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Alimentación sana para el corazón
Una alimentación saludable es siempre necesaria para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en nuestro país
 
Equipo Redacción Punto Vital
 

Una bomba de tiempo. Esta podría ser la mejor forma de definir la salud del corazón de millones de chilenos. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país (un 20%), y todo indica que los factores de riesgo están cada vez más presentes en las familias chilenas.

De hecho, se estima que para el 2010, en Chile las muertes por enfermedades cardiovasculares habrán aumentado más de un 17,2% en comparación al año 1990.

Y eso no es todo. Peor aún, la población muestra un gran desconocimiento respecto a la dimensión del problema. Más de la mitad de los chilenos no sabe cómo prevenir ni reaccionar ante una enfermedad coronaria a la vez que ignora que ésta sea la principal causa de fallecimientos en nuestro país, según evidenció el reciente estudio “Los chilenos y el cuidado de su corazón”, elaborado por la Clínica Santa María y Vox Populi.

 
Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país (un 20%), y todo indica que los factores de riesgo están cada vez más presentes en las familias chilenas.
 
Factores de Riesgo
 

¿Cómo resolver este problema de salud pública? La principal y más básica acción debe ser la educación sobre cómo prevenir mejor las enfermedades cardiovasculares. Esta prevención de patologías coronarias se basa en el control de los factores de riesgo, principalmente a través de una alimentación equilibrada y saludable.

El riesgo cardiovascular existe cuando hay condiciones individuales que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, término que considera las enfermedades coronarias (anginas e infartos) y los accidentes cerebrovasculares (derrames y trombosis).

Entre los factores de riesgo de estas patologías se encuentran algunos no modificables, que incluyen la variable genética, la edad e historia familiar.

También existen factores modificables, como es el caso del sedentarismo, el tabaquismo y la mala alimentación, que influye en los niveles excesivos de colesterol e hipertensión arterial que puede presentar un paciente.

Si bien el colesterol es una grasa esencial para la vida, su exceso en la sangre puede fomentar la aparición de verdaderos “tapones” de grasa (placas ateroescleróticas) que provocan el estrechamiento de los vasos sanguíneos. De ahí la importancia de mantener una alimentación reducida en colesterol.

 
Alimentación saludable
 

La adopción de hábitos de vida saludable y una dieta equilibrada, en la que prime la calidad de los alimentos, es la mejor manera de enfrentar la obesidad, uno de los más importantes factores de riesgo cardiovascular.

Así una dieta saludable para el corazón se caracteriza por ser alta en fibras, con baja presencia de grasas y aceites (sí se prefieren grasas insaturadas), bajo nivel de sodio, rica en antioxidantes y baja en consumo de azúcar y bebidas alcohólicas.

La fibra dietética permite una mejor digestión, reduce el colesterol sanguíneo, ayuda a controlar la diabetes -pues retarda la absorción de azúcar-, produce mayor saciedad y dificulta el desarrollo de ateroesclerosis.

Se recomienda comer al menos 3 porciones diarias de verduras y 2 de frutas de distintos colores, consumir legumbres y cereales integrales (arroz, fideos, pan integral), a la vez que disminuir el consumo de cereales refinados.

Aunque el consumo de grasas “saludables” es necesario para el organismo. Se debe reducir el consumo de grasas saturadas de origen animal y vegetal (carnes rojas, mantequillas, crema de leche, etc) porque aumentan el nivel de colesterol.

Por el contrario, las grasas no saturadas como los ácidos grasos Omega mejoran la elasticidad de las paredes arteriales y por ende, la circulación arterial, entre otros beneficios. La sustancia Omega-3 se encuentra especialmente en pescados grasos, aceite de cánola y oliva y semillas de soja y lino.

Atender el nivel de sodio en las comidas, reduciendo el consumode la sal de mesa y evitando en lo posible comer alimentos procesados.

Para disminuir los riesgos de patologías cardiovasculares resulta importante además ingerir alimentos que contengan sustancias antioxidantes, tales como vitaminas y algunos componentes vegetales. Entre los antioxidantes se cuentan la vitamina E (aceite vegetal, frutos secos, germen de trigo), vitamina C (cítricos, coles, tomate), licopeno (tomate) y betacaroteno (zanahoria), compuestos fenólicos presentes en vegetales (uva, té, verduras y frutas), minerales (zinc, selenio) y compuestos azufrados (verduras coles, cebollas, ajos)

Por último, se recomienda disminuir el azúcar de la alimentación y cambiarlo por edulcorantes, a la vez que eliminar el consumo de alcohol que, junto a los alimentos grasos, es en parte responsable del aumento de colesterol y de la obstrucción de las arterias.

 
Punto Vital Octubre 2006 ©