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En Chile, es la dieta que debiera imperar en la población
 

Beneficios de la Dieta Mediterránea

Dentro de todas las opciones que tenemos los chilenos para armar una alimentación saludable, la dieta mediterránea parece ser la mejor opción, pues contamos con muchos de los productos necesarios para armar menús muy interesantes y beneficios para nuestra salud.
 
Carla González C.

Ya hace algunos años que la dieta mediterránea se ha instalado como un gran aporte para nuestra nutrición, esto pues considera ciertos alimentos muy beneficiosos, tanto para bajar de peso como para mantener una buena salud.

Tan importante ha resultado para las personas este plan alimenticio que países como España, Italia, Grecia y Marruecos lograron luego de varios años que esta dieta fuera reconocida como Patrimonio Cultural Intangible de la Unesco.

Acerca de este tema, el destacado científico nacional Federico Leighton Puga, cuenta que el hecho de que la dieta mediterránea reciba este galardón es de alguna forma una manera de “protegerla y promoverla, no sólo con un interés cultural, sino que también por sus connotaciones saludables”.

En palabras del especialista, el grupo de alimentos que componen este régimen alimenticio “ha sido inspiración de muchas dietas y de la posibilidad de tener salud a través de la alimentación”, agregando que existen muchos otros programas como la llamada dieta de la zona e incluso la que se maneja a nivel de ministerio de salud en Chile, que según el doctor Leighton, “poseen una clara inspiración en la dieta mediterránea, aunque no lo digan”.

Los 4 pilares de la dieta mediterránea

Para el doctor Leighton, hay cuatro pilares o grupos de nutrientes que a su juicio “son fundamentales para asegurar que una dieta sea mediterránea”. Estos son:

1) Grasas saludables, representadas por el aceite de oliva que carece de omega3, pero que sí tiene omega9 (ácido oleico) y grasas asociadas a pescados y mariscos y también a vegetales y plantas que crecen en praderas o montañas, donde se encuentra presente el ácido alfa-linoleico, “el que hace que la razón omega6 y omega3 sea más bien baja en los animales que se crían libremente en estos lugares”, sostiene.

2) Antioxidantes, que se encuentran en frutas, verduras y aliños.

3) Fibra, componente esencial en esta dieta y se pueden encontrar en el consumo de alimentos como cereales, pastas y panes integrales. También es propia de los alimentos vegetales.

 

4) Fitoesteroles, que en palabras del doctor Leihgton “son parecidos al colesterol, pero no lo suben, sino que lo bajan. Algunos de ellos se utilizan como suplementos alimentarios y están muy abundantes en el aceite de oliva y en muchos frutos secos”.

La dieta mediterránea y la prevención de enfermedades

Para el doctor Federico Leighton, la dieta mediterránea no es “la dieta” para bajar de peso, pero sí es un régimen alimenticio que trae muchos beneficios para mantener a raya índices que si aumentan pueden ser causa de complicaciones para la salud.

En este contexto menciona que esta dieta “tiene muchos méritos” y de hecho cuenta que en el país se han realizado intervenciones con grupos de gente a quienes se les ha ‘mediterraneizado’ su alimentación, logrando con eso una disminución importante en índices relacionados con el síndrome metabólico o “condición que anuncia enfermedades crónicas”, tales como la hipertensión, la diabetes, obesidad, dislipidemias, entre otras.

Por otro lado, agrega que la actividad física debe sumarse a la dieta mediterránea para así reforzar los beneficios de ésta. La autodisciplina, dice, “es insustituible” y por ende tener una buena conducta alimentaria – que por cierto pierde terreno a causa de la penetración de lo “no mediterráneo” – es lo primero para mantener la salud en buen estado.

Frente a la posibilidad de que la dieta mediterránea sea mucho más eficaz en un individuo que la haya adoptado desde su niñez frente a un adulto, quizás ya enfermo y que recién la adopta, el especialista dice que en primer lugar “hay un factor de penetración cultural de la dieta que no es mediterránea, que tiene enorme peso comercial y que está echando a perder las dietas en todo el mundo y por otro lado, es muy importante saber que no se necesita haber estado en dieta mediterránea desde niño para tener buena salud”.

En ese sentido, afirma que los estudios realizados en adultos (40 años en promedio) a quienes se les ha cambiado su alimentación habitual por un programa mediterráneo han arrojado resultados muy positivos. Por eso dice que “se debe tener mucho cuidado – sobre todo con la gente que es un poco fatalista y que dice que no le va a resultar – porque sí se puede”.

Finalmente, dice que la realidad chilena es la de tener una “dieta mediterránea a medias”, esto porque si bien contamos con todos los grupos de nutrientes que la componen, hemos dejado de lado ciertos alimentos que sin duda son una ayuda. Algunos de ellos son las leguminosas, los pescados y mariscos, todos  productos que con el paso del tiempo casi se han erradicado de la dieta y que de todas formas se hace necesario reincorporar.
 
Punto Vital Diciembre 2013 ©
 
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