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El plástico parece ser el menos indicado para conservar alimentos de manera saludable
 
El vidrio cobra valor otra vez
Para muchos, la llegada del plástico cambió sus vidas, tomando en cuenta que es un material que perdura, no se rompe fácilmente y es cómodo para su transporte. Sin embargo, y aunque suene romántico, el vidrio sigue siendo el mejor para la conservación de los alimentos. Los consumidores de a poco se están dando cuenta de eso.
 
Carla González C.

Para algunos pareciera un discurso de acérrimos ecologistas; para otros, un llamado de alerta que traspasa todo movimiento, ideología o forma de ver la vida. No obstante, el tema de la utilización del plástico va más allá de todo eso y se transforma en un tema transversal que más que importarle a un grupo reducido de personas, atañe a la vida del ser humano y del planeta en su totalidad.

¿Tan importante es?, se preguntarán aquellos que con la llegada de los envases de plástico, botellas y bolsas sintieron que la vida ya no sería ni tan complicada ni tan pesada, porque convengamos en que transportar líquido en botellas de vidrio no es muy cómodo. Sin embargo y según mencionan expertos, es más saludable y hoy muchos están volviendo a utilizar este material, el que incluso tiene entre sus cualidades la de conservar el sabor de los alimentos.

Así lo mencionan varios medios de comunicación, uno de ellos la revista española Eroski Consumer, la que informa diciendo que a través de un estudio realizado en 19 países de Europa, se pudieron conocer datos importantes como que de un universo de encuestados correspondiente a 9.500 personas, “un 80% valora este material (el vidrio) de forma positiva”.

De esta manera se está estableciendo que de a poco – y ya no tanto en grupos reducidos de personas – el vidrio está retornando a los hogares, esto por sus innegables cualidades, las que traspasan con creces al plástico (en USA a 2003 se utilizaban anualmente “entre 500 billones y un trillón de bolsas plásticas. Fuente: National Geographic), material que lamentablemente no es compatible con el medio ambiente y tampoco con la salud del ser humano.
 
Algunas de las virtudes de los envases de vidrio tienen relación con la conservación del sabor y los nutrientes de los alimentos que están contenidos en ellos. Además, al ser transparentes, no ocultan su contenido. ¿Ha vaciado alguna vez en un vaso de vidrio la bebida que sirven en los locales de comida rápida?
 
El plástico y su daño invisible

Algunos se preguntarán por qué el plástico puede ser considerado dañino si es cómodo, fácil de transportar, barato y dura tanto que un envase puede ser reutilizado por años sin tener la necesidad de adquirir cada cierto tiempo nuevos recipientes.

Lo negativo de este tipo de productos está justamente en su duración o más bien en los materiales que se utilizan en su confección, algunos de ellos considerados incluso como tóxicos y que con el pasar del tiempo van contaminando los alimentos o el agua que pueden estar contenidos por días (incluso meses) dentro de ellos.
Otro medio español – la revista médica El Cuerpo – menciona que las investigaciones que se han hecho al respecto, “parecen confirmar que la reutilización repetida de botellas de plástico puede provocar que determinados productos químicos se escapen por las grietas y fisuras minúsculas tras un uso continuado”.

Entre esos productos químicos están el bisphenol A (BPA, que actúa en el organismo tal como los estrógenos, por lo que pude causar estragos en el sistema endocrino), PVC, poliestireno expandido (un clásico en los vasos térmicos, similar al corcho blanco y donde se suelen servir líquidos calientes), tereftalato de polietileno (presente en botellas de agua, bebida o jugo y donde su uso continuado puede permitir el desprendimiento de DEHP, probable carcinógeno humano), colorantes, PBDE (éteres de difenilo polibromado, un retardante que interfiere con la hormona tiroidea y del cual se dice que puede provocar infertilidad), entre otros*.

Otro material utilizado para conservar alimentos es el papel de aluminio. Éste también queda impregnado en el producto que se encuentra envolviendo y esto es preocupante ya que “la acumulación de aluminio en el cerebro es una de las causas principales de Alzheimer”, menciona Marcela Gómez, terapeuta holística española.

El vidrio por su parte – y tal como lo dice la campaña, “Nothing is good for you” (Nada es bueno para ti) del grupo Friends of glass (amigos del vidrio) – tiene muchas cualidades y todas al parecer son saludables. Entre ellas están las de “no alterar en nada los alimentos o bebidas que contiene y la de no cambiar en nada ni el sabor ni las cualidades de los alimentos que conserva. Por eso es el envase más puro y seguro para todo”, reza una de las consignas de esta campaña.

Los higienistas apuestan por el vidrio

Pese a que su discurso puede parecer en ocasiones extremista o poco realizable, la opinión de los higienistas – considerada como un “estilo de vida que ayuda a la gente a vivir en armonía con las necesidades fisiológicas del organismo humano” – es viable y se ajusta a lo que postulan expertos y los mismos consumidores.

El higienista chileno, Mauricio Esteban, es enfático al señalar que quienes son parte de este estilo de vida tienen claro que hablar de alimentos no es lo mismo que hablar de comestibles, pues mientras los primeros son aquellos que se encuentran en su estado natural, los segundos “son un peligro en sí mismos”, por ser productos envasados que contienen aditivos, de los cuales se ha mencionado que pueden llegar a ser perjudiciales para quien las consuma.
 
     
Los higienistas no consideran alimentos a aquellos productos que se han guardado para su conservación. Mauricio Esteban dice al respecto que si una persona prepara una ensalada en la noche para comérsela al otro día, “esa ensalada ya no existe, perdió todos sus nutrientes y no tiene ningún sentido comerla”.

De allí que afirma que los envases no van muy a la par del higienismo, destacando al plástico como uno de los más nocivos. Según sus palabras, “los envases en general siempre pasan al alimento, por ejemplo el plástico – y del tipo que sea – el que puede que refrigerado sirva por algunas semanas, pero no más de eso”, asegura.
Recipientes como la lata también son criticados por Esteban, quien cuenta que “para que este material no oxide, por ejemplo a la bebida, le colocan una capa de parafina” la que finalmente va a parar también al organismo de la persona.

En cuanto a electrodomésticos como el microondas, el higienista es tajante al decir que desde que apareció “se duplicó el número de glaucoma y se trata de un producto que aún no está terminado y no sabe retener bien las ondas electromagnéticas, los alimentos no se cuecen realmente, sino que evolucionan a una velocidad que no tiene la naturaleza; es de una destrucción brutal”, menciona.

El refrigerador (no el freezer) por su parte no sería un problema, si su temperatura no es demasiado baja. La idea, dice Mauricio, es que los alimentos se conserven en un estado “lo más natural posible”.

Con lo anterior, el vidrio y el cristal se vuelven una vez más la mejor alternativa. Al respecto, menciona que “son los mejores” para la conservación de alimentos, los que según sus palabras pueden llegar a albergar líquidos por muchísimo tiempo.

En cuanto a los problemas que puede ocasionar la conservación de alimentos en la salud de la persona, Mauricio Esteban asegura que “todos los comestibles llevan sustancias; no todas producen cáncer, pero algunas pueden producir otras cosas como alergias o problemas dérmicos, hepáticos o renales. “El cuerpo trata de expulsar esas sustancias”, dice.
 
Ojo con los colores brillantes

Si bien Mauricio Esteban habla del plástico de color rojo como un enemigo de la salud humana (esto por estar hecho con cadmio, metal pesado altamente tóxico, incluso más que el plomo), otros certifican que se trataría de todos los colores brillantes los que estarían hechos con este material, considerado un cancerígeno.

El cadmio – agrega el higienista – “es un cancerígeno volátil que pasa rápidamente a la piel, se puede alojar fácilmente en el pulmón (de hecho los cigarrillos lo contienen) y por lo tanto es abiertamente dañino para el ser humano”.

Al respecto, la revista Eroski Consumer menciona que estudios han llegado a la conclusión de que “tan sólo cinco microgramos por kilo a la semana de cadmio son capaces de provocar importantes alteraciones en el sistema hormonal femenino”, los que se suman a las consecuencias conocidas anteriormente y que hablan de alteraciones a nivel renal y óseo.

Por otro lado, es importante saber que muchos plásticos también llevan el cadmio entre sus materiales. Los recipientes de PVC son uno de ellos y los efectos se agravan al momento de someterlos a cambios bruscos de temperatura, otorgados por ejemplo, por el microondas.

*Información extraída desde diversos sitios web relacionados con el uso del plástico.
 

Algunas consideraciones acerca del uso de bolsas plásticas

 
Punto Vital Mayo 2011 ©
 
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