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Alimentarse puede incluso convertirse en una oportunidad para reivindicarnos
 

Descubre quién eres a través de lo que comes

Como una oportunidad para regresar a nuestra esencia. Así consideran algunos la importancia de aprender a comer bien y dejar de conformarnos con los consejos exprés, dietas restrictivas y en general con una pseudo nutrición que nos tiene alimentándonos de manera errónea y junto con eso, firmando una sentencia que de saludable no tiene nada.
 
Carla González C.

Desde hace ya un buen tiempo que venimos escuchando el mismo consejo: “aliméntate bien”, pero ¿qué significa?, ¿volcarnos a comer lo menos posible?, ¿hacer de la lechuga y el atún los únicos amigos en nuestra vida?, ¿ayunar por el mayor tiempo posible?

Al parecer hay innumerables versiones de esta recomendación - muchas de ellas totalmente erradas - y por eso se vuelve sumamente necesario conocer en qué consiste este constante recordatorio del que lamentablemente muchos hacen caso omiso.
 
“Así como a una planta le damos agua para alimentarla, nuestro organismo necesita distintos componentes para nutrirse”, menciona Natalia Parraguez.

Al respecto, la nutricionista y miembro del equipo de NutritivaMente – Natalia Parraguez – dice que lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de hablar de nutrición saludable es saber la diferencia entre alimentarse y nutrirse, dos conceptos que no son sinónimos y por lo tanto conocerlos es fundamental.

“Alimentarse es el acto de comer y al hacerlo, uno indirectamente se está nutriendo, o sea, entregando al cuerpo, órganos y células, los ingredientes que necesitan las moléculas para seguir funcionando”, explica.

Para la nutricionista y co directora del Centro de Psiconutrición NUT Gloria Jury, mientras alimentarse es “el proceso que se sitúa antes de echarse el alimento a la boca (y que considera la elección y preparación de los alimentos, la disponibilidad de la persona a comer, etcétera)”, nutrirse es “el momento desde que nos echamos la comida a la boca y comienzan a darse los procesos bioquímicos relacionados con el metabolismo”.

Y para que un alimento sea considerado como tal – agrega – debe contener nutrientes tales como las proteínas, hidratos de carbono, grasas o lípidos, vitaminas, sales minerales y “otros que no son nutrientes, pero que sirven como enzimas, co enzimas y co factores de diversos tipos de reacciones químicas que suceden en el organismo con el fin de mantener nuestro cuerpo vivo y sano”, dice.
 
Las 5 claves

Sabiendo la diferencia entre lo que es alimentarse y nutrirse, la siguiente pregunta sería, ¿cómo saber que lo que estamos comiendo es saludable? Interrogante válida si pensamos en que muchas personas tienen interiorizada la idea de que un plato con una hoja de lechuga es suficiente para mantenerse durante todo el día.
En ese sentido, Natalia Parraguez comenta que existen cinco conceptos claves para asegurarse que la alimentación sea sana y que tienen que ver con que ésta debe ser equilibrada, variada, inocua, completa y suficiente. Cumpliendo con estos cinco preceptos, dice, estaremos hablando de una nutrición de calidad.

“Que la alimentación sea saludable no sólo significa evitar la comida chatarra o la que haga engordar”, comenta la nutricionista quien además afirma que muchas de las malas conductas alimenticias que hoy tiene la población (quizás todas ellas) inciden de manera significativa en la salud. Por eso, asegura, que nutrirse de buena manera es quizás una de las únicas formas de conservarnos sanos.

“No es válido pensar que cualquier alimento sirve para nutrirnos. Los alimentos, para llamarse como tales, deben contener nutrientes y todos ellos tienen diferentes funciones. Además, dependerá de tu estado fisiológico la cantidad de nutrientes que necesites. No será lo mismo para una embarazada, un niño o un adulto sedentario. Dependerá de quién eres y qué haces en la vida, la cantidad y la mezcla que necesites de ellos”, menciona Gloria Jury.

Además de los 5 conceptos antes señalados, la profesional de NUT dice que dentro del trabajo que se está realizando en nuestro país con respecto a mejorar la calidad de la nutrición (y donde se encuentran entre otros, la pirámide alimenticia) están las guías alimentarias, pautas que le permiten a la persona tener al menos un conocimiento básico de lo que significa comer bien.

En relación a estas guías, Gloria Jury menciona que muchas de las recomendaciones que se entregan en estas pautas son conocidas por la gente. La idea, dice, es hacerlas parte de nuestra nutrición. Con esto, se hace relevante atender a consejos como el de consumir tres veces al día productos lácteos; dos platos de verdura y tres de fruta diarios y de distintos colores; legumbres dos veces por semana al igual que pescados; reducir el consumo de sal y azúcar y aumentar la ingesta de agua, entre otros.
 
Una relación directamente proporcional

A mala nutrición; mala salud. Así de proporcional es la relación que existe entre una alimentación deficiente y las consecuencias que puede producirnos eso en nuestro organismo.

Al respecto Natalia Parraguez menciona que una mala nutrición puede repercutir de dos formas en las personas, es decir, si se trata de alguien sano, comer mal comprometerá su salud y si se trata de alguien enfermo, su condición claramente se agravará acortando incluso sus años de vida.

De esta manera, enfermedades como la diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades cardiovasculares, intolerancias (como al gluten y la lactosa), alergias, entre otros son cada vez más comunes y justamente su origen – tal como cuentan ambas especialistas – está en los alimentos que consumimos diariamente.
 
 
¿Qué nos puede pasar mañana si tenemos una mala alimentación hoy? Al respecto, Gloria Jury dice que dentro de las consecuencias está “el síndrome metabólico, que se refleja en un 60% de la población con obesidad; 30% de mortalidad debido a enfermedades cardiovasculares (es actualmente la primera causa de muerte en Chile; luego viene el cáncer), 20% de personas con hipertensión, altos porcentajes de fumadores,  sedentarios y diabéticos, entre otros”.

En este contexto, la nutricionista de NUT afirma que el “exceso de grasa saturada, de sal y azúcar y falta de fibra, ha producido tal desequilibrio en nuestra alimentación que nos está llevando a las enfermedades crónicas no transmisibles - enfermedades del siglo XXI – y que están directamente relacionadas con la calidad de vida”.

Para la especialista lo anterior tiene mucha relación con cómo nos movemos actualmente en el mundo. Vivir apurados, siempre al borde de conductas de riesgo para la salud, con altos niveles de estrés y con el consumo de productos cada vez más artificiales, han provocado “un verdadero desequilibrio para nuestra alimentación”, asegura.
 
Una prueba para el ser humano

Para Gloria Jury, todas estas patologías tienen un origen claro: la mala calidad de nuestra alimentación. Es por eso que afirma que hoy son muchos los autores que nos invitan a que “volvamos a nuestra nutrición antigua” y si bien “ya no podemos retroceder porque tenemos encima a la industria alimentaria, sí podemos volver a elegir y aprender a hacerlo”.

En esta misma línea, la nutricionista dice que entre las conductas básicas que como población debemos retomar están el preferir mayormente alimentos naturales (y no el 80% de los procesados a los cuales hoy estamos acostumbrados), disminuir el consumo de grasa animal, aumentar la ingesta de aceites vegetales, mantener un peso adecuado y estable, entre otros.
 
“Volvamos a la cazuela, el charquicán y la carbonada. Metamos verduras a las lentejas, porotos y garbanzos. Volvamos a comer lo que antes era natural y cotidiano”, recomienda Gloria Jury.

Para la especialista “éste es un tiempo donde se nos está poniendo a prueba” en lo que a autocuidado se refiere. Esto pues según explica, “hasta ahora nuestro estilo de vida está totalmente volcado hacia afuera y éste es el momento donde debemos cuidarnos y ver si hemos evolucionado lo suficiente como para atendernos a nosotros mismos”, esto en desmedro según plantea, de la tecnología que “nos ha hecho la vida demasiado fácil”.

Siguiendo con lo anterior, afirma que si bien estamos muy influenciados por el sistema que nos proponen, no hay que dejar de lado “la inconsciencia del ser humano o quizás el olvido acerca de quiénes somos. Estamos en la sociedad del nada es suficiente, donde podemos tomarlo todo, sin límites”.

En ese sentido, asegura que la alimentación “es un buen camino de regreso para el ser humano”, una especie de despertador natural que nos puede ayudar a despertar y darnos cuenta del real valor que tenemos como personas, trabajando la disciplina e incluso el amor propio. Así de importante es saber qué es lo que significa el consejo: “aliméntate bien”.

“Los nutricionistas se acostumbraron a las pautas rápidas”
Poco tiempo para atender a los pacientes y pautas alimenticias que terminan aburriendo a las personas son algunas de las críticas que muchos hacen a la atención nutricional, instancia que sin duda contribuye en el concepto de “nutrición saludable”.

Al respecto, las nutricionistas de NutritivaMente, Natalia Parraguez y Milisa Sore tienen una visión crítica donde manifiestan que independiente del poco tiempo que se tiene para la atención “uno perfectamente puede tener en su computador o en algunas hojas algunas minutas ya preparadas para un año completo. Lo que pasa es que la monotonía de ir trabajando sobre el tiempo sumado a la desidia de muchos nutricionistas, ha provocado que esta forma de trabajar se mantenga”, dicen.
 
Punto Vital Octubre 2011 ©
 
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