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La alergia alimentaria es más frecuente en los niños
 
No comas eso que te da alergia
Sentir molestias cada vez que se consume algún alimento específico es sin duda, asegurar un mal rato que puede ir desde un simple salpullido en la piel hasta el padecimiento de una anafilaxia, reacción alérgica severa potencialmente mortal. Saber qué productos son los que causan estas manifestaciones es entonces, primordial.
 
Carla González C.
 

Si cada vez que usted come equis alimento comienza a sentir molestias a nivel dérmico (eczema, urticaria) o digestivo (vómitos, diarrea o cólicos), es porque está frente a una alergeno alimenticio, el que provoca que dentro de su organismo suceda un cuadro alérgico y por consiguiente, esta serie de manifestaciones clínicas.

Así, productos como el maní, la leche o algunas frutas son simplemente enemigos de las personas quienes sufren de este tipo de trastorno, el que lamentablemente los priva de consumir estos alimentos a lo largo de toda su vida.

En relación a este tema, el médico pediatra doctor Pedro Barreda, afirma que la idea de alergia corresponde a “un concepto inmunológico, donde el organismo desconoce lo extraño y tiene los elementos para atacarlo”, explica. Entonces, dice que “el producto del ataque de lo extraño frente a las defensas, produce los síntomas que son interpretados como alergia”.

Frente al por qué el organismo reacciona de esta manera, el pediatra menciona que se trata de la “manifestación de éste frente a una proteína que desconoce” y mientras para la mayoría de las personas esta experiencia pasa inadvertida, para una población muy especial es causa de muchos inconvenientes.

 
El doctor Barreda afirma que las alergias alimentarias corresponden a una condición genética, que ocurre por razones desconocidas, pero que se sabe que son originadas por ciertas proteínas.
 
Niños, los más afectados
 

La incidencia de la alergia alimentaria en relación al ciclo vital de la persona, según el médico, corresponde entre un 1 y un 3% en el caso de los adultos y entre 3 a un 7% en el caso de la población infantil.

Una de las explicaciones del por qué afecta más a los niños radicaría en que los pequeños reaccionan diferente a las personas mayores, es decir – y al contrario de infecciones – “hay un exceso de respuesta inmunológica”.

En esta misma línea, el especialista manifiesta que cuando se refiere a la inmunología, en este caso se está hablando de la inmunoglobulina E (IgE), anticuerpo que está directamente relacionado con la alergia, experiencia donde hay “una sobre reacción, en la que el organismo tiene como objetivo echar lo que encuentra extraño a cómo dé lugar”. 

Otra de las respuestas al por qué los más pequeños son más susceptibles a reaccionar negativamente frente a ciertos alimentos, tiene que ver con que “vienen hechos sólo para la leche materna” y por ende, sería incuestionable pensar que todo lo que no pertenece a este producto natural, será considerado extraño para su organismo.

Además, el doctor Pedro Barreda afirma que en esta etapa “todos los mecanismos del aparato digestivo están abiertos, permeables para las proteínas extrañas y por eso mientras más lejos del periodo de recién nacido se incorporen estos alimentos, menos riesgo vamos a tener de crear sensibilidad en el niño para futuras alergias”.

 
Para conocer si los menores son propensos a las alergias alimentarias, el médico debe consultar por posibles casos dentro de su familia directa. De esta forma podrá determinar en qué momento introducir a los posibles alergenos.
En etapa de lactancia, la alimentación de la madre también puede incidir en alergias que se traspasan a través de su leche.
 

En el caso de los adultos, el médico señala que la mayor parte de las veces, la alergia aparece cuando la persona se ve enfrentada por primera vez a un alimento que en su niñez no tuvo la oportunidad de consumir, por ejemplo el maní, prescrito por los especialistas por ser un producto que puede atragantar al niño y producirle ahogo.

En ese sentido, Barreda dice que “siempre se estará expuesto cuando la genética recibe la acción del ambiente del producto del cual está predispuesto a ser alérgico”, explica y por otro lado sentencia que aquellos que sufren de estos cuadros “saben que son alérgicos y deberán tomar de por vida los resguardos necesarios”.

 
Alimentos más conflictivos
 

Dentro del catálogo de alimentos considerados alergenos, están el huevo (pero sólo su clara, pues la yema “es muy buena aportando ciertos lípidos”); pescados, “más bien son los mariscos, los crustáceos”, comenta el pediatra; algunos frutos secos como el maní o la almendra; frutas como la frutilla y el melón, la soya, etcétera.

Con respecto a otros como el chocolate o el plátano, el doctor Barreda dice que en el caso del primero “lo han castigado, pero no es un alergeno, salvo cuando contiene por ejemplo, maní”, recalca. En cuanto al segundo admite que aunque es uno de los más famosos, no lo ha visto profesionalmente con tanta frecuencia.

En cuanto a la leche de vaca, otro de los productos considerados muchas veces como potencial ‘enemigo’, el especialista menciona que no es tan así y si bien puede ser causa de malestares, “lo bueno es que pasados los dos años de edad, esta alergia se pasa, no es una marca de por vida”, asegura. Es por eso que los doctores insisten en que la leche materna sea el alimento primordial durante la primera etapa de vida de los niños.

 
     

Con respecto a la intolerancia a los alimentos – concepto con el cual se tiende a confundir con el de la alergia alimentaria –menciona que en estos casos no hay incidencia de la IgE y por lo tanto, nada tendría que ver la inmunología en este tipo de cuadros.

Por otra parte, dice que dos de las intolerancias más conocidas son las del gluten y la lactosa, componentes que producen reacciones físicas anormales producto de la carencia de enzimas que descomponen por ejemplo, el azúcar de la leche para lograr una correcta digestión.

Al respecto, el pediatra manifiesta que una vez más el chequeo médico y la historia clínica cobran mucha relevancia, pues será a través de estas indagaciones donde se podrá conocer la situación del paciente y así ver cómo proceder, por supuesto teniendo claro si se trata de una alergia alimentaria o de una intolerancia.

 
Punto Vital Agosto 2009 ©
 
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