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Pese a ser muy recomendadas, las dietas basadas en proteínas no serían muy saludables
 
Dietas hiperproteicas: una moda poco saludable
Las dietas ricas en proteínas son una especie de moda que se ha instalado entre algunas personas sobre todo durante esta temporada. A pesar de que da buenos resultados, especialistas aseguran que para el organismo éste sería más un “castigo” que un beneficio.
 
Carla González C.

Mientras un gran número de profesionales en nutrición apuesta por incluir en la dieta una variedad de alimentos que comprometa a todos los grupos pertenecientes a la pirámide alimenticia, otro grupo difunde algunos regímenes que no serían de gran ayuda, esto por no ser equilibrados y por lo tanto, no trabajar en el organismo de manera integral.

Una de esas dietas apuesta por el consumo exclusivo de proteínas, sistema que – aseguran - ha permitido bajar de peso a muchos famosos tanto en el extranjero como en Chile. No por nada hablaron en un momento de “la dieta de los ministros” y de algunos personajes del mundo de la política.

Además de lo anterior, existen otros ejemplos de dietas hiperproteicas; algunas se basan en la ingesta exclusiva de ellas y otras, más permisivas, las combinan con otros componentes, se juega con las cantidades y las veces en que deben ser consumidas, etcétera.

“Las dietas hiperproteicas son modas muy agresivas de castigar el cuerpo a base de proteínas con ausencia total de grasas e hidratos de carbono. Se pusieron de moda al final de los años ochenta y parecía ser el gran invento para adelgazar, pero rápidamente se fueron desechando ante los grandes problemas de salud que ocasionan”. (Portal Dietas).

La nutricionista Karla Herrera Arrau menciona que pese a esta premisa, lo cierto es que “sobre estas dietas no hay un patrón a seguir, ya que hay mucha bibliografía con respecto a ellas”, teniendo como denominador común en que todas “privilegian el consumo de alimentos proteicos, pero al mismo tiempo difieren de la calidad de la proteína”.

Por otro lado, afirma que “se debe contemplar que mientras algunas personas recomiendan sólo el consumo de proteínas en sus distintas fases, otras postulan el consumo de otros alimentos como frutas y verduras, teniendo como diferencias factores relacionados a cuándo agregar estos alimentos; si es en la etapa 2 ó 3 del régimen (consolidación y mantención) o desde la fase de inducción de ésta”.

Proteínas: consumo con moderación

Que algunas dietas tengan a las proteínas como únicas protagonistas de la alimentación no significa que éstas sean enemigas del ser humano, al contrario, deben ser incorporadas a nuestra alimentación diaria, pero siempre de manera equilibrada.

Al respecto, la nutricionista Dawn Cooper dice que entre los beneficios que tienen las proteínas están las de ser un “aporte total de las calorías”, por lo tanto afirma que “son indispensables en nuestra alimentación, pero no deben estar presentes por sobre el 30% de la ingesta total de alimentos”.

Karla Herrera por su parte cuenta que entre las virtudes de estas sustancias están las de ayudar a “la formación de anticuerpos y factores de regulación que actúan contra infecciones o agentes extraños; son transportadoras de oxígeno a la sangre; también cumplen con una función energética; ayudan al metabolismo, pues aceleran la velocidad de reacciones químicas; permiten el movimiento celular, la formación de la estructura del organismo y de tejidos de sostén y relleno como colágeno y elastina; ayudan en los procesos de cicatrización”, entre otros.

 

Entonces, ¿cómo pensar en que consumirlas en demasía podría resultar perjudicial? Dawn Cooper menciona al respecto que al momento de consumir sólo estas enzimas – y por consiguiente excederse en su ingesta – “produce sobrecarga renal, hepática y acidosis metabólica”.

Entonces, prosigue, existe gran posibilidad de entre otras cosas, “daño en riñones, hígado, gota, estreñimiento severo, fecalomas (acumulación de heces que impiden el flujo normal del tracto intestinal), estar en estado tóxico orgánicamente y además como consecuencia, resistencia a la insulina”.

En esta misma línea, Karla Herrera dice que consumir solamente proteínas puede repercutir en la salud de las personas, pues se “presentan riesgos de carencias en vitaminas y minerales (por bajo consumo de verduras, frutas y legumbres), riesgo de aumentar el colesterol, puesto que los alimentos proteicos que se recomiendan en estas dietas son de origen animal, los que destacan por su contenido de grasa”.

En este último punto, la nutricionista dice que si bien dentro de las recomendaciones están las de ingerir carnes magras y leches descremadas – que por ende no tendrían un alto contenido de grasa – “aun así hay cierto tipo de alimentos que pese a su corte, como la pechuga de ave o el bistec de posta, intrínsecamente la poseen y no se puede retirar”.

Entre otros efectos, Herrera menciona que pueden producirse “cansancio, fatiga y fuertes cefaleas, debido a la falta de sustrato para la obtención de energía inmediata”. También menciona la alta posibilidad de cáncer como el de colon y mamas.

“Si se consume la cantidad suficiente de proteínas de alto valor biológico, la disminución del consumo de carbohidratos obliga al organismo a utilizar como fuente de energía a las grasas, sin perjuicio de la masa muscular que se conserva. Por lo tanto, se obtiene la energía degradando los ácidos grasos y utilizando también cuerpos cetónicos (productos de desechos de las grasas) que ejercen una estimulación central disminuyendo el apetito”, menciona Karla.

“Si se baja o no de peso por este tipo de dietas es algo sumamente relativo. Lo primero que hay que tener presente es que cada organismo es distinto del otro, nuestro metabolismo y factores adicionales como la actividad física siempre son fundamentales a la hora de evaluar el efecto de un régimen en una u otra persona”, dice Karla Herrera.

Para ambas profesionales, los chilenos aún carecemos de la información suficiente con respecto a qué significa una alimentación saludable. Así, mientras Dawn Cooper dice que “conocemos poco y por eso creo que los nutricionistas debemos ser incorporados en los sistemas de salud”, Karla Herrera menciona que “como actualmente vivimos una epidemia terrible – la obesidad – vivimos pendientes de revisar en Internet, comprar la última revista donde publicitan dietas o compramos la pastillita milagrosa que nos hará lucir como siempre soñamos”.

Punto Vital Noviembre 2013 ©
 
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