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Cambios en el estilo de vida mejoran índices de colesterol
 
Una necesidad en nuestro organismo
A pesar de su mala fama, el colesterol es un lípido necesario, pues permite la generación de algunas moléculas muy importantes para la función de nuestro cuerpo. La idea es mantener un equilibrio entre los llamados colesterol “bueno” y “malo” y cambiar definitivamente nuestro estilo de vida poco saludable.
 
Carla González C.
 

Desde hace un buen tiempo que venimos escuchando que tener el colesterol elevado puede ser sumamente peligroso, ya que podría ser el primer paso de posibles enfermedades de tipo cardiovascular - las que traen como consecuencia los infartos - u otras patologías asociadas.

Es así que con el correr de los años, la fabricación de alimentos de la categoría “cero por ciento colesterol” comenzó a ser parte de las estanterías de tiendas y supermercados y con ello, campañas que enfatizan lo necesario de una alimentación sana y la práctica continua de actividad física, se han replicado con el fin de crear conciencia en la población, después de todo, éste es un problema que hay que atacar.

A pesar de lo anterior, no muchos conocen qué es el colesterol, por qué existe uno “bueno” y otro “malo” y menos saben de interpretar las cifras que aparecen en el perfil lipídico, examen médico que permite conocer el nivel de este tipo de grasa que se encuentra en nuestro cuerpo.

El profesor adjunto del Departamento de Gastroenterología de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), doctor Attilio Rigotti, despeja estas dudas, primero mencionando que el colesterol es “un tipo de grasa necesaria para nuestro organismo porque, por ejemplo, todas las membranas de nuestras células lo tienen en su estructura”.

Así, el académico comenta además que “el colesterol es utilizado como sustrato para generar otras moléculas dentro de nuestro organismo que son importantes para que éste funcione bien”, destacando entre ellas el cortisol, las hormonas sexuales y algunas hormonas que controlan la presión arterial y el balance de sodio como la aldosterona. También se utiliza para formar las sales biliares, muy importantes para la absorción de las grasas de la dieta.

 
El doctor Attilio Rigotti afirma que la mayor parte del colesterol que tenemos en el organismo “proviene de síntesis endógena (1 gr. al día), más allá de lo que ingerimos con los alimentos (200 a 500 miligramos diarios)”.
 

Con esto, el doctor Rigotti enfatiza en que se trata de una suerte de “mito urbano” el considerar al colesterol como un enemigo, aunque destaca que a pesar de ser necesario, el aumento de este lípido (en una de sus formas) puede resultar perjudicial en la salud de las personas, pudiendo su exceso en la sangre, ser “un riesgo de daño vascular de tipo aterosclerótico”, dice.

Para explicar lo anterior, el especialista menciona que “se van depositando lípidos en las células en la pared arterial y se van estrechando las arterias hasta que llega un momento en que se forma una placa de ateroma inestable que se rompe produciéndose un trombo; se tapa la arteria, deja de correr sangre y por lo tanto se genera un infarto en el corazón, el cerebro, el riñón o donde esté la obstrucción”, expone.

 
El bueno y el malo
 

Una de las dudas que surge con respecto al colesterol es saber exactamente cuál es el llamado “bueno” y cuál el “malo” y por qué son denominados así. Estas dudas quizás no son algo generalizado, pero sí producen incertidumbre en quienes luego de haberse sometido al examen que ve estos niveles, se encuentra con números que no sabe cómo interpretar.

Al respecto, el doctor Attilio Rigotti dice que el colesterol “como es una grasa, no se puede transportar ni llevar disuelto directamente por la sangre”. Entonces, continúa, “se lleva en transportadores llamados lipoproteínas; los más importantes el LDL (lipoproteína de baja densidad) y el HDL (lipoproteína de alta densidad)”; siento el primero el malo, mientras que el segundo, el bueno.

 
     
“No es que haya un colesterol malo y otro bueno”, advierte pues “la molécula de colesterol que está en la LDL y en la HDL es exactamente la misma”, siendo entonces el tipo de transportador en que viaje, donde cumplirá una determinada función y se asociará a mayor o menor riesgo de enfermedad vascular.
 
Para el médico, la mala concepción que se tiene del colesterol proviene de los niveles elevados que alcanza en nuestra especie como consecuencia de los cambios en el estilo de vida que ha ido sufriendo el ser humano a lo largo de la evolución. En palabras del profesional, se trata de un estilo de vida “distinto, inadecuado para nuestros genes y que nos expone a riesgos que pueden llevar a múltiples enfermedades”, dice.
 

Sabiendo esto, algunas consideraciones que debemos tomar en cuenta son expresadas por el académico de la PUC, quien entrega los siguientes datos:

- En el ser humano, la mayor parte del colesterol es transportada como LDL.

- El nivel normal máximo de colesterol total es de 200 miligramos/dl.

- En el colesterol LDL – dependiendo de la edad y del riesgo – se aceptan niveles de hasta 160 miligramos/dl, mientras que en el HDL, el rango normal va entre los 40 a los 60 miligramos/dl.

- Cuando sube el colesterol “malo”, y por ende aumenta el nivel total, se asocia a mayor riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares. “Cuando este colesterol va aumentando y se expone a condiciones de riesgo asociadas como diabetes, obesidad, hipertensión, etcétera, esa forma de colesterol además se oxida y esto es lo que al final producirá daño al depositarse en las arterias”, destaca.

- El HDL en tanto es una forma de lipoproteína protectora y “tiene la capacidad de tomar el colesterol que está en exceso en los tejidos periféricos – incluidas las arterias – y llevarlo de vuelta al hígado, el cual lo elimina a través de la bilis”, explica.

Con lo anterior, el médico enfatiza que lo ideal es que exista un balance entre ambos (LDL y HDL) y manifiesta que en esto, no hay un índice estándar para la población, pues todo dependerá de factores como la edad y la condición de salud en la que se encuentre la persona.

Con respecto a la dieta y a cómo los alimentos que consumimos diariamente tienen incidencia en el alza del colesterol, el doctor Attilio Rigotti menciona que este aumento en los niveles puede ocurrir por dos razones: la ingesta de alimentos ricos en este lípido (como la yema de huevo, algunos crustáceos como el erizo, el camarón y la jaiba y las vísceras como la panita y los sesos) y el consumo de grasas saturadas (como las carnes de vacuno, cordero y cerdo) que permiten la mayor acumulación de LDL.

Es por eso que una vez más los alimentos considerados saludables cobran importancia. En ese sentido, el médico afirma que serán las frutas, las verduras, los alimentos ricos en fibra y las grasas mono o poliinsaturadas, las más recomendadas para conservar una dieta saludable, ya que según asevera, “no tienen efectos dañinos en los lípidos de la sangre”.

 
Los productos llamados “cero por ciento colesterol” efectivamente ayudan para conservar los índices deseados de esta grasa. “En la medida en que no sean preparados con alimentos que tienen colesterol serán buenos”, indica el doctor Rigotti.
 
La realidad en Chile
 

Estudios realizados por la Encuesta Nacional de Salud de 2003, indican que en Chile, el colesterol es un problema de importancia, pues se concluyó en ese entonces que un tercio de la población de nuestro país tiene un alto índice de LDL (niveles por encima de lo adecuado para cada individuo).

Para contrarrestar esto, el médico de la PUC sentencia que es imprescindible mejorar nuestro estilo de vida. Por esta razón manifiesta que lo ideal sería “llevar a los individuos devuelta a ese estilo de vida más saludable - tipo cazador recolector - en el cual aún viven algunos hoy” y aunque reconoce que esto es muy complicado, asevera que sí podemos trabajar por alcanzar los aspectos de forma de vida que tenían nuestros antepasados.

Así, aumentar la actividad física, evitar hábitos de riesgo como el tabaco, mantener un peso corporal adecuado y llevar una buena y sana alimentación, serán las alternativas que por ahora tenemos para mantener a raya los índices de colesterol y así disminuir la probabilidad de sufrir las consecuencias de un LDL alto.

 
 
Punto Vital Abril 2010 ©
 
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