Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ ALIMENTACION
 
 
 
Una mirada más profunda de la preparación de los alimentos
 
La arremetida de la cocina energética
Dar sentido a la comida, volver a nuestras raíces y aprender nuevamente a comer son algunas de las propuestas de la cocina energética, guía gracias a la cual se puede comprender un poco mejor el valor de los alimentos y la incidencia que tienen en nuestro organismo.
 
Carla González C.
 

Volver a nuestras raíces y aprender nuevamente a comer de manera en que los alimentos que nos echamos a la boca no entren porque sí, sino más bien porque tienen significado nutritivo y también terapéutico, son algunas de las premisas con las cuales nació la cocina energética.

Este término fue acuñado por la española experta en alimentación natural, Montse Bradford Bort, quien desde España cuenta para Punto Vital que el nacimiento de la cocina energética se creó “para hacer entender que existe otro lado más profundo de la cocina: el estudio de los efectos de cada alimento y qué reacciones nos producen a corto y largo plazo”.

Por otro lado, cuenta que dentro de este concepto “se estudian las necesidades personales energéticas de cada individuo de acuerdo a su constitución y condición”. De esta manera, dice que es posible conocer qué productos y qué manera de cocinarlos es la más adecuada para encontrar el equilibrio en nuestro organismo frente a factores como la temperatura, las emociones, sentimientos, etcétera.

Sabiendo entonces que si una persona tiene frío preferirá una sopa caliente, mientras que si tiene calor, optará por un jugo de frutas o una ensalada – sentido común dice Montse – lo cierto es que “hoy no se escuchan las necesidades del cuerpo” y por ende, se come cualquier cosa y en cualquier momento, asunto que claramente propicia las enfermedades.

Además, comenta que la verdadera razón por la cual debemos alimentarnos está en mantener una buena calidad de sangre, la que nos permitirá por consiguiente, tener una buena salud. Por lo tanto, dice que esto “nos ayudará a tener todas nuestras células, tejidos, órganos y sistemas en perfectas condiciones”.

 
La cocina energética procura utilizar alimentos naturales, de origen vegetal y sin procesar. Además, se rige por varios niveles, los que pretenden de alguna forma recordarnos que la nutrición camina de la mano con el arte de “preparar alimentos para generar salud, energía, equilibrio y paz interior”.
 
El conocimiento: libertad para elegir
 

La terapeuta y facilitadora chilena de cocina energética, Joyce Garcés Carreño, es enfática al señalar que “la desinformación sobre cómo alimentarnos es una realidad”, cosa que según sus palabras, “se podría evitar si redescubrimos nuestra conexión con la tierra y las necesidades de nuestro cuerpo”.

Por esta razón, afirma que una de las cualidades de esta cocina es la de “volver a las raíces” y por ende, utilizar alimentos que sean parte del origen de la tierra y esenciales para el ser humano.

De allí que los cereales integrales, las frutas, verduras, endulzantes naturales, semillas, legumbres y germinados, entre otros, toman protagonismo en estas preparaciones. “La mayoría de los productos que se usan en esta cocina son orgánicos y sin ningún trato o proceso”, asegura.

En cuanto a algunos alimentos que no se pueden dejar pasar, están las proteínas vegetales como el tofu, el tempeh (fermentación del grano de la soya) y el seitán (gluten), una triada que si bien no es consumida por los chilenos, son un gran pilar nutritivo.

Otras que contribuyen son las algas marinas, productos fundamentales dentro de esta cocina. Al respecto, Joyce dice que los chilenos somos privilegiados en tener este tipo de productos tan a la mano, pero que lamentablemente no consumimos diariamente. “Nuestro país es rico en cochayuyo, luche y ulte y además hay que aprovechar a las algas nori, hijiki y kombu de Japón, que se venden aquí, pero que la gente no sabe que existen”, sostiene.

Todas estas algas, agrega, “son muy buenas para los riñones y es bueno aumentar su consumo en invierno, ya que nos ayudarán a mantener nuestra energía vital. Desde ellas podemos extraer gran cantidad de minerales, lo que nos permitirá tener un óptimo sistema nervioso central e inmunológico”, expresa.

 
Los vetados
 

Para Montse Bradford la cosa es muy clara: “si lo que realmente deseamos es obtener una buena calidad de vida, armonía y estabilidad, uno de los primeros pasos es reflexionar qué clase de efectos y energía generan los alimentos que comemos al menos tres veces al día”.

Entonces, explica que dentro de la cocina energética existen algunos productos que no son bienvenidos, esto porque hay que considerar que “todo alimento nos genera un efecto, tiene su fuerza vital – ki – y de acuerdo a la cantidad y de la forma en que lo consumimos, nos ofrecerá una reacción y energía diferentes”, explica.

Así, algunos de los alimentos – o grupos de ellos – que no son utilizados dentro de la cocina natural y energética son a juicio de la especialista española “el grupo de las grasas, el consumo diario de azúcares refinados; el exceso de crudos, frutas ácidas y tropicales; el consumo regular de solanáceas (tomate, papa, berenjena, pimiento), lácteos blandos (mantequilla, leche, yogur, nata), estimulantes como el café y las bebidas gaseosas, el alcohol y los vinagres”.

 
 
Montse Bradford menciona que los alimentos que “producen una sangre ácida y con ello reacciones extremas a nivel físico, emocional y mental” no están presentes en la cocina energética. En cambio sí son utilizados aquellos que “nos refuerzan, nos ayudan a mantener un pH de la sangre ligeramente alcalino y no nos desmineralizan”.
 

Serán entonces estos extremos los que hay que evitar, ya que lo más probable es que no saquemos beneficios de ellos, pues tal como expresa Montse, “mientras el consumo de grasa saturada nos tensará y bloqueará el hígado, generando tensión y emociones cerradas, fuertes y de exceso, los alimentos o bebidas de efecto opuesto que nos enfríen y desbloqueen, nos debilitarán, especialmente en el área del sistema nervioso y riñones, cosa que nos hará sentir sin energías, apáticos y con el sistema inmunológico débil”, sostiene.

 
Prefiramos los alimentos locales
 

Para Joyce Garcés es muy importante que las personas que practiquen la cocina energética recurran a alimentos propios de su país, puesto que será en su tierra donde se concentre la energía que de alguna manera estará en sintonía con sus habitantes.

“Hay muchos productos que nos van a servir como ingredientes y que provienen de otros lados, pero si hay algo fundamental es usar nuestros productos”, asevera.

De esta manera, destaca entre los elementos chilenos a algunos endulzantes naturales como el arrope de uva y la chancaca; la quínoa orgánica, el mote, la chuchoca, los piñones mapuches, el tubérculo topinambur (papa chilota); gran cantidad de pescados frescos, entre otros.

 
 
Así, ir hacia una alimentación consciente y estar atentos a las necesidades de todos los cuerpos del ser humano (físico, emocional y mental), es muy importante junto con comprender la reacción que la comida tiene en nosotros. Al respecto Montse Bradford dice que lo esencial es “no comer en forma compulsiva, sino que a conciencia y con libertad”.
 
Punto Vital Julio 2010 ©
 
Artículos Relacionados
Abra su conciencia; luego coma
La trofología: alimentación a conciencia
Paleolíticos del siglo XXI