimentación sana y actividad física”.

Para la médico “no ha sido fácil” llevar adelante este tipo de estrategias, pues menciona que “sin más recursos extra se reorganizó el equipo para dedicarle tiempo a los niños y a las mujeres después del embarazo en el tema de la nutrición”, explica.

 
El trabajo con los pacientes obesos
 

Vinculado a lo anterior, la jefa del Departamento de Alimentos y Nutrición del Minsal menciona el PASAF – Programa de Alimentación Saludable y Actividad Física – como otro de los trabajos que se está desarrollando en Chile y que en este caso compromete el trabajo con la población obesa (niños y adultos) que además tiene otro factor de riesgo como un modo de prevención secundaria; un niño cuya madre es diabética o un adulto obeso que presenta un cuadro de pre diabetes o pre hipertensión, son algunos ejemplos.

“A ellos se les ofrece una terapia multiprofesional donde interviene el psicólogo, el profesor de educación física o kinesiólogo, nutricionista, médicos y enfermeras que aborden integralmente su problema de obesidad”, comenta y agrega que la idea de este tipo de atención es disminuir el riesgo de presentar la enfermedad que hasta ese momento sólo se manifiesta como un riesgo para el paciente.

 
     

A pesar de su importancia, la doctora Rodríguez admite que se trata de programas pequeños que por ahora sólo están disponibles en la mitad de los consultorios del país. “No sirve para toda la población”, sentencia y explica que en este caso se está ayudando a las personas en forma individual.

 
También en las escuelas
 

EGO - Chile también está inserto en el área educación a través del programa EGO Escuela, estrategia que aborda actualmente a mil centros educativos chilenos (y con mayor prevalencia de obesidad), donde la idea es poder instaurar algunas medidas que favorezcan la buena nutrición y la potenciación de la actividad física en los niños.

En relación a este plan, la médico dice que básicamente el trabajo consiste en generar espacios para que “los niños tengan quioscos saludables, colaciones prescritas y no voluntarias, recreos activos, una jornada completa mejor utilizada con talleres de deportes, una mejor planificación de las clases de educación física”, entre otros.

Para la especialista, la labor que se realiza en esta área debe tener comprometidos a todos los actores que en ella se hacen parte: desde el alcalde hasta los mismos alumnos y sus familias en una suerte de “instalación territorial” con una mirada estructural, es decir, “no que cada niño tenga que decidir qué hace”, sino que impere la oferta permanente y obligatoria en su lugar de estudio.

 
Otra de las tareas en las que está trabajando actualmente EGO – Chile es en el desarrollo de una ley “de alimentos y publicidad que gira en torno a mejorar el contenido nutricional de los productos”, estableciendo por ejemplo algunos nutrientes considerados “críticos”, donde se mencione sus límites a través de mensajes, donde se advierta al consumidor de sus altos contenidos de por ejemplo, grasas saturadas, sodio, azúcar, etcétera.
 
Una mirada hacia nuevos desafíos
 

Si bien la Estrategia Global contra la Obesidad ha llevado a cabo un sinnúmero de tareas con el fin de lograr el tan anhelado cambio conductual de la población frente a temas que en ocasiones se presentan tan complejos como el de la nutrición, es necesario también mencionar aquellas tareas pendientes que aún no han podido ser concretadas.

En este contexto, la doctora Rodríguez dice que a veces “uno quisiera ser muy perfeccionista”, pero es necesario tomar en cuenta diversas redes que se desprenden de este tipo de iniciativas – pequeña empresa y tecnología, entre otras – por lo que “no es llegar y poner un letrero, sino que hay que hacerse cargo de las consecuencias que se pueden generar” de este tipo de cambios.

En base a esto, sentencia que el trabajo debe ser sistemático con el afán de “buscar la mejor fórmula para que la gente tenga buena información disponible, sin que esto signifique un caos comercial”, explica.

Para la profesional del Minsal, lo más difícil es “cambiar la conducta de compra” de las personas. Y es que los consumidores pueden perfectamente entender un mensaje, pero aún así pueden tomar la decisión de continuar con sus preferencias, por muy poco beneficiosas que éstas sean.

 
Otros avances: limitación del contenido de grasas trans en los alimentos y de ciclamato, edulcorante que se encuentra preferentemente en las bebidas gaseosas.
 

Frente a las críticas que hablan de, por ejemplo, los poco evidentes resultados de esta estrategia, la jefa del Departamento de Alimentos y Nutrición de la cartera de salud es enfática en tomarlas para realizar sus propios juicios. “Si yo hiciera una autocrítica tendría que decir que hubiéramos querido que los cambios sean más rápidos”, dice.

Sin embargo, la médico reitera que lo difícil en este tipo de labores es llegar a consensos, pues según sus palabras, “se requiere poner encima de la mesa aspectos que uno nunca había considerado”, como el de sustituir aquello que se necesita bajar (como el caso del sodio), tomar en cuenta qué es lo que pasa con las pequeñas empresas que trabajan en el rubro de la alimentación, tomarse el tiempo necesario para realizar los cambios, etcétera.

“Llegar a consenso es lento y requiere de un proceso que difícilmente uno se puede saltar”, asegura además de comentar que el trabajar en forma intersectorial tampoco es fácil, ya que cada uno de los sectores involucrados tiene sus propios objetivos, los que en ocasiones deben ser modificados para llegar a un buen resultado. “Es como que el Ministerio de Educación nos pidiera al Minsal que enseñáramos a leer y escribir a los niños en el consultorio”, ejemplifica.

Por último, la doctora Lorena Rodríguez afirma que el hecho de “apuntar a la decisión personal en el cambio de conducta”, también implica resultados no muchas veces positivos y es por eso que el trabajo estructural ha resultado más lento, pues apoyar en forma más individual a las personas resulta un poco más complejo que dejar al libre albedrío a la población.

“Le hemos dejado mucha carga al individuo para que haga cambios”, sentencia y agrega que si bien la comunidad está modificando su discurso, no pasa lo mismo con su decisión final. No obstante afirma que de todas formas, “el hecho de que cambie el discurso hace que vea con mejores ojos las imposiciones que nosotros parecemos hacer”, reflexiona.

 

Tareas que EGO – Chile tiene en pauta para desarrollar:

- Reflexionar acerca de las normativas disponibles actualmente en torno a los alimentos.
- Mejorar el etiquetado de los productos alimenticios.
- Desarrollar mensajes más efectivos para que las personas puedan entenderlos y usarlos en forma positiva.
- Junto al Consejo de Autorregulación y Ética Publicitaria (Conar) trabajan en la mejoría del código de ética publicitaria, donde se incorporaron dos artículos que hablan de la ética en la promoción que llame al exceso de consumo.

La tarea pendiente aquí es reforzar la vigilancia en el cumplimiento de estos artículos, para que de esta manera se puedan bajar el consumo excesivo de alimentos envasados y poco nutritivos, como los postres azucarados, snacks, etcétera.

 
Punto Vital Junio 2009 ©
 
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