La profesora de la Escuela de los Sentidos sentencia que hay una técnica para degustar y que ésta variará levemente dependiendo del producto a “testear”. Así, en algunos alimentos se partirá por la vista, observando detalles como el color “y en el caso del vino, la limpidez y la transparencia”, resalta.
“Acto seguido, hueles y para esto también hay una técnica que consiste en dejar el producto en un recipiente para que el vapor pueda expandirse”, explica la especialista. Esto tiene que ver con lo volátil de los aromas, los que sólo pasando a su estado de gas podrán ser percibidos por las personas.
Luego es el minuto de echarse la comida a la boca. “Es importante girar el alimento por toda la boca para que pueda entrar en contacto con los terminales nerviosos y así captar cuál es el tipo de sabor que corresponde”, prosigue María Soledad Iturbe. Además de eso, continúa: “sentirás otras cosas como el peso, la viscosidad y la crocancia, ésta última sensación compartida con el oído”.
Recién ahí será cuando debemos tragar y al llevar a cabo esta acción también entrará aire a nuestro organismo, el que pasará desde la boca a la nariz, donde se es capaz de sentir nuevamente otro tipo de aromas. “A veces estos aromas se condicen con los que aportó en una primera instancia la nariz y eso hace mucho más interesante el saborear”, afirma Iturbe.
Para la técnico, el degustar siguiendo los pasos anteriormente mencionados es totalmente aplicable a la vida cotidiana. Y es que pareciera complicado o por lo menos un proceso de larga duración, pero según la experta, esta técnica es muy fácil de aprender e incluso menciona que sería muy bueno que se les enseñara a los niños desde pequeños a saborear los alimentos, “para que aprendan a discriminar”, subraya María Soledad.
En síntesis, la mayor consecuencia que se despliega de aprender a degustar es el consumo inteligente y por lo tanto, no abrirse a aceptar cualquier alimento. “Si entrenas la nariz a los olores, después los sentirás fácilmente”, concluye la especialista quien además hace énfasis en que esta exigencia se traducirá luego en una mejor oferta por parte de la empresa, quien frente a personas conscientes de lo que consumen, se verá obligada a desarrollar productos mejores y de mayor calidad. |