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La lectura del etiquetado nutricional es lo más importante
 
La eterna confusión entre lo diet y lo light
Hoy, la elección de los alimentos se ha complicado un poco para los consumidores que muchas veces se confunden y no saben qué escoger. Algunos de los términos que contribuyen en ese desconcierto son los relacionados con los productos diet y light, palabras que pueden hacer grandes diferencias en su compra.
 
Carla González C.
 

Cuando usted va al supermercado, ¿se fija en las etiquetas de los productos que está comprando? y junto con ello y para realizar la compra, ¿sabe identificar los alimentos que desea adquirir con respecto a temas como lo diet, lo light, lo “reducido, liviano o bajo en”?

Quizás ésta sea una duda que asalta a varias personas quienes al comprar, finalmente eligen cualquiera de estos productos, pues al fin y al cabo todos en alguna medida tienen relación con lo más sano y mejor para nuestro organismo.

Esta confusión ha logrado que los consumidores se hagan una idea equivocada de este tipo de productos, cuyas denominaciones provienen desde el mundo de la publicidad y el marketing, quienes las crearon con el fin de etiquetarlos para así darles la connotación de más sanos y especiales para, por ejemplo, bajar de peso.

Tanta es la falta de rigidez con que se manejan estos términos – “nombres de fantasía”, según el Reglamento Sanitario de los Alimentos – que hoy muchos productos diet han sido cambiados a light, esto porque algunas investigaciones realizadas por expertos en marketing y psicología han arrojado que la palabra “diet” es asociada con enfermedades, dietas y sacrificio, al contrario del término “light” asociado con la idea de buena salud, bienestar y estética.

Así lo comentan las nutricionistas de Clínica Dávila, Katherine Barahona y Gabriela Toledo, profesionales que comentan que efectivamente estas dos palabras “se incorporaron con éxito en el público consumidor”, siendo directamente relacionados con aquellos alimentos “con aporte de energía o un nutriente ‘liviano en calorías’, ‘bajo en grasa’, ‘alto en calcio’, ‘fortificado en hierro’”, etcétera.

 
Para las profesionales de Clínica Dávila no es que haya poca información acerca de productos diet y light, sino más bien se trata de la poca educación alimentaria que existe en la población chilena. “El consumidor no tiene el hábito de leer las etiquetas”, sostienen.
 

El Ministerio de Salud (Minsal) en tanto, menciona en su manual “Selección de alimentos, uso del etiquetado nutricional para una alimentación saludable” que los alimentos denominados diet o light son aquellos “en los que se ha reemplazado el azúcar por otros edulcorantes no nutritivos” y cuyo primer acercamiento al mercado iba dirigido a “diabéticos y a quienes querían bajar de peso”.

El mismo Minsal menciona que luego de la masificación de estos productos y al “gran desarrollo que ha tenido la industria de alimentos”, comenzaron a ofrecerse un sinnúmero de alimentos bajo estos rótulos, pero al mismo tiempo con diferentes significados nutricionales.

Es así como se menciona en este manual que “en los alimentos que usen estos términos se deberá indicar en la rotulación el descriptor nutricional que le corresponda, según el tipo de modificación”. De esta manera junto con ser diet o light, el producto será en forma independiente “libre, bajo, liviano o reducido en calorías, grasas, colesterol, sodio y azúcares”.

En este mismo contexto, la nutricionista del INTA, Isabel Zacarías menciona en “Diet o Light ¿motivo de preocupación? (artículo publicado por la página del instituto), que después de un estudio realizado por el Servicio Nacional del Consumidor a 46 productos rotulados bajo estas dos denominaciones, “se dedujo que el público no tiene claro el significado de estos conceptos, a los que adjudican características que no siempre poseen y que tienden a generar falsas expectativas de lo que se está comprando”.

 
Diet y light ¿para todos?
 

Detenerse a pensar por unos segundos en qué es mejor, si escoger entre un yogur diet, uno light u otro “normal”, puede ser un gran dilema si no se sabe a qué corresponde cada una de estas características.

Por otro lado, ¿cómo saber si estos productos son para todos?, ¿una mamá podría darle a su hijo, por ejemplo, ese mismo yogur que finalmente escogió bajo la etiqueta de light? Al respecto, Katherine Barahona y Gabriela Toledo comentan que en general, tanto los productos light como los diet “se recomiendan para toda la población”.

Lo anterior obedece a que estos alimentos de igual forma son “bajos en grasas, en sodio o en calorías”, lo que según sus palabras, “es favorable para la salud, pensando en el aumento de la obesidad y problemas cardiovasculares”, presentes hoy en nuestra población.

 
     

A pesar de lo anterior, las especialistas dicen que en casos de pacientes con enfermedades específicas como la diabetes mellitus, insuficiencia renal, celiacos e hipertensos, se aconseja además de leer las etiquetas – tal como el resto de las personas – estar atentos a las recomendaciones médicas y nutricionales que les corresponden según su patología.

“Lo mismo ocurre con los niños, pues hay que pensar, primero en que algunos de estos productos contienen endulzantes y segundo, porque pueden sobrepasar la ingesta diaria admisible”, agregan.

 
En el caso de la leche, el producto llamado descremado sería equivalente a la etiqueta light, pues posee una reducción en las grasas. Por otro lado, las leches saborizadas, también son consideradas en esta misma categoría, pues son reducidas en azúcares simples (sacarosa).
 

Siguiendo en este contexto y con respecto a posibles confusiones con otros alimentos como los integrales – los que podrían ser considerados diet o light -  las nutricionistas comentan que si bien estos productos están recomendados para dietas hipocalóricas o pacientes diabéticos, por ser “un gran aporte de fibra dietética”, también pueden ser altos en grasas, “dependiendo de la marca y el tipo de producto”, dicen.

En esta misma línea, afirman que en los productos integrales, y tal como en todos los demás, mucho tendrá que ver la calidad y cantidad que se consuma. “La función de la fibra en general en estos productos es producir más saciedad, disminuir la absorción de colesterol, el peak de glicemias y enfermedades cardiovasculares, entre otros”, aseveran.

 
Leer la etiqueta es fundamental
 

Las profesionales en nutrición de Clínica Dávila mencionan que en Chile, todos los alimentos que se encuentran registrados bajo las denominaciones de diet y light, “se asocian a los descriptores que corresponden – es decir liviano, bajo o reducido – y están normados de acuerdo al reglamento sanitario de los alimentos”.

Asimismo dicen que leer el etiquetado nutricional es lo más importante para conocer en qué categoría, o mejor dicho a qué descriptor corresponde cada alimento. Entonces, explican que “debajo de la palabra reducido o liviano se debe indicar el porcentaje de reducción de calorías, grasa u otro componente del alimento que ha sido modificado”.

Para explicar de mejor manera lo anterior, las nutricionistas ejemplifican diciendo que “si un alimento dice que es reducido en calorías, debajo debe decir que contiene un 25% menos que el alimento de referencia”. Además, añaden que será la etiqueta el lugar donde “se indica el contenido de calorías que presenta el alimento, expresado por porción y 100gr.”.

De esta manera, tanto Katherine Barahona como Gabriela Toledo coinciden en que es necesaria una campaña masiva para que la población aprenda de una vez por todas a informarse de buena manera en cuanto a alimentación saludable se refiere.

Por lo tanto, aseguran que la lectura de etiquetas al momento de comprar, la observación de los descriptores antes mencionados y comparar el aporte nutricional entre productos por porción que consumamos, debería a estas alturas, ser un hábito en cada uno de nosotros.

 

No es cosa de llegar y echar al carro y es por eso que las nutricionistas de Clínica Dávila recomiendan las siguientes acciones al momento de comprar:

1) Lea la etiqueta de los alimentos y productos alimenticios al comprar.

2) Identifique la fecha de elaboración y vencimiento del producto.

3) Observe los ingredientes y aditivos de los alimentos, en especial si usted o algún miembro de su familia padece de alergia alimentaria.

4) No compre alimentos vencidos.

5) Lea el mensaje nutricional o saludable presente en los alimentos.

6) Si usted quiere cuidar su salud, prefiera los alimentos bajos, livianos o reducidos en caloría o grasas.

Elija los alimentos que son buena fuente, altos o fortificados en calcio, hierro, acido fólico o fibra dietética.
 
Punto Vital Mayo 2010 ©