La tentación de subirse a aquella balanza que se esconde en una de las esquinas del baño donde se está de visita o pararse sobre esas que están en las farmacias - que dan las indicaciones a través de una robótica voz - son algunas de las experiencias por las cuales la mayoría de las personas ha pasado y que le antecede a la promesa de obtener una para pesarse todos los días en la casa.
Sin embargo, esto de andar pesándose en todos lados y en varias ocasiones a la semana no es sino el indicador de una posible obsesión con el peso, la que además será alimentada con las variaciones propias que tendrá el cambio de balanza, el momento del día e incluso la vestimenta que se lleve puesta.
El nutriólogo de la Universidad de Chile, Jaime García Biron, afirma que existen dos tipos de balanzas, “ni pesas ni básculas” subraya e indica que se trata en un primer orden de las caseras, aquellas de uso simple y que se encuentran en su mayoría en las casas.
Al respecto, el profesional destaca que éstas “son de fácil utilización, bastante exactas y útiles si están en buen estado y no han tenido problemas por golpes o alteraciones físicas”. La otra clasificación incorpora a las balanzas de precisión, utilizadas en centros de salud y cuyo margen de error es mucho menor que las anteriormente mencionadas.
Como primera indicación para pesarse en forma correcta, Jaime García menciona que lo aconsejable es medir el peso siempre en la misma balanza, pues no todas tienen la misma calibración, sobre todo las públicas, donde hay muchas personas que diariamente las utilizan. “De esa forma se llevará un registro correcto del peso, sin variaciones”, sentencia.
Otra recomendación que entrega el nutriólogo es pesarse en las mañanas, después de ir al baño y con la menor cantidad de ropa posible, pues las prendas de vestir podrían significar uno o dos kilos de más en nuestro cuerpo. Además, dice que la ingesta de comida y líquidos también son un aporte a los gramos y que por esta razón se recomienda la mañana como el mejor momento para medir el peso.
Siguiendo en esta línea, García Biron comenta que en el caso de las mujeres, el periodo premenstrual también será un estado en el cual la variación del peso será significativa, “aquí también puede haber uno o dos kilos de más”, afirma, por lo que no hay que alarmarse frente a un alza repentina en el peso durante esos días.