Alimentación En Forma Cuerpo y Mente Salud Estética Sexualidad Emprendedores Suscríbase
+ ALIMENTACION
 
 
 
El verano es la época propicia para hacer desarreglos alimenticios
 
"La alimentación en Chile puede ser fome"
Buena parte del verano 2008 ya se ha ido y con esto varios kilos se han sumado a la balanza de muchos chilenos quienes en época de vacaciones tienden a aumentar su dieta con productos poco saludables. Esto, combinado con el sedentarismo y la ingesta de alimentos a deshoras, es un factor más para obtener como resultado una mala calidad de vida.
 
Carla González C.
 

A la 1 de la tarde ya no es tiempo de desayunar; viene el almuerzo y con él una reunión con amigos para compartir un buen asado. Choripán, pebre y cervezas no pueden faltar. Luego partirán raudos a la playa, comerán uno o dos helados y se acompañarán de pan, café y dulces para pasar toda la tarde ‘de guatita al sol’. En la noche, nuevamente cita con un par de amistades, ¿por qué no preparar otro asado?

De esta forma, muchos chilenos pasamos las vacaciones de verano. Son aproximadamente quince días de descanso donde nos olvidamos de oficinas, filas de banco, micros e incluso de la forma de comer que teníamos durante el resto del año (si es que ésta era saludable). En el caso de los niños podría resultar peor, ya que días de reposo se transforman en muchos casos en dos o tres meses, por lo que la vida sedentaria y la mala alimentación se vuelven pan de cada día.

Y es que al parecer pasarlo bien tiene mucho que ver con comer y tal como menciona la nutricionista y profesora asociada del INTA, Sonia Olivares Cortés, “en general, durante las vacaciones son más frecuentes las actividades con amigos, en las que se dispone de tiempo libre destinado a pasarlo bien y es así como en los adultos aumentan las reuniones en la que se come carnes asadas, generalmente acompañados con cerveza y vino”.

Por otro lado, Ximena Inostroza Lagos, nutricionista de la Clínica Santa María coincide y afirma que al parecer todos nos olvidamos del autocuidado, pensando sólo en distraernos y disfrutar durante el verano y las vacaciones. “Al parecer pasarlo bien tiene relación con los excesos: alcohol, sol, comida. Mientras la población no conozca o esté educada en lo que es una alimentación saludable, no podrá tener herramientas más claras y concretas de cómo cuidarse”, argumenta.

Ambas profesionales apuntan hacia un claro desconocimiento acerca de la forma en que debiéramos alimentarnos. Esto, porque en nuestro país gozamos de múltiples frutas y verduras en esta época, además de los pescados y mariscos y al no haber conocimiento acerca de esta variedad, caemos lamentablemente en las típicas preparaciones que terminan por saturar nuestras alternativas.

Sonia Olivares se refiere a este tema y enfatiza en que debemos tener la capacidad de crear nuevos platos, incorporando en la medida de lo posible los alimentos sanos y que aporten beneficios a nuestra salud. La nutricionista afirma que “en vacaciones podemos aumentar el consumo de pescado y mariscos, que por su contenido en ácidos grasos omega 3 son muy importantes para ayudar a bajar el colesterol y reducir así el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.

 
Comida sana, ¿comida aburrida?
 

Todos en mayor o menor medida hemos tachado a la comida sana de ‘aburrida’. Muchas personas perciben un mal o nulo sabor en ellas o simplemente dicen que no satisface sus necesidades. Es así como verduras, pescados, mariscos o frutas quedan vetados de nuestra dieta, limitando la posibilidad de utilizar el ingenio para crear platos que las incorporen de manera atractiva.

Al respecto, la nutricionista del INTA cuenta que según un estudio realizado por el instituto de nutrición, el 95% de los chilenos sólo come pescado frito y muy pocos reconocen comerlo de otra forma. Además, la investigación reveló que los niños de 7 a 10 años dicen que podrían comer más frutas y verduras, siempre que se las preparen en forma atractiva. “En ese contexto, la alimentación sana puede ser aburrida en Chile, esto porque no buscamos la forma de hacerla más variada, con una presentación atractiva y que constituya un agrado para nuestra familia y para nosotros mismos”, remata Olivares.

 
     

El sol, el calor y el paisaje marino que pueden rodearnos durante las vacaciones hacen que incrementemos la ingesta de helados, jugos azucarados y frutas, lo que puede causar estragos en nuestro peso, haciendo ganar kilos de más. Para contrarrestar esto, sin perder el consumo de estos ricos placeres, las nutricionistas recomiendan en este caso aumentar el consumo de agua helada o bebidas sin azúcar o light.

En el caso de los helados, el consejo no varía mucho, pues este postre también debe escogerse en su categoría diet o light y de esta forma evitar la ingesta excesiva de calorías y azúcar. Al respecto, Inostroza invita a preferir los helados de agua por sobre los cremosos, pues tienen una alta densidad calórica y grandes porcentajes de grasa.

Además, la profesional dice que una de las cosas más importantes es saber cuánto es una porción de comida, pues ésa es la forma en que los profesionales indican a sus pacientes la forma de servirla. Sin embargo, y como menciona Sonia Olivares, las porciones varían con cada alimento y nadie se ha puesto de acuerdo en una medida standard.

La nutricionista del INTA dice que estas porciones “son más chicas de lo que uno piensa” y coloca los siguientes ejemplos: una porción de fruta es equivalente a una manzana o naranja pequeñas (como una pelota de tenis), la porción de pan es de 50 gr. (1 marraqueta o hallulla corriente pesa 100 gr.), una porción de carne es de 50 gr. y un bistec generalmente es de 120 a 150 gr. por lo que la evidente confusión se suavizará con la realidad de cada alimento.

En síntesis, Sonia Olivares afirma que “la elección de una dieta rica en verduras y frutas, cereales integrales, pescado, pollo o pavo, lácteos descremados y bebidas sin azúcar, junto a un consumo moderado de pan, carnes rojas (sin grasa) y alimentos con muy poca o sin azúcar y bajo contenido de sal, representa - junto a una mayor actividad física - la mejor manera de alcanzar una de las metas más importantes para nuestra salud actual y futura: mantener un peso saludable durante toda la vida”.

 

Una buena idea
La nutricionista de la Clínica Santa María nos da a continuación una pauta de cómo podríamos crear nuestro menú diario durante el verano sin dejar de incorporar lo básico en una dieta saludable.

Desayuno:
Lacto descremado, yogur diet, leche descremada o un trozo de quesillo.
Utilizar edulcorante o sustituto del azúcar.
Una porción de fruta.
Una porción de cereal de preferencia integral (pueden ser dos rebanadas de pan integral o media taza de cereal integral).

Colación a media mañana:
Yogur diet o una porción de fruta.

Almuerzo:
Incluir verduras de todos los colores. Ojalá el plato principal contenga mucha verdura que se acompañe con un trozo pequeño de carne (pescado, pavo o pollo), cuya preparación sea a la plancha, vapor, grillé o a la parrilla y aliñado con especias aromáticas.
Porción pequeña de carbohidratos (media taza de arroz,  una papa o una porción de legumbres)
De postre, una fruta de la estación.

Once (16:00 – 17:00 horas):
Té frío
Dos tostadas de pan integral con un trozo de quesillo.
 
Cena:
La nutricionista aconseja repetir en gran parte lo que se consumió en el almuerzo y si la cena se realiza muy tarde, evitar los carbohidratos.

Comer de preferencia atún al agua, pescado a la plancha con ensalada surtida.
 
Punto Vital Febrero 2008 ©
 
Artículos Relacionados
5 frutas y 5 verduras al día la fórmula perfecta
Cómo escalar la pirámide alimenticia
Las claves para un desayuno ideal