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Ya no somos hombres de las cavernas, pero podemos emular su nutrición
 
Paleolíticos del siglo XXI
Enfermedades como la obesidad, la diabetes, patologías cardiovasculares e incluso el acné son un denominador común en la actualidad y algo totalmente impensado para nuestros ancestros del Paleolítico. La alimentación tiene mucho que ver aquí y es por eso que la dieta del hombre de las cavernas puede ser hoy una buena solución.
 
Carla González C.
 

Actualmente vivimos rodeados de dietas que pueden ser tan efectivas como nefastas para nuestra salud y es por eso que conocerlas más a fondo es de suma importancia para consumir alimentos con responsabilidad y cuidado tanto para nuestro cuerpo como para nuestro organismo en general.

Una de esas dietas es la llamada Paleolítica, paleodieta o dieta del cazador, régimen basado en la incorporación en la minuta de alimentos lo más parecidos posible a los consumidos durante la prehistoria y que con el paso del tiempo han mutado hasta llegar a lo que ingiere la mayoría de las personas y que lamentablemente incide de manera importante en el nacimiento y desarrollo de algunas enfermedades.

De esta manera, la nutrición Paleolítica está basada en la incorporación en la dieta de ciertos alimentos, los que a medida que se van consumiendo diariamente podrían – según sus seguidores - contribuir entre otras cosas, a lograr un peso corporal ideal, una salud óptima y un muy buen rendimiento físico.

Quienes se han dedicado a investigar acerca de esta dieta dicen que es “una forma de comer tal como lo hacían nuestros antepasados cazadores y recolectores”. De esta forma, mencionan que el hecho de comer este tipo de alimentos permitiría que la población en general pueda estar libre de ciertos padecimientos, tales como el acné y enfermedades metabólicas y autoinmunes como el cáncer, la diabetes, la obesidad, osteoporosis y artritis, entre otros.

 
Según las bases teóricas de la dieta Paleolítica, los alimentos procesados y los sistemas de agricultura que se llevan a cabo en la actualidad, han echado a perder la nutrición de las personas y por ende, han dado pie al desarrollo de enfermedades, esto porque “nuestro cuerpo no ha evolucionado para aceptar estos cambios”.
 

El reconocido experto en la dieta de nuestros ancestros del Paleolítico, Doctor y académico del departamento de salud y ciencias del ejercicio de la Universidad Estatal de Colorado (USA), Loren Cordain, cuenta para Punto Vital que este tipo de nutrición “es para la que estamos adaptados genéticamente”.

Al respecto, menciona que los antecedentes de esta dieta y de lo bueno que resultaría volver a tomarla en cuenta, se encuentran tanto “en los registros de estudios de antropólogos sobre la dieta de los cazadores sudamericanos, como en los registros históricos de los indios que habitaban en California antes de la fiebre del oro de 1850. Las características nutricionales son muy similares en ambos continentes a pesar de las distintas épocas”, asevera.

En cuanto a los alimentos que son potenciados por la dieta cazadora, el académico afirma que la idea aquí es “emular las características nutricionales de nuestros ancestros durante la etapa pre agrícola” y por lo tanto, “no contiene alimentos modernos como el azúcar y los granos refinados; los aceites procesados, la sal, productos lácteos, legumbres y aditivos”.

Para el experto, “mientras más lejos estemos de las frutas frescas, hortalizas, frutos secos, raíces, carnes magras y productos del mar – pilares de nuestros antepasados – nuestra especie experimentará más enfermedades relacionadas con la dieta”.

Con lo anterior, Loren Cordain dice que los productos que deberían estar ciento por ciento integrados en nuestra alimentación son precisamente los nombrados anteriormente, dejando de lado los refinados y disminuyendo lo más posible la ingesta de grasas y carbohidratos.

 
Los adultos se benefician más
 

Según el académico de Colorado, la paleodieta es igual de beneficiosa en niños como en adultos, pero asegura que es en estos últimos donde este régimen tiene más sentido. Esto – dice – es por las diversas patologías a las cuales se enfrenta el ser humano con el tiempo (enfermedades cardiovasculares, cáncer, patologías autoinmunes, etcétera), “las que significan un gran porcentaje de las muertes ocurridas en el mundo occidental”, menciona.

Por otro lado, el Doctor Cordain comenta que además de ganar una mejor salud, la nutrición proveniente del Paleolítico también resulta buena para lograr la disminución de los kilos de más en personas con obesidad o sobrepeso. Frente a esto, explica que “la literatura científica reconoce cada vez más los beneficios para la salud y también la pérdida de peso de una nutrición con más proteínas, menos carbohidratos y libre de alimentos procesados que contengan azúcar refinada, cereales y aceites”.

 
     
 
Loren Cordain mencionó en una entrevista para el diario Washington Post que nuestros antepasados vivieron libres de enfermedades cardiovasculares, pero ahora “míranos, somos un desastre; comemos demasiado, estamos gordos y estamos ingiriendo los alimentos equivocados”.
 

Frente a la posibilidad de comparar la paleodieta con otros regímenes alimenticios quizás semejantes, el profesor universitario dice que “a excepción de Darwin con respecto a la selección natural a través de los procesos evolutivos, no tengo conocimiento de ningún otro proceso biológico o natural que pueda explicar la vida en nuestro planeta, incluyendo las necesidades nutricionales de cualquier organismo”.

Entonces, agrega, “las dietas populares que tratan de proporcionar una base o justificación de las necesidades humanas actuales y las necesidades nutricionales siempre fracasarán a menos que consideren los procesos mundiales biológicos y evolutivos que dieron forma a toda la vida en nuestro planeta”.

Por esta misma razón es que quizás el académico no se aventura a entregar un ejemplo de “menú paleolítico”, pues como indica “una dieta contemporánea para un día y basada en la evidencia que se ha obtenido de la nutrición de cazadores y recolectores es obviamente imposible, ya que la mayoría de nosotros tiene acceso limitado a la caza silvestre y a los alimentos no procesados”.

A pesar de lo anterior, insiste en que lo mejor es ir agregando de a poco los alimentos que se describieron en un principio y descartando los que a su juicio contribuyen en el deterioro del organismo. “Cuando evitamos los alimentos procesados, los granos, los azúcares y aceites refinados y también los salados y los sustituimos por frutas frescas, verduras, carnes magras y mariscos, nuestra salud, bienestar y estado mental mejora”, sostiene.

 
Cazadores con buen cerebro
 

Para la nutricionista Nelba Villagrán (www.nutriterapia.cl), el régimen alimenticio paleolítico es “una dieta reforzadora del cerebro” y por lo tanto, su uso podría resultar muy positivo para mantener a este órgano fuerte y en buenas condiciones.

Al respecto, la profesional comenta que un buen uso de este tipo de nutrición podría incluir el siguiente listado de alimentos, productos y sustancias:

- Consumo de un 65% de frutas y verduras, con 100 gramos de fibra al día.

- Abundancia de pescado graso (salmón, sardinas, caballa, arenque, cápsula de aceite de pescado).

- Incluir harina de semillas de linaza y/o aceite de linaza.

- Restricción de aceites omega 6, como el aceite de maíz, margarinas y alimentos precocinados.

 
     

- Equilibrar los omegas 3 y 6 en la proporción 1 es a 4. “Actualmente la proporción es de 1/20”, asevera.

- Consumir frutos secos, pues poseen grasa sintonizada con nuestro cerebro (equivalente a 30 grs. de nueces diarias).

- Ingerir abundantes leguminosas naturales (2 a 3 veces por semana)

- Restringir el consumo de leche, mantequilla, queso y productos lácteos al mínimo.

- Evitar el azúcar y harinas refinadas. Tomar el azúcar de las frutas, vegetales o miel.

- Ingerir más potasio que sodio.

- Procurar consumir como máximo un 22% de calorías provenientes de las grasas en especial del aceite de semilla de linaza, canola y oliva.

 
Punto Vital Junio 2010 ©
 
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