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Su principal objetivo es proteger la salud de los consumidores
 
Codex Alimentarius, una desconocida regulación alimentaria
Con la misión de salvaguardar la calidad de los alimentos, el Codex Alimentarius trabaja desde la década de los sesenta en la creación de normas que son referente internacional para este comercio. Sin embargo, no todos están de acuerdo con esta labor, alzándose como detractores acérrimos a su gestión.
 
Carla González C.

A nivel gubernamental existen instituciones y programas que son totalmente desconocidos para la población y que desde un lugar alejado de lo popular trabajan en pos del mejor funcionamiento de áreas que son de interés común. La alimentación es una de ellas.

Una de esas instancias es el Codex Alimentarius o Código Alimentario, “programa creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que establece normas alimentarias que son de referencia internacional para el comercio de alimentos”.

Así lo afirma Sara Swinburn, coordinadora del Comité Nacional del Codex Alimentarius en Chile (CNC) y punto de contacto del Codex en nuestro país, quien además indica que este programa “incluye normas, principios, directrices y códigos de prácticas relativos a los alimentos en toda la cadena, desde la producción hasta la comercialización, considerando entre otros, aspectos de inocuidad y calidad de estos productos”.

Esta institución existe a nivel mundial y está compuesta por los países que se adscriben a ella. Actualmente son 184 las naciones miembros de este código (más USA como organizador) y Chile es uno de ellos. Para quienes participan activamente, la influencia del Codex Alimentarius, “se extiende a todos los continentes y su contribución a la protección de la salud de los consumidores y a la garantía de unas prácticas equitativas en el comercio alimentario es incalculable” (Codex Alimentarius).
 
“Las normas del Codex tienen como propósito proteger la salud de los consumidores y facilitar las prácticas justas en el comercio. Por ese motivo, abarcan los principales alimentos, sean elaborados, semielaborados o crudos y también las sustancias utilizadas para una ulterior elaboración de alimentos, incluso a nivel microbiológico” (Memoria del Codex Alimentarius en Chile periodo 1997-2009)

Es entonces mediante esta labor que el Código Alimentario – en palabras de Sara Swinburn – “elabora y discute normas para los alimentos, con el objetivo de proteger la salud de los consumidores y asegurar prácticas de comercio justas”.

La coordinadora del Codex en Chile menciona que dentro de los mayores alcances que ha tenido este conjunto de normas es ser “referencia para la Organización Mundial del Comercio, lo que ha facilitado y transparentado el comercio internacional de alimentos. Además, como instancia de referencia internacional, ha permitido la protección de la salud de los consumidores y la protección de sus derechos”.
 
El Codex Alimentarius en Chile

Nuestro país se sumó al Código Alimentario en 1995 de manera íntegra, es decir, adoptando de manera total la estructura que proviene desde el Codex Alimentarius internacional y dejando como responsables de este tema a los ministerios de relaciones exteriores, salud, agricultura y economía.

Desde agosto de este año (y de manera definitiva), la coordinación del código en nuestro país quedó en manos de la Agencia Chilena para la Inocuidad Alimentaria (ACHIPIA), institución que tiene como misión “asesorar al Presidente de la República en todo cuanto diga relación con la identificación, formulación y ejecución de políticas, planes, programas, medidas y demás actividades relativas a la inocuidad alimentaria”.

Para Sara Swinburn, “la normativa chilena relativa a los alimentos está alineada con las normas del Codex y se actualiza permanentemente teniéndolas como referencia”, destacando que en esta instancia “participan de manera directa todos los países miembros, además de los consumidores, la academia y la industria”, quienes tienen también la oportunidad de “dar su opinión frente a cada tema en discusión”.
 
Dentro de las metas que ha propuesto la ACHIPIA para el Comité Nacional del Codex, Sara Swinburn dice que durante los próximos años se pretende “replicar el buen desempeño que tuvieron las anteriores presidencias del CNC y fortalecer la participación de Chile en las distintas instancias del Codex”.

Dentro de los alcances que han tenido estas normas – y que claramente también tienen importancia en nuestro país - la coordinadora del CNC afirma que dentro del trabajo constante que realizan están “los límites máximos de residuos de plaguicidas y de medicamentos de uso veterinario, las dosis máximas permitidas para los aditivos alimentarios, los niveles máximos para contaminantes presentes en los alimentos, los principios generales de higiene, los criterios microbiológicos que se aplican a los distintos alimentos y todos los principios, directrices y códigos de prácticas para los diferentes ámbitos de los alimentos, abarcando su producción, manipulación, envasado, etiquetado, transporte, almacenamiento y comercialización”.

Los que están en contra

Con todo lo mencionado anteriormente, es difícil pensar que la labor que cumple el Codex Alimentarius pudiera ser vista como algo negativo y que perjudique de manera directa a los consumidores. Sin embargo, hay quienes sostienen que este conjunto de normas no sería nada positiva, pues dejaría de lado su principal objetivo, el de cuidar la salud de las personas.

Quienes se muestran contrarios a las normas con las cuales trabaja el Código Alimentario mencionan que una de las principales acciones que demuestran que éste no sería tan generoso en cuanto a la protección del consumidor se refiere, sería el de normar la cantidad de, por ejemplo, aditivos y sustancias contaminantes en los alimentos, pero de ninguna manera prohibir su uso.
 

Una de las personas que se manifiestan abiertamente en contra de estas normas es Rima E. Laibow médico norteamericana, directora de la Fundación Natural Solutions y quien ha trabajado en la medicina natural desde hace más de tres décadas.

La doctora Laibow menciona, entre otras cosas, que el Codex Alimentarius tiene de alguna manera el “control del mundo” al estar a la cabeza de la normativa general de los productos que consumimos.

Y entre sus críticas, quizás las que llaman más la atención son aquellas en la que afirma que “el Codex sin aviso previo de ningún tipo, declaró a los nutrientes como toxinas”, que cada vaca “debe ser tratada con la hormona recombinante de crecimiento bovino” y que “cada animal usado para comida, debe ser tratado con antibióticos sub clínicos y con hormonas de crecimiento exógeno”.

En este mismo contexto, una de las páginas web en las que participa la doctora Laibow junto con quienes comparten sus ideas, habla de los catorce puntos para comprender el Codex Alimentarius.

Entre ellos, desmitifica aquella aseveración que dice que estas normas son una protección a los consumidores, pues para sus detractores ésta sería sólo una frase publicitaria; menciona que este código alimentario no trabaja bajo bases científicas, utiliza un sistema muy antiguo para normar los alimentos, habla de conflicto de intereses y del fuerte lobby que existe entre esta institución, las empresas productoras de alimentos, los políticos y los gobiernos, etcétera.

En definitiva y en palabras de la médico estadounidense, “el Codex Alimentarius es una amenaza muy seria a la libertad de la salud” y por eso como sociedad debemos “tomarla en serio”.

“Si no existiera esta comisión, no habría control sobre el uso de agentes nocivos”

Para la nutricionista Karen Leibur, es relevante la existencia de instancias como el Codex Alimentarius, pues si no estuvieran presentes, “no habría control sobre el uso de agentes nocivos para la salud”.

A pesar de esto, la nutricionista menciona que de todas formas, lo recomendable es incrementar el “consumo de alimentos naturales como frutas, verduras y frutos secos, más que alimentos procesados”, estos últimos justamente los que se dice, estarían siendo más vigilados por parte del Codex.

En ese sentido, la profesional menciona que en el marco de la normativa que se trabaja actualmente – ya sea por el Código Alimentario u otras instancias – lo que aún queda por regularizar es “la alimentación de los escolares en el horario de almuerzo. La jornada completa produjo un cambio en la nutrición de los niños y jóvenes, esto porque el consumo de ensaladas, legumbres y guisos fueron reemplazados por alimentos poco saludables con un bajo aporte de vitaminas y minerales”.
 
Aquí explican desde otra vereda, qué es el Código Alimentario.
 
 
Punto Vital Noviembre 2011 ©
 
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