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Utilizar el ayuno para bajar de peso no asegura buenos resultados
 
Una manera poco sana de adelgazar
Abstenerse de comer por largos periodos de tiempo es un recurso que muchos utilizan para lograr bajar de peso y si bien esta práctica es común en algunas religiones, lo cierto es que en nutrición, hay que tomar los resguardos necesarios para no hacer de esta renuncia, un método que perjudique nuestra salud.
 
Carla González C.
 

Dejando de lado al ayuno religioso, el hecho de restringir la ingesta de comida es un acto que a pesar de que efectivamente provoca algún tipo de resultado – si hablamos estrictamente de bajar de peso – no es muy beneficioso si de salud se trata.

Lo anterior quizás suena un poco contradictorio con lo que se menciona en muchos sitios de Internet donde colocan al ayuno como una forma positiva de purificar el cuerpo, mejorar la salud y la función de los órganos, todo esto junto con lograr la disminución de esos kilos de más.

Por otro lado, cabe destacar que cuando se habla de ayuno, también es necesario identificar las diferentes clases de éste, pues existen “curas” en las que sí se consumen alimentos o más bien, líquidos como jugos, sopas, agua, entre otros.
 
Pese a que el significado de ayuno – según la Real Academia Española – es “abstinencia de toda comida y bebida desde las doce de la noche antecedente”, existen otras clases de esta abstención (o semi ayunos) que incluyen el consumo de zumos, caldos, agua, maíz, papillas, etcétera.

Con todo esto, existen muchas personas que se tientan y prueban no ingerir ningún tipo de alimento por algunos días. Sin embargo, también son varios los que desechan la idea a pocas horas de haber comenzado, esto debido a molestias que se generan en el organismo, tales como la fatiga, dolores de estómago y cabeza, mareos y por supuesto, hambre.

El ayuno: “Un método psicológicamente perverso

La ingeniero en alimentos y especialista en nutrición y salud, María Angélica Martin (www.alimentacionysalud.cl), menciona que el ayuno propiamente tal, ése que está instaurado dentro de un contexto religioso, donde se realizan sesiones en fechas específicas o “como parte de rituales de purificación, de sesiones extraordinarias de limpieza”, no reviste gran problema y no es “a lo que la ciencia y el balance hormonal se oponen”.

Según sus palabras, lo que sí tiene consecuencias poco sanas, es utilizar el ayuno como un método de control para paliar lo que se ha comido en exceso, esto con el fin de lograr una disminución en el peso corporal.

Para la ingeniero en alimentos, este método “no ayuda a tener una relación sana con la comida” y que al contrario de ser una buena solución nutricional para bajar de peso, es una actitud – según su opinión – “psicológicamente perversa y que podría ser catalogada casi como una forma de bulimia”.

Lo anterior lo explica diciendo que si una persona se atraca con comida y al día siguiente come poco y se abstiene de algunos alimentos porque se siente hinchado, estará bien, pero “si se usa como un método de control de la ingesta” es preocupante, porque finalmente la persona se dará el espacio para comer “cualquier cosa”, teniendo la seguridad de que con el ayuno podrá solucionar esa comilona.

“Con esto la persona se vuelve víctima de la ansiedad y no aprende a controlar en definitiva, su vida”, comenta.
 
Para María Angélica Martin, “el ayuno es una forma poco sana de manejar la dieta, pues excluye la norma básica de entender que cuando uno come, debe hacerlo con cuidado”.
 

Además de esta suerte de incongruencia entre lo que es comer a destajo para después utilizar el ayuno como medida de control del peso, la especialista dice que hormonalmente, abstenerse de comer “tiene efectos dañinos” porque durante este proceso, el organismo se sale de lo que podría llamarse un estado de equilibrio.

Por lo tanto, dice que “cuando uno está en ayuno y por ende ha pasado muchas horas sin comer, rompe músculo y por eso no conviene estar en esta zona, esto porque el músculo es el tejido activo que va gastando energía y mientras más músculo se tenga, más alto será el metabolismo basal y eso significa que la persona quemará más calorías sólo por el hecho de existir”, manifiesta.
 

Al contrario – continúa – “cuando uno está más de 4 ó 5 horas sin comer, cae la insulina (hormona que guarda grasa) y cuando está baja, la persona entra en un modo hormonal que se llama gluconeogénesis, fase donde las personas obtienen energía a partir del músculo y no de la grasa y eso es obviamente, muy desfavorable”, sostiene.

En ese contexto, al quemarse músculo y no grasa (todo esto en el marco del ayuno constante), se estima que el metabolismo del individuo se volverá cada vez más lento y por lo tanto, habrá necesidad de comer menos, lo que a juicio de María Angélica “se irá convirtiendo en un círculo vicioso que puede romperse no con el ayuno, sino aprendiendo a comer”.
 
“Hormonalmente hablando, el ayuno reiterado como forma de control del peso va dañando el metabolismo y como la mayoría de las veces no le damos lo que necesita, se siente agredido y se defiende guardando grasa”, menciona la especialista en nutrición y salud.

En cuanto a la posibilidad de que el ayuno contribuya en la disminución segura de peso, la ingeniero en alimentos afirma que “efectivamente se pueden bajar kilos, pero no se pierde grasa (sí grasa magra), sino músculo y agua. Entonces, uno vuelve a comer y rápidamente se vuelve a subir”.
Por otro lado y en relación a la capacidad de desintoxicación que tendría el ayuno – nuevamente tomado como estrategia de control de peso – María Angélica Martin dice que “la mejor forma es mantener una dieta lo más natural posible”, donde se incluyan por ejemplo, alimentos orgánicos, no envasados y saludables.

Lo importante, dice, es saber desde dónde se está haciendo el ayuno, o sea, ¿se está realizando con un propósito especial como la de los judíos en el mes del ramadán o, desde el castigo o la prohibición luego de haber asaltado el refrigerador?

“La gente debe entender que si uno mantiene una dieta equilibrada tratando de concentrarse en alimentos como proteínas magras, carbohidratos como frutas y verduras y grasas saludables como el aceite de oliva, los frutos secos, las paltas y aceitunas, no es necesario contar las calorías a través del día”, concluye.
 
Punto Vital Marzo 2011 ©
 
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