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La alimentación viva sería un buen canal para alcanzar el equilibrio
 
Una sana alternativa para vivir mejor
La alimentación viva o biochip es quizás una de las nutriciones más estrictas, pues su dieta se basa sólo en el consumo de alimentos crudos como semillas, vegetales, frutas y granos. Sin embargo, quienes la siguen mencionan que la idea no es “convertirse” a esta alimentación, sino ir despacio hasta lograr la reeducación de nuestro cuerpo.
 
Carla González C.
 

Hoy, muchas personas se encuentran en una constante búsqueda por volver a lo natural y aunque esto suene cliché, es muy cierto que el reencontrarse con la naturaleza y al mismo tiempo con nosotros mismos, se ha vuelto una necesidad para estos tiempos en que lo plástico y muy elaborado ha ido ganando una lamentable ventaja.

Una de esas búsquedas tiene estrecha relación con la comida. Así, dietas que intentan integrar a todos los grupos alimenticios, la lucha por lograr que las personas consuman más pescado, frutas y verduras y la idea de incorporar al agua como parte importante de la nutrición, ya son parte del discurso diario que intenta a veces con mucho esfuerzo, conseguir una mejor calidad de vida para todos.

Una de estas formas de alimentación que a pesar de llevar miles de años presente, no se manifiesta como una de las más populares es la alimentación viva, también conocida como biochip, crudivorismo o raw – food y que entre sus postulados asevera que a través de una nutrición basada en granos, frutas, verduras, vegetales y semillas, se puede conseguir una mejor salud y un equilibrio y comunión con el entorno.

Vit Jayo – Cristóbal Rey – es chef en alimentación viva y afirma que la idea vital de este tipo de nutrición es simplemente “hacernos cargo de nuestra salud” y de alguna u otra manera “volver a tener una alimentación integral”.

De esta manera cuenta que entre las principales características del biochip es “el grado de conciencia que nos regala. Es algo que comienza desde nuestro interior y que luego genera cambios notables desde los primeros días, tanto a nivel físico como emocional. Con esto podemos sentir y entender nuestro entorno como una prolongación de nosotros mismos”, sentencia.

El concepto de alimentación viva se concibió por primera vez en Estados Unidos y mediante los estudios de Ann Wigmore, doctora considerada pionera en la utilización de “las propiedades de los brotes de trigo y la alfalfa como dietas desintoxicantes para la mente, el cuerpo y el espíritu”.

 
A pesar de ser un concepto relativamente nuevo, la alimentación viva convive en el mundo desde hace mucho tiempo, pues se sabe que ya estaba presente en etnias como los Hunzas (norte de Pakistán) y en algunos pueblos de América del Sur como los Vilca Bombay en Ecuador y los Tupí Guaraní en Brasil.
 

Para Vit Jayo, los beneficios que se pueden extraer del raw-food son múltiples y no tienen que ver sólo con la nutrición per se, sino que también con múltiples ganancias en el ámbito terapéutico, las que pueden incluso resultar un buen remedio para ciertas enfermedades (de allí la idea de la desintoxicación del organismo).

Para el chef, las ganancias “se notan desde un comienzo” y hace hincapié en que muchas veces la mala nutrición que la mayoría de las personas lleva en la actualidad tiene que ver también con este efecto sedante que producen los alimentos, donde “frente a diversas situaciones que emocionalmente no sabemos encarar”, terminamos por escondernos tras la comida que nos da placer, pero que en ninguna instancia nos aporta a nuestra salud.

De esta forma, la alimentación viva tiene un efecto positivo que en palabras de Jayo son resultado de la “alcalinización que comienza a generar (esta dieta) en nuestro cuerpo”. Según sus palabras, la ayuda que presta esta conjunción de productos naturales ha permitido sanar a muchas personas “de tantas pandemias que la medicina occidental nos regala como parte de su negocio: diabetes y cáncer principalmente”, asegura.

 
Todo crudo, pero paso a paso
 

El biochip – llamada así porque se compara la función de los alimentos con la que cumplen los chips en un computador, es decir, “ser concentrados vivos de información” – es una disciplina alimenticia que propone la ingesta de productos más bien relacionados con la tierra, por lo que podría desprenderse que otros como la carne estarían completamente vetados del menú.

Frente a esta idea, Vit Jayo menciona que en esta dieta “nunca hay alimentos vetados” y que no se utiliza por ningún motivo la prohibición en su consumo. Lo que sí describe como el modo de proceder es a través del respeto de los procesos naturales, es decir, afirma que mediante “los alimentos crudos y las semillas germinadas, nuestro cuerpo irá paulatinamente reeducándose y nos irá diciendo lo que debemos o no comer. Con el pasar de los días nos volveremos más sensibles ante las necesidades reales de nuestro organismo”, manifiesta.

 
     

A pesar de lo anterior, recalca que lo ideal en el raw-food es dejar por completo la ingesta de la proteína animal para aprender por otro lado de la ganancia que se puede obtener de – para algunos – nuevos alimentos como “la germinación de las semillas, el uso de la clorofila, pasto de trigo, cebada, leches de almendras, cáñamo, entre otros”, dice.

Otro de los postulados que sostiene esta alimentación es el que habla acerca de la cocción de la comida, proceso que para ellos tiene negativas consecuencias, la más importante es la pérdida de las enzimas en los alimentos. Al respecto, el chef cuenta que pasando los 42°C aproximadamente, “las enzimas de los alimentos (vegetales) se pierden y eso los vuelve acidificantes”.

En este mismo contexto, Jayo menciona que la carencia de las enzimas – responsables de ayudar en la digestión y absorción de los alimentos - provoca que nuestro cuerpo “se vea obligado a generar más ácidos para la digestión creando una acidificación en nuestro organismo, una fiebre intestinal y una serie de disfunciones como consecuencia en los sistemas digestivo, inmunológico, cardiovascular, etcétera”.

 
En palabras de Vit Jayo, “la alimentación viva no es un dogma. Aquí, las personas pueden sentirse libres de ir a su velocidad”, dice y agrega que para muchos, este tipo de nutrición permitirá incluso ganar la experiencia de conocer nuevos sabores en base a preparaciones sofisticadas que pueden alcanzarse sólo con creatividad.
 

Para este chef, la alimentación viva va más allá del cambio que podemos hacer en nuestra nutrición. Según sus palabras, tiene que ver con “una nueva manera de vivir la vida”, donde el alimentarse va más allá de la comida, abriendo espacios para la nutrición espiritual, emocional y psíquica, otras aristas que también poseemos los seres humanos.

 
Nutrición tradicional: abiertos a las alternativas
 

El biochip tiene algunos detractores que entre otras cosas, consideran que este tipo de alimentación no es más que un negocio, que lo utilizan para vender cierto tipo de productos y que no sería tan beneficiosa como quienes la siguen lo plantean.

Al respecto Vit Jayo dice que, por lo menos a modo personal, recoge todas las críticas para así poder crecer. “Muchas personas se sienten agredidas cuando uno se alimenta diferente y a veces los que optamos por un camino distinto caemos en ese juego del ego”, sentencia.

Por otro lado, menciona que “aquí no hay una sola verdad” y que actualmente se puede encontrar vasta información acerca de los pro y los contra de éste y otros tipos de nutrición. Es por eso que desde su experiencia dice que “en la naturaleza encontramos todo lo que nuestro organismo necesita sin la necesidad de proteína animal ni de cocinar”, asegura.

Por su parte la nutricionista de Clínica Santa María (CSM), Vanessa Vega, se basa en los conocimientos entregados por la bióloga española Elena Corrales – quien dictó en 2008 un curso de medicina biológica en nuestro país – para comentar con respecto a la nutrición en base a alimentos sin ningún tipo de cocción previa.

Al respecto cuenta que “hay una tendencia oriental a comer alimentos crudos, ya que estos son alimentos vivos y por ello vitalizantes”, dice. No obstante, recalca que a pesar de esta cualidad, “algunos no pueden ser digeridos por nuestro organismo”; tal es el caso de las leguminosas, como los porotos, lentejas y garbanzos.

En el caso de las frutas y verduras – comida que el raw-food potencia en base a preparados como jugos y licuados – la nutricionista afirma que sí se prefieren crudos, pues “tienen el mayor aporte de vitaminas y minerales. Al cocerlas, pierden parte importante de éstas, debido a la temperatura y porque quedan en el agua de cocción”, dice.

 
La nutricionista de CSM afirma que en el caso de la carne, “es preferible comerla cocida, para así evitar infecciones intestinales que pueden resultar bastante serias”. Lo ideal para Vega es consumirla a punto, sin recocer, “para así aprovechar mejor nutrientes como las proteínas, hierro y zinc.
 

En relación a la alimentación viva, Vanessa Vega manifiesta que antes de iniciar cualquier tipo de dieta que resulte novedosa para nuestro organismo, “se debe hacer una evaluación nutricional individual en la que se establecen los requerimientos de la persona”.

Lo fundamental de saber es que “para llevar una alimentación saludable, se deben modificar hábitos alimenticios para que estos queden de por vida y no hacer cambios en base a una moda”, sostiene.

 
Punto Vital Octubre 2009 ©
 
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